Stranger Things, en el pueblo mas extraño y "romántico"
Aspectos socioculturalesNo sé dónde habré oído que el amor “rudo” es con frecuencia el más duradero. El que sobrepasa los límites de los personajes y las circunstancias que los rodean. Con frecuencia hay historias donde dan sentido que los amantes pudieran no haber terminado juntos y hubiera tenido sentido. Pero parte de la resiliencia en la ficción es cuánto soporta un romance o una relación para que se haga realidad.
A continuación, voy a hablar de algunos ejemplos en una de las series de los últimos años más globalmente famosas donde yo noté que el romance no era el fin sino el medio porque las dificultades que los rodeaban era lo que los hacían muy interesantes. Tenían esa dosis de drama y tensión como para despertar conversación y dar ejemplos de dinámicas dentro de la ficción. Y la serie en si es el fenómeno de la cultura pop Stranger Things.
Los extraños romances de Hawkings
Recuerdo que una vez le pregunté a una mujer atractiva que sigo en Instagram por Hopper, yo le solía ver en sus historias comentando destacando a Hopper y hablando pestes de Joyce. Con más exactitud le pregunté por qué a ella le atraía Hopper si la atención en el aspecto de guapura solía recaer en los personajes jóvenes como Steve, Jonathan y el epítome del bad boy en la serie que fue Billy. Ella respondió que él era el personaje másculino más completo de la serie, sus comentarios despectivos acerca de Joyce solían reforzar esta actitud al asegurar que el ex sheriff merecía una mejor elección por parte de la serie.
Si se ponen a ver, en Stranger Things triunfó el amor maduro por encima de las aventuras románticas de los personajes adolescentes y jóvenes. Pero cierta parte del fandom y la narrativa de la serie por momentos hablaban de que era un romance imposible, pese a que Joyce y Hopper se conocían prácticamente desde toda la vida. Solo hay que ver como comenzó la serie, ella una madre de una familia disfuncional a la que se le desaparece el hijo menor y él un policía alcohólico con sobrepeso que lleva consigo una dolorosa pérdida y secretos gubernamentales oscuros.
La historia de Hawkings funciona entre otras cosas como un espejo reverso generacional de las relaciones. Los romances de los chicos guarda la misma línea que los juegos de rol de los niños protagonistas: comienzan, se atascan, se reinventan, terminan y vuelven a comenzar. Pero una vez que Hopper y Joyce reconocieron sus sentimientos mutuos, ahí se definió ese arco y se volvió inamovible. No entró nadie más a influir en su dinámica de enamorados y como la pareja madura de la serie, dieron el ejemplo de dos personas que ya no veían nada que perder y apostaron todo a una vida juntos.

¿Así que Jonathan y Nancy fracasaron en su noviazgo? No tan así. La unión de los dos se debió a la tragedia. El hermano de Byers había desaparecido, mientras que la mejor amiga de la mayor de los hermanos Wheelers había sido asesinada por el demogorgon, y ambos sucesos ocurrieron casi al mismo tiempo. La tragedia los unió y desde entonces sus destinos andan ligados, pero desde entonces el romance entró en competencia con la misión (mantener a salvo a sus respectivas familias y a Hawkings) ¿y entonces qué? la misión terminó ganando la partida y la relación se hizo más difícil de sostener. Solo hay que ver la cuarta temporada (junto con la primera, la mejor de la serie a gusto de este servidor), ambos pasan la mayor parte del tiempo separados, e incluso no da una sensación de que hacían falta más escenas de Jonathan y Nancy en aquella temporada más que aquella reunión al final de la misma. A partir de ahí daba igual si ellos terminaban juntos o no. El pico de interés en Jonancy fue desde la primera temporada hasta el ecuador de la misma, después de eso, la trama de ellos se perdía en el mar de subtramas que conformaba Hawkings.
El último clavo del ataúd de Jonancy fue Steve. Creíamos que los hermanos Duffers no se tomaban tan literal lo de volver a los inicios de la serie, pero poniendo la sombra de Steve Harrington en la órbita de Nancy fue lazy writing. Al menos, para lo que estaba proponiendo la serie unas temporadas atrás, el afianzamiento de una relación sólida entre Nancy y el mayor de los Byers, y la evolución de un Steve ya vuelto el personaje joven adulto más popular de la serie, de alguien que buscaba su propio camino a un romántico sin remedio que secretamente quería saber si su ex novia pudiera aún albergar sentimientos por él. Esta vuelta de la dinámica del triángulo amoroso solo hizo volver cansina esta trama, el intento de propuesta de matrimonio de Jonathan fue una acción desesperada por mantener el interés en este romance, y a lo justo dio a la opción más salomónica. Terminarlo con las tres partes contentas.
Nos lo había enseñado el multipremiado musical La La Land, y Stranger Things nos dio una lección ochentera del mismo. Aún con todo el rollo de terror y ciencia ficción que ha caracterizado la saga de Hawkings a lo largo de la existencia, Stranger Things es una historia coming to age. Jonathan, Nancy y Steve aún son jóvenes que necesitan aprender y vivir experiencias tal como quedó claro en el epílogo del capítulo final donde contaban sus planes de vida. Era imposible tener a una chica tan voluntariosa como Nancy asumiendo un compromiso tan serio como el matrimonio a una edad tan joven, estando ella deseosa de explorar su potencial profesional; así como el propio Jonathan quería esforzarse en lo posible de ser todo lo opuesto a que era su padre y tomaba su propuesta de matrimonio como una muestra de ser adulto, terminando entendiendo luego que la verdadera madurez implica sacrificio y planificación, cosas donde no entran un matrimonio apresurado. La escena del rompimiento disfrazado de declaración, aunque con unos minutos sobrantes, dejaron ver esta evolución en ambos.
Y Steve, básicamente un personaje muy apreciado por el fandom pero cuyo rumbo no ha estado claro en esta temporada, termina su evolución aceptando las decisiones de los demás e incluso haciendo un esfuerzo por mantener al grupo unido con su invitación a reunirse todos mensualmente. Su desarrollo como personaje en el plano sentimental fue extraño puesto que después de su rompimiento con Nancy le costaba tener citas, tuvo un breve crush con la chica lesbiana que se volvería su mayor confidente, y luego trató de volver a conectar con Nancy. El galan vuelto un importante compañero en la lucha contra Vecna mostró la evolución más satisfactoria, y ya en la reunión final, ese momento que trajo ecos del emotivo final de Dawson's Creek hace más de veinte años, terminó consagrándose como ese que se esfuerza por mantener el grupo unido como mentor de Dustin y como amigo de sus pares de Hawkings, ya sin seguirse preguntando lo que pudo haber Sido si no hubiese terminado con Nancy (recordemos, él fue quien puso fin a su relación).


Y por supuesto que no podemos olvidarnos de los niños. Hawkings fue el lugar para experimentar el primer amor, ese que te hace sentir pero que no eres lo suficiente maduro para comprender. Lo que gusta del romance entre Once y Mike es que ocurrió de forma natural ante nuestras narices pero no sospechábamos que iba a ocurrir. Los dos se conocieron en medio de una crisis que fue la desaparición de Will, y la dinámica de la poderosa niña con facultades telequinéticas con Mike y los demás miembros de la pandilla fue el motor espiritual de esa mítica primera temporada. Un romance muy bonito pero condenado. Mike la vio desaparecer no una sino dos veces. Eso es algo que nos pasa a todos, bueno, no tomen estás palabras de manera textual. No todos vemos a nuestra expareja desaparecer en un agujero negro o una explosión; a lo que me refiero es que a veces esa primera persona de la que te enamoras dejas de verla por equis razón y la sigues recordando a lo largo de la vida siendo como si fuese una parte de tu ser que se quedó marcada por pertenecer a esa época inocente cuando empezabas a descubrir el mundo. La memoria se encarga de que no dejes atrás esas vivencias porque estás sensaciones de estrés, tensión y adrenalina que experimentas por primera vez están adheridas al aprendizaje, y una vez que aprendes algo no eres el mismo/a a partir de ese punto.
La historia que cuenta Mike en el epílogo es la catarsis de un chico que ya está pronto a abandonar el nido y tiene que aprender a vivir con el trauma, y lo hace como el narrador de su propia historia y de muchas otras más. Uno puede pensar que todavía es un niño que no tiene madurez suficiente como para hacer una carrera con su corazón roto pero ¡hey! recuerden que Mary Shelley escribió Frankenstein o El Moderno Prometeo a los dieciocho años (recomiendo la película con Elle Fanning para tener una mejor perspectiva de este hecho). Mike vivió lo suficiente con Once como para poder tener una palabra importante en asuntos del desamor, incluyendo una etapa feliz en la temporada tres donde ambos hacían lo posible por llevar una relación normal. El pasado de la chica era demasiado complejo como para escapar de él, así que quedó en la elección del vidente si lo que ocurrió en el capítulo final era suicidio o la historia que relató el chico Wheeler.
Pero en Stranger Things no solo resaltó el romance real sino también el platónico, y Mike siguió siendo el eje de eso. A lo largo de las temporadas vimos un conflicto emocional en el mejor amigo del chico Wheeler, Mike, con quien nosotros nos iniciamos en este universo. Desde su desaparición se veía un fuerte vínculo entre Will y Mike, solo cuando Will se volvió un personaje más activo en la dinámica de la serie, vimos que él tenía cierta atención a su amigo que no le era correspondida. Llega el final de la serie con esa salida del armario que incluye una declaración de amor encubierta hacia Mike. A partir de ahí Will acepta su lugar dentro de la historia. No iba a interponerse entre él y Once, iba a estar ahí para ellos hasta las últimas consecuencias. Esto es un significado que va más allá de un idilio homoerótico. Cualquiera que haya estado en la situación de enamorarse de una amistad que no le confiesa sus sentimientos para que la confianza no se rompa podrá entender el conflicto de Will. Y al final de la serie, el menor de los Byers busca sentirse mejor consigo mismo sin atormentarse por no haber sido elegido por su primer amor.
Es curioso que el romance entre Lucas y Max haya sido opacado en un principio por el de Once y Mike. Obviamente por la inmadurez que implica la edad que ambos tenían, no se les veía un vínculo tan sólido y parecía más una amistad alimentada por las hormonas propias de la pubertad. Todo cambió con la entrada de Vecna quien al amenazar a la adolescente pelirroja, la relación se ve puesta a prueba. Lucas se ve obligado a sortear los trucos del peligroso villano y atravesar los traumas de Max para poder salvarla. Y tras los eventos del terremoto en Hawkings, la conexión entre ellos se ve puesta a prueba con la condición en coma de ella manteniendo la esperanza que vuelva a despertar. Seré sincero, el arco de Max en la quinta temporada quedó algo a deber ya que después de que ella orienta a Holly en el mundo del revés, su vuelta a la vida no se siente con la relevancia que debería tener dicho acontecimiento (a su reunión con Once le faltó más sentimiento) y ella queda fuera del climax final. Sin embargo, deja ver que tras todo el meollo que era vivir en un Hawkings constantemente amenazado, su relación con Lucas no era solo el emparejamiento de los miembros revoltosos de la pandilla. Lucas y Max enseñaron la resiliencia de un romance más profundo de lo que habíamos asegurado que tras el culmen de la campaña de calabozos y dragones tendrá que ponerse a prueba viviendo el mundo real.
Hawkings, Indiana es el lugar extraño más famoso de la ficción moderna pero también el lugar donde se presenciaron romances que hacía metáfora a las relaciones en el espectro real. Incluso el affair de Billy con Karen Wheeler aún con lo fugaz que fue dio muestra de como se originan las infidelidades o los intentos de las mismas. Los desamores marcaron tanto a los personajes como los mismos monstruos del mundo del revés.








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