Crítica de "Super Mario Galaxy": Star Wars con plomeros
Reseñas generalesLa primera entrega resulta sinceramente divertida y entretenida; sin embargo, apenas se abandona la sala, la cinta deja de habitar la mente. Deja de existir. Contenía en sí los mil y un guiños a la franquicia que el público exigía, sazonados con un humor de tono infantil diseñado para maquillar un guion escueto —consecuencia de un material de origen que no destaca precisamente por la complejidad de sus tramas—.
Como ocurre en toda secuela, la intención es inyectar esteroides a la obra original; en este caso, la ambición se manifiesta desde el título: Galaxy. Hay más personajes y una expansión del universo que incluso abre las puertas al multiverso. El nuevo coprotagonista, Bowser Jr., aporta sorpresas notables: sus planes y objetivos son, hasta cierto punto, más espectaculares que los de su padre, a quien, dicho sea de paso, intenta rescatar.
La magia y el poder estelar de Rosalina, compartido con Peach, amplía el espectro del "lore" de Mario. La película no solo apuesta por la escala macroscópica; mantiene viva la esencia e integra momentos de la jugabilidad clásica que todos reconocemos.
Si bien no es una obra maestra, al compararla con otras adaptaciones de videojuegos recientes, es probablemente la que mejor parada sale. Me refiero a títulos como Tron: Legacy —que disfruto— o Minecraft, que resulta considerablemente más floja. Lo positivo de Mario es que posee contenido inagotable para su incursión en el cine; no hay ataduras narrativas que limiten su expansión. Ha encontrado el equilibrio entre la nostalgia y el atractivo para las nuevas audiencias. A esto se suma una factura técnica correcta: una cinta que no sacrifica la coherencia en favor del fan service. En sus 90 minutos hay tal densidad de personajes y gags que es difícil no sentirse impactado por esa efervescencia emocional. Diría que hasta hay algo de Star Wars en la película: caballeros, princesa, pistolero con nave, magia y estrella de la muerte incluida. Aún tengo pendiente la infame versión live-action de los noventa. Mi conclusión sobre Mario Galaxy es: vayan a ver Ben-Hur. Si nunca la han visto en una sala de cine, realmente nunca la han visto.










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