Heridas abiertas
Reseñas generales
Este film es un espejo de nuestras vidas, de aquellos que crecieron bajo la pobreza y el frío del hambre incrustado dentro del estómago.
El Castillo de Cristal (2017) son las memorias de Jeannette Walls; nos trae en sus memorias lo que muchos hemos pasado: la pobreza y su brutal realidad.

Las mentiras de los padres para engañar el hambre y la herida que deja al uno descubrir que la magia se acabó y la mentira de los padres se descubrió.
Ves todo eso reflejado en la pantalla y piensas están exponiendo mi vida, pero no es la tuya es la de muchos que se parece a la tuya y te habla detrás del cristal de esa pantalla, ves tu infancia y como sin darte cuenta creías que el caos que vivías era normal así como Jeannette Walls.

La pobreza no solo es el sentirte amarrado y sin salida por la falta de dinero, sino el no saber si mañana comerás porque puede que hoy sí, pero mañana es el mismo hoy que tienes que vivir, ¿y habrá un techo sobre tu cabeza? Puedes ver cómo en la película un niño admira la inteligencia de su padre; en cambio, yo no admiraba nada.
El personaje de Woody muestra esa admiración y temor a la irresponsabilidad de su padre y su admiración ciega hasta que va creciendo y tiene esa gran decepción y luego acepta que los humanos tienen errores.
La dirección de Destin Daniel Cretton es íntima y natural sin buscar o agregar emotividad extra, dejando en el expectador la sensación de haber visto algo muy íntimo real y abriendo heridas mal curadas de nuestra alma.
Brie Larson trabaja de una manera fuerte transmitiendo sentimientos, Woody Harrelson hace una actuación magistral, Naomi Watts actúa como una madre serena y pasiva produciendo en el expectador esa sensación de desprotección y falta de carácter haciendo ver más doloroso esa actitud que una agresión.

Tenemos un guión crudo como el que viví y sólido en esta película que no intenta santificar a nadie en la mía si querían santificarse. La película nos muestra una parte frágil y débil; ese punto reconciliador suaviza el trauma que vemos muy poco en una familia fracturada.
La banda sonora de Joel P. West no es invasiva; es nostálgica, dando ese toque de libertad salvaje que la familia siente y busca. La banda sonora narra de manera nostálgica y sin voz la belleza de la zona rural.

No solo nos lleva a nuestra infancia, la desprotección que sufrimos, y el crecer solos y con un pensamiento potente y dominante que se comerá mañana, sino también ¿tendremos techo mañana? Sino que explora la identidad, la resiliencia y el perdón; con esto podemos ver que se puede escapar de esa vida, pero de tus raíces no; esas quedan tatuadas en tu alma.
La película es tan brutal que te enseña cómo la mentira de un castillo que se construye sobre aire y es autosustentable no termina de construirse por un padre irresponsable, y esto nos muestra que las promesas rotas, aunque dolorosas, también permiten soñar en la miseria.
Muchas veces yo soñaba con algo que se me había prometido y nunca llegaba y pasaba el tiempo y no llegaba y eso mella porque cuando te llegan las cosas por tu propio esfuerzo no la recibes con emoción parece que algo se ha fracturado dentro de tu alma y se disocia de la alegría.
Esta película la recomiendo ver, pero eso sí, si tuviste una infancia difícil, recuerda que te traerá recuerdos a flote y te verás tan conectado con la película que posiblemente tu alma se entristezca. Esta película no va a ser delicada contigo; te va a sacudir, para que dentro de las grietas encuentres no solo el dolor sino también su belleza.
Nuestro pasado no puede ser cambiado, pero nuestro futuro puede ser diferente, y nuestro futuro es el que elijamos. Nuestro pasado tiene el registro de quienes somos; el Castillo de Cristal queda inconcluso con promesas sin cumplirse, pero todas esas malas vivencias nos hacen fuertes.








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