«Hamnet»: pérdida, arte y sanar

Reseñas generales

Jessie Buckley terminó la temporada de premios llevándose 43 reconocimientos por su rol de Agnes en “Hamnet” (Chloé Zhao, 2025). Pero, ¿su actuación fue realmente tan buena?

Sí. Lo fue. Y este podría ser el final de la reseña, pero voy a profundizar:

“Hamnet” es una novela del 2020 escrita por Maggie O'Farrell que sigue la vida de Agnes y su esposo William, sus hijos y la carrera artística de su esposo. El guión para su adaptación cinematográfica estuvo a cargo de Chloé Zhao y de la propia autora del libro.

Agnes es una mujer muy peculiar y en esa rareza radica su belleza. Su nacimiento es un misterio en el pueblo: dicen que es hija de una bruja, dicen que ella es la bruja, que es peligrosa. La verdad es que es única. Así como nosotros nos enamoramos de ella, también lo hace William (Paul Mescal), con quien se casa y tienen tres hijos: Susanna, Hamnet y Judith.

En el niño es en quien nos vamos a detener. Es el que le da nombre a la película. Hamnet es el único hijo varón de Agnes y William. Tiene una hermana melliza, Judith, quien tuvo complicaciones en su nacimiento por lo que es más frágil que él. Y esto es muy importante en la historia, ya que Hamnet ve el cuidar y proteger a su hermana como su deber.

Noah Jupe tiene 12 años, interpreta al pequeño Hamnet y se devora toda la película. Seguramente sea la mejor actuación masculina de toda la temporada, y es triste que no se la pueda reconocer como tal, debido a su corta edad. Es increíble lo que los ojos de este niño te hacen sentir.

Tampoco hay que olvidarnos de reconocer a Paul Mezcal y a Joe Alwyn (quien interpreta a Bartolomé, el hermano mayor de Agnes).

¿Vas a llorar? Sí. Un montón. La tragedia de la pérdida es algo que nos atraviesa a todos, y la manera en la que está representada en “Hamnet” es desgarradora. Cruda, pero sobre todo real. El duelo de Agnes es casi palpable y nadie puede culparla por transitarlo de la forma en la que lo hace. 

“Hamnet” te rompe en mil pedazos, pero luego agarra los pedacitos y los vuelve a unir, porque es una película que también habla de sanar. De inmortalizar a aquellos que amamos en el arte y de superar, a pesar de nunca soltar del todo.

Me arrepiento bastante de no haberla visto en pantalla grande, porque las visuales son hermosas. Desde el verdoso bosque a la gran casa a las afueras de Londres, cada escenografía está pensada y colocada en el lugar correcto.

Muy merecido tanto el Oscar a mejor actriz de Jessie Buckley como los demás premios ganados. Me atrevo a decir que incluso merecía ser la mejor película del año y, a pesar de no tener ese logro, va a ser recordada en los próximos años como la gran obra que fue.

⭐⭐⭐⭐⭐

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