La decadencia de una gran serie*
Reseñas generalesAntes del desencanto de la tercera temporada de Euphoria, en la que todas las chicas aparecen dedicadas al trabajo sexual, sin Labrinth en la banda sonora y sabiendo que la estética es el robo a una artista a la que nunca se le ha reconocido su autoría o inspiración (Petra Collins); esta había sido otra de las grandes series de HBO que parecían haber llegado para disrumpir la televisión y el streaming.
No es una serie de adolescentes que se drogan más y tienen más sexo que en generaciones anteriores, no, es una serie en el que la que más se droga no es un personaje secundario o uno principal que tiene una etapa decadente, es la protagonista. Y el sexo ocurre con los mismo estigmas y problemáticas de siempre (virginidad, embarazos), pero con traumas tratados con más intensidad.
En la trama “coming of age”, Rue, protagonizada por Zendaya, se enamora de una trans, Jules, también personaje central de la serie. Y no sólo no está al margen como ocurría con los personajes LGBTI en los 90, sino que la actriz realmente es trans y eso no es un asunto menor, porque hasta ‘The orange is the new black’, los personajes trans eran caracterizados por actrices o actores cis que exageraban su maquillaje o se travestían para hacerlo.
Su historia de amor, que es tóxica, pero sin un público que se ofenda por ello, como puede ocurrir con el que hoy ve fuera de tiempo a ‘Friends’ o a Sex and the city (hipervínculo a mi artículo de galanes a tóxicos), ocurre entre la líquida en intensa banda sonora de la serie, ocasionalmente con la voz de Zendaya.
Drogas más duras
A Rue no la introduce a las drogas un mal tipo que se hace afuera de su escuela a corromper niñas. Conoce las drogas por la Oxicodona que tomaba su padre enfermo de cáncer y en sus peores momentos conoce sin quererlo al fentanilo, siendo consciente de la posibilidad de morir al probarlo.
El “dealer” además un tipo adorable, que protege a Rue y al que queremos ver conquistar a la hermanita de Sidney Sweeney, que es la niña buena. Pero como moraleja no intencionada, el actor que lo interpreta murió por una sobredosis.
Hay un capítulo impresionante, el quinto de la segunda temporada, en el que quienes dudan del talento de Zendaya como actriz, se encuentran con todas las etapas de decadencia de una drogadicta.
La sex symbol y el sicópata
Al ‘american sycho’ que parodian con Nate (Jacob Elordi) y que tortura al universitario que se acuesta con su novia, lo viola el padre. Y aunque el abuso sexual de menores ocurre en la mayoría de los casos en los hogares de los niños, esta era una de las situaciones tabú que se evitó contar por años en la televisión y mucho más en las de adolescentes. Era un tema que no se trataba ni por sospecha en tv, sobre todo en el caso masculino.
Otra cosa muy bella es la relación de Jules y Rue, que como en todas las historias de amor de tv, nos hacen tomar partido y no terminamos de decidir quién le hizo más bien o más mal a quién.
En estos años se habló de la inspiración de la serie en otras similares de Israel y Reino Unido, pero hoy esto es lo menos importante. Ha sido común que las series de high school exitosas continuaran por años con los protagonistas en la universidad o incluso casándose, pero en Euphoria, en esta tercera temporada era menos necesario el desperdicio. Sweeney, Zendaya y Elordi, se reconocen ya como importantes referentes del cine de Hollywood. Parecía que ni ellos ni ningún otro quería estar más ahí. Y peor aún ya Levinson el creador, sin los apoyos (así fueran plagios) de las dos primeras temporadas, con sólo su creatividad que al parecer interpreta el mundo de forma bastante misógina.
*(Para leer escuchando Malamente de Rosalía, que fue parte de la primera temporada y propició la entrada de la catalana en el mercado gringo).







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