Susana / Aurora

Reseñas generales

Susana tiene 13 años, está en plena adolescencia y descubrimiento de su propia sexualidad. A veces se masturba en silencio con el vibrador de su madre, lo agarra a escondidas, lo limpia con alcohol y se lo mete en su vagina. Luego, lo vuelve a limpiar con alcohol y se lo pone en la mesita de noche de su madre. Nadie le enseñó, lo poco que sabe es su intuición y las películas que ha visto en su computadora. No sale mucho, es tímida, no le gusta hablar con jóvenes del sexo opuesto, es decir, con chicos. 

Le gusta el helado de fresa, las fresas con cremas y sirope de chocolate y los labiales y brillitos con ese sabor.

A veces, sale a patinar cerca de su casa, en Los Próceres, en Caracas, sobre todo los sábados o los domingos en la mañana. Ella usa lycras apretadas y franelas largas de bandas de rock que le gustan: Nirvana, System of a down y Metallica. A veces, siente que unos muchachos de 17 años, más o menos, la miran y la señalan. Ella los ignora avergonzada. 

En su colegio de puras niñas, sus amigas tienen novio y han besado y pocas han tenido sexo. Algunas de sus amigas creen que Susana es lesbiana porque nunca ha contado que le gusta algún chico, aunque la verdad es que a ella sí le gusta alguien en secreto, todos sus cuadernos en la parte de atrás tiene dibujados corazones con las letras S y T. Tomás, así se llama el niño que le gusta. Él es un pelirrojo alto, que estudia en el colegio que está cerca, de puros niños. Lo ha visto jugar baloncesto en los campeonatos intercolegiales. Es un amor en secreto. 

Una mañana, Susana llegó temprano y como era constumbre, jugó voleyball con sus amigas, pero esta vez se resbaló con un charco porque la noche anterior había llovido. Y sufrió un esguince en su tobillo derecho. Sus padres la llevaron de emergencia a una clínica, le tomaron rayos X y le vendaron el tobillo.Tenía que inmovilizarlo por un mes y después hacer fisioterapia. Durante, ese mes usó muletas para ir al colegio y para movilizarse en casa. 

Un domingo, Susana va al cine con su papá y mira una película italiana triste que se llama “El Pianista: La Leyenda de 1900”, ella sale del cine llorando, no comprende la muerte del protagonista, es una tema muy profundo o muy simple para ella. Su padre le pregunta si le gusta a algún chico y ella le responde con mucha verguenza, que sí, pero que no se atrevería a hablarle. Recuerda que ese es un de los pocos momentos que comparte con su padre una conversación totalmente franca y honesta sobre el sexo opuesto. Él le dice que se cuide y le regala un par de condones. 

Una mañana cualquiera en el colegio, Susana habla con su amiga Patricia, quien es un lince, es muy social y conoce a chicos. Susana le cuenta en secreto que a ella le gusta Tomás. 3 días después, Patricia le entrega un papelito con el número de teléfono de la casa de Tomás. Susana está nerviosa, no sabe qué hacer con esa información valiosa para ella. 

Finalmente, Susana decide llamarlo. La primera vez, no segunda vez colgó y la tercera vez él le atiende y ella no cuelga, se queda como muda. La voz de él es grave y gruesa. Susana le dice que ella estudia en el colegio que está al lado de donde él cursa sus estudios. Le dice que lo ha visto jugando baloncesto. Él más seguro que ella, la invita a salir el sábado próximo al parque que está cerca de su casa, a las 4 de la tarde. 

Susana siente un miedo feroz, no sabe cómo pedirle permiso a su mamá para salir y menos con un chico. Finalmente, lo hace pero miente, dice que va a salir con una amiga. Aquella no es una mentira blanca, es una enorme mentira. Ella se viste con una falsa roja y una franela blanca con una fresa en el centro. Es su franela favorita, se recoge el cabello y se hace una trenza. 

Su padre la lleva al parque, él espera a su amiga, pero Susana miente, le dice que llegará pronto. Como el padre no sabe dónde estacionar, él confía y la deja allí en el parque. Tomás llega, usa un perfume fuerte, que la marea a ella. Se ríen, conversan de varias bandas de rock y de pop que a ambos le gustan. 

Él mete sus manos debajo de su falda y le soba las piernas. Se van, detrás de un árbol. Él la besa. Es el primer beso de Susana, siente la lengua de él, voluminosa y cálida. Tomás tiene más experiencia que ella. Esa noche, ambos conversan por MSN, hasta altas horas de la noche. Susana lo hace a escondida. En su próxima salida, Susana sigue mintiendo a su madre y ve a Tomás en el cine, quien le enseña a ella cómo masturbar su pene. Eso le aterra a Susana, pero ella prosigue porque lo desea y lo quiere. Siente que lo ama, es su primer amor. 

Al día siguiente, varias amigas de Susana la ignoran y le dicen que no van a hablar con una puta como ella. Susana está confundida, no sabe de lo que hablan hasta que se da cuenta de que una de las niñas más populares era la ex de Tomás, nunca lo supo, pero ahora lo sabe y se siente rechazada. 

En la tercera cita, Tomás la lleva a la casa de un amigo, en donde no hay adultos. Ambos se desnudan, se acarician. Susana se olvida de sacar los condones de su cartera y Tomás no los usa porque no le da la gana. Tienen sexo, él la penetra a ella, quien le duele porque es virgen. Tienen sexo y él acaba adentro de ella. 

Esa noche, él no se conecta para hablar con ella por Msn y él no responde sus llamadas. En el colegio, unos días después, Susana siente náuseas y vomita. Su mamá la lleva a la clínica en donde hallan que está embarazada. Su madre está triste, decepcionada. Su padre intenta consolar a su esposa y a Susana, quien siente que estaría mejor muerta que sentir esa verguenza y culpa que la consume por dentro. 

Ya con un mes de embarazo, no se le nota la panza, Susana sigue yendo al colegio como si nada hubiese cambiado, pero ya todas sus amigas y compañeras de clase lo saben. Tomás al enterarse, se desentiende, para él es fácil decir que ese hijo no es suyo y punto, que Susana es una puta y bla, bla bla. 

Una tarde en la que Susana se encuentra sola, Susana tiene un pensamiento que se convierte de forma inmediata en una obsesión. Se va a matar. No quiere tener un hijo y mucho menos ser una madre adolescente. No halla en su cabeza, en su mente, una alternativa. Agarra varias cajas de fármacos de su madre y consume una a una de las pastillas qe contienen esos blisters. Susana se desmaya, cae inconsciente, los paramédicos intentan reanimarla, pero cae muere por un ataque fulminante al corazón por sobredosis. 

El alma de Susana se despierta en el más allá o en el limbo, hay un túnel oscuro, muy oscuro y frío. Susana camina y camina. No sabe dónde está, tiene miedo hasta que ve un espejo en el que se ve el reflejo de su madre llorando en su funeral y su padre al lado de ella, intenta consolarla. Susana grita con todas sus fuerzas pero nadie la oye. Mira hacia adelante, solo ve la oscuridad. Camina y camina hasta que se encuentra con una versión de su habitación, pero gótica, es decir, todos sus peluches, sus afiches en blanco y negro. Se acuesta en la cama, tiene frío. La cama es dura, incómoda. Cae a un vacío. 

Susana se levanta, camina hacia la habitación pero la habitación ha desaparecido, ahora está al frente de un televisor en donde transcurren varias imágenes de ella cuando era niña y su madre la empujaba en su columpio, cuando aprendió a patinar con el casco y las rodilleras. Cuando su padre la ayudaba explicándole matemática y viendo con ella un juego de baloncesto. Luego, la pantalla transmite otra cosa, Susana se da cuenta de que es ella pero en el fututo como si no se hubiera suicidado. Carga a su bebé. Tomás está a su lado. 

Susana está confundida, no sabe qué hacer. Ahora camina por un túnel, mira su habitación de nuevo en blanco y negro y todo se repite hasta en un siglo sin fin. 

Susana canta la canción “Like a stone” de Audioslave, o lo que recuerda de ella, su alma se apaga poco a poco. Su poco colorida se destiñe de a poco. Ya no siente nada, ni dolor, ni rabia, ni miedo. Ahora camina todos los días por la eternidad por el túnel, por los espejos, por la habitación, por el televisor. Mira las mismas imágenes una que otra vez, hasta que a lo lejos escucha la voz de su madre que reza por su alma. Esa cálida voz la hace sentir amada nuevamente. También escucha orar a su padre. 

Susana corre hacia un largo laberinto, entra a varias habitaciones, primero ve la habitación de su madre, con sus recuerdos de niña y ahora de adulta, luego ve la habitación de su padre, también observa sus recuerdos de niño, ahora de adulto. 

Susana ve las habitaciones de todos sus conocidos, incluso la de Tomás y se da cuenta que él es un chico tímido y miedoso como ella, que sufre de abuso por parte de sus padres, pero que afuera se hace ver como un chico seguro de sí mismo. 

Un día o un anoche, el espacio del limbo es atemporal, Susana se arrodilla y ora mientras llora y le pide perdón a Dios y a sí misma por haber atentado contra su propia vida, contra su propia existencia. Susana en ese momento, recuerda todo lo vivido, lo sufrido y lo amado en su vida anterior antes de entrar en ese limbo. 

Ahora, su alma es borrada de todos los recuerdos, ya no se llama Susana, ahora se llama Aurora, es una recién nacida en un pueblo de Texas, hija de unos inmigrantes italianos. Es recibida con mucho amor por los padres y los abuelos, que reciben a su primera nieta. Aura ahora da sus primeros pasos en un pasto, en un parque. 

El alma de antes Susana y ahora Aurora, es un alma vieja, que ha vivido muchas vidas y ha vivido muchas muertes. Es su novena reencarnación. Se supone que esta vez con ayuda de los maestros ascendidos y con guía de sus padres, no se suicide y siga su vida hasta la vejez y una cálida muerte natural. Aurora vive una vida simple, se gradua de abogada, ayuda a los inmigrantes, se casa, tiene un hijo. Sufre de cáncer y muere después de conocer a su nieto. Esta vez, Aurora muere con una sonrisa en su rostro, ha encontrado la paz que tanto ha querido, esta vez no va al limbo, va al Paraíso, donde su alma se transforma en polvo cósmico, en una estrella de la galaxia de Andrómeda. 

La vida es dulce y amarga, está llena de contrastes, de felicidad y de tristeza, de rabia, de frustración, de paz, pero vale la pena vivirla. A veces, me he sentido como Susana como un alma errante, que ha perdido su rumbo, pero me elijo como Aurora y amanezco día a día con una sonrisa en el rostro, agradecida por un día más de vida. Tengo problemas, conflictos, miedos pero es mayor el amor por la vida, por esta ruta formada por polvo cósmico, que crean las galaxias. Amo la vida y sus contradicciones. A veces soy Susana, a veces soy Aurora.  

    

 

 

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