“Obsesión”: casi un ataque de pánico.

Conocimiento cinematográfico

Habría que marcar un punto donde se manifieste cuál es el límite personal de gore y efectismo antes de poder opinar sobre una película como esta. En lo particular, es un cine que yo no necesito y que me parece extremo en ciertas facetas. Más que nada, porque si la película hubiera elegido otro camino, hubiera sido mucho mejor aún. Este tipo de cine a mi me afecta físicamente. No la pasé nada bien. Eso no quita que sea un gran film. Sino, todo lo contrario. Tomé su recorrido como un gran homenaje a cierto cine de los ochentas, donde aquella cosa mágica cuasi infantil de ahondar en los deseos y esos pequeños artefactos físicos que los proveían, recostados en alguna pequeña góndola de un local abarrotado de misterio onírico, atendido por un siempre cambiante anfitrión modulado repleto de mística y suspenso.

Esa es la faceta que rescato de una obra que fusiona de manera magistral aquellas sensaciones de la infancia con una violencia explícita y un gore digno del género de la última década. Estos espacios crudos conviviendo con ambientes naturales y cotidianos, ente personajes aparentemente lineales y bellos, rozando la dulzura, es algo que venimos viendo hace varios años en obras como “Midsommar”, “La sustancia” y el icono: “Hereditary”. 

Ahora, el parte aguas es ese: ser entusiasta de este tipo de films. Si lo sos, esto es una obra maestra. Tiene todos los condimentos fusionados con unas interpretaciones magistrales y un humor negro sutil convocante. Si no lo sos, la vas a pasar mal. El efecto es físico. No solo emocional. El tratamiento sonoro es impecable y el diseño logra taladrarte el alma en los momentos precisos. El horror se impregna por todas partes. Es ensordecedor, junto a una banda sonora sutilmente acompañante, indicadora de lo que está por venir. Una ola sonora, apenas melódica cae en disonancia justo en esos instantes donde parece que todo va a estar bien.

Redondeado, sufrí el film y lo amé a la vez. Necesitaba que termine, pero una hora después imaginaba degustarlo nuevamente. La sensación de un ataque de pánico impactaba en mi pecho a lo largo de la última mitad y fue un alivio que acabara. El resultado es agridulce y no puedo dejar de recomendarla aunque debe tener en cuenta, estimado lector, que puede arruinarse una noche del fin de semana, y, quizás, no guste que lo observen dormir, nunca más.

Julián Nassif 

Comentarios 1

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Lucas Friesen26 de mayo de 2026
Me alegra que mencionaras la banda sonora de la película. Fue uno de los aspectos que más me llamó la atención también. ¡Gracias por la gran reseña!

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