La película que me dio un empujón
Reseñas generales
En 1912 hubo una tragedia en alta mar: fue el hundimiento del poderoso Titanic. En aquellos tiempos, con la tecnología y la vanidad de poder y grandeza, crearon un barco que creyeron indestructible, el inhundible. Así muchas veces vemos nuestras vidas, como el Titanic, y luego la realidad es otra: nos vamos al fondo del mar.

La película de James Cameron no solo es impresionante por estar sacada de un hecho real y mezclada con fantasía, sino que verla me hace sentir lo que se vive en carne propia en un país que antes era sólido y ahora parece de arena y se desmorona. Unir la historia del Titanic con mi país transforma la historia del cine en una realidad vivida, pero no dentro de un barco sobre el agua sino dentro de un país en suelo firme.

El buque de los sueños prometía un viaje seguro, y nuestros países prometían seguridad y prosperidad. La solidez de un país próspero fue quedando atrás demasiado rápido; algo estaba impactando a cada ciudadano sin importar su estatus social. El pobre tenía miedo de no comer mañana, y el rico tenía miedo de no tener más dinero mañana y comerse sus ahorros.
La economía estaba ahorcando por igual a la población sin importar que sean ricos o pobres. En el Titanic pasó algo parecido: mató a ricos y pobres, y para el fondo juntos fueron a dar. Dentro del país el impacto de la economía fue fuerte y profundo, la que no pide permiso para entrar dentro de tu casa y llevarse todo y matar de hambre. En el Titanic fue un iceberg que destruyó ese metal tan fuerte, y el agua se metió sin piedad para inundar todo y llevarse todo.
Esa agua despiadada inundaba cada pasillo y arrastraba lo que más podía, parecido a la inflación que se lleva el poder adquisitivo de la familia y arrastra llevándose todo y dejando la nevera vacía. Como un tsunami de agua, la inflación, la inseguridad, y la falta de un mañana mejor quedan solo en los sueños; el pensar en un futuro.
Sentirse que uno se hunde estando en tierra firme, no es una sensación mental es real, es ver qué no hay botes salvavidas para ti sino para pocos o para los privilegiados.
El deseo desesperado de sobrevivir y de pensar qué hacer porque ya nada sirve te saca de tu zona de confort, esa zona que tú crees que es de confort porque es la que creaste para ti en los tiempos buenos, pero ya no sirve de nada que sigas ahí, y desde ese momento empiezas a mirar al horizonte y a pensar en oportunidades fuera de la frontera, como buscando ese Carpathia, la salvación de nuestras vidas para que nos saque a flote.

Era una película que vi y me inspiró no solo por ver a Jack irse de su país para buscar un nuevo mundo lleno de oportunidades el emigraba de su país para otro, entonces pensé ¿qué me ata a mí aquí? Y me emocionaba ver a Jack, pobre sin nada y con un sueño. Yo podría ser un Jack, viajar a otro país para buscar un mejor destino.
La película de James Cameron me llenó de energía y me inspiró a agarrar mi maleta e irme porque yo tenía que sobrevivir. Sé que Jack se enamoró y murió, y me juré que eso no me pasaría a mí, porque ya me pasó.

La química de Leonardo DiCaprio y Kate Winslet es innegable, trabajaron tan natural que hacía sentir la película real. Esa historia ficticia de Jack y Rose fue la que dio el vínculo emocional a la película; de lo contrario solo tendríamos una película dando vida a un acontecimiento de hace 100 años, un documental costoso.

La banda sonora de James Horner te hace vibrar por dentro y llorar por fuera. Aunque soy hombre y no voy a llorar por una película, me conmovió bastante. Te incomoda, te oprime, y tus sentimientos son alterados al máximo, y cuando ves el barco llegar al tope de su altura y se parte y esas personas caen y son succionadas y Jack y Rose sobreviven a lo imposible, piensas: "Sí se puede."
Mi inspiración fue Jack por su manera de ser un soñador, y me hizo tomar la decisión de buscar un mejor futuro cruzando el mar.

La película en todo es muy buena; solo hay puntos que no me parecieron o no me gustaron. Caledon Hockey es un villano malcriado, egocéntrico, y caricaturesco.
Y otro punto es cuando Jack y Rose corren mojados por esos pasillos inundados y los otros pasajeros también; nadie se quejaba del frío, podían hablar con voz de angustia, pero no de frío, desafiando la hipotermia no solo ellos sino también los demás pasajeros. Parecía que el agua donde estaban era un agua cálida, tropical. En esas aguas se tiembla por segundo, y la persona busca darse calor abrazándose a sí misma y camina o corr bajo el tormento del frío punzante. Eso no se vio en los actores; pasó desapercibido el problema del frío extremo de la hipotermia.

El otro punto que nunca me cuadró fue una especie de egoísmo de parte de Rose. Si tanto amaba a Jack en ese fugaz romance que hubo y se entregó a él físicamente, entonces ¿por qué no lo subió a la tabla? Ahí entraban dos y se hubieran transferido calor corporal. Sí, ella sabía el peligro de las aguas gélidas; siendo una mujer sensible de aquella época, lo primero que haría por todos los medios es querer subirlo. Ese punto no me cuadró; la vi insensible o falta de inteligencia —es mi opinión personal, y eso no le quita lo maravillosa e impresionante que es esta película.
En la película escogieron la muerte de Jack, para que se vuelva un mito un algo que contar "el hombre pobre que salvó a la mujer rica y murió en las aguas gélidas" y no un algo que paso y ya no hay más nada que decir. Estos puntos para mí son absurdos y no realistas. Pudieron haberse salvado y vivido una vida larga y juntos, pero no era “util ese final", ese final no vende, lo trágico y triste sí vende.

Ahora vamos con lo realista de la actuación de cada actor: Leonardo DiCaprio demostró ser un buen actor con una alta capacidad para el drama más su contra parte la hermosa Winslet que le dio un empuje dramático a la historia ligado a su belleza.

También tenemos, por otro lado, a Katty Bates (Molly Brown), la que ayudó a Jack y mostró humanidad delante de tanta opulencia porque ella no olvidaba que venía de abajo y las ricas de cuna no querían compartir su mesa con ella, pero Molly Brown era Molly Brown y nada ni nadie la iba a hacer de menos.
Cuando llegamos al punto de la tabla y Rose flota en plena oscuridad y ver cómo todo se fue al fondo del mar, algo dentro de mí me dijo que ya era hora; me entró un deseo de irme del país porque mi tablita estaba como la de Rose, no se podía uno mover mucho porque si no me ahogaba y muchos estaban en mi misma condición, al igual que en la película, que había muchos flotando llamando con los silbatos y otros muertos congelados.
Rose no quería volver a la vida inflexible que una vez tuvo, una vida asfixiante, y la mía también era asfixiante, por no ver cómo obtener un futuro mejor. Me iría como hizo Jack con la esperanza de ser recibido y adoptado no sé por cuánto tiempo, por una nueva tierra.
La película también me enseñó a soltar el pasado, aunque a Rose la vi un poco cruel porque en ningún momento le preocupó si su madre se salvó o no. Aprendí a soltar el pasado, dejar atrás lo que me amarraba, y nadar a una tierra nueva sin ahogarme.

Rose aquí de anciana contando su historia a los científicos investigadores del Titanic; ese punto también le dio un gran impacto a la película.








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