El dependiente (1969)
Reseñas generales
El dependiente (1969), dirigida por el maestro argentino Leonardo Favio, es una verdadera joya oculta del cine hispanoamericano que merece ser redescubierta por todo amante del séptimo arte.
La parálisis de la existencia: Un retrato del alma olvidada
En el panorama cinematográfico de los años sesenta, habitualmente convulsionado por revoluciones estéticas y políticas, Leonardo Favio eligió mirar hacia el interior de las vidas insignificantes. El dependiente no busca el gran espectáculo ni el drama altisonante; se interna, en cambio, en la penumbra de un pueblo bonaerense para contar la historia de Fernández (interpretado de forma magistral y contenida por Walter Vidarte), un hombre cuyo universo entero se reduce al mostrador de una mercería.
Fernández es la encarnación del ser invisible. Su vida está pautada por el respeto servil a su jefe, Don Antonio, y por la vaga ilusión de que, tras la muerte de este, el negocio pasará a sus manos. En este desierto cotidiano aparece la Srta. Cefira (una inolvidable Graciela Borges), una mujer atrapada en una casona familiar junto a una madre dominante y un hermano grotesco. Lo que surge entre Fernández y Cefira no es un romance luminoso, sino una alianza entre dos soledades que se reconocen, unidas por la necesidad de escapar de sus respectivas jaulas.

El arte de la contención y de la atmósfera
Favio construye la película con una precisión poética que conmueve:
- Espacios claustrofóbicos: Las paredes de la mercería y las sombras de la casona actúan como barrotes invisibles que sofocan a los personajes.
- El uso del silencio: Los largos pausas entre diálogos dicen mucho más sobre el vacío existencial que cualquier libreto recargado.
- Fotografía en blanco y negro: La iluminación expresionista resalta la distancia emocional y la decadencia del entorno.
El filme transita con maestría entre el realismo social y un grotesco casi surrealista, demostrando que el verdadero terror no siempre proviene de lo fantástico, sino de la monotonía que consume nuestros días.
Evaluación cuantitativa
- Puntuación: 💫💫💫💫½ (4.5 / 5 estrellas)
Conclusión
Más allá de su impecable factura técnica, El dependiente toca una fibra universal y profundamente dolorosa:
el miedo a no haber vivido.
Nos confronta con esa trágica costumbre humana de postergar la felicidad a la espera de un evento futuro —una herencia, un ascenso, una pérdida ajena— mientras la vida se escurre en silencio.
Favio nos regala un retrato lleno de compasión sobre la fragilidad de nuestras ambiciones y nos recuerda que el verdadero peligro no es el fracaso, sino resignarnos a ser meros espectadores de nuestra propia existencia.





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