Following y Memento: dos obras entrelazadas

Dirección

Christopher Nolan nos presenta Following (1998), su ópera prima, y nos cuenta la historia de un joven escritor frustrado que pasa sus días siguiendo a distintas personas hasta que se encuentra con un ladrón y entabla una supuesta amistad con él. 

Es una película que va de engaños, traiciones y un uso peculiar del tiempo, ¿a qué otra película de él les hace acordar esto? Exacto, Memento. 

Mi idea no es analizar las tramas, sino lo técnico y los recursos similares que Nolan usa en ambas.

Tanto Following como Memento comparten una estructura no lineal, y eso vuelve a una trama simple en algo que va mucho más allá. El montaje de ambas películas juega con la mente del espectador, y lo hace hasta el momento final, el clímax. Este momento cuenta con el choque de las distintas líneas temporales, recurso que Nolan utiliza variando el físico de los personajes, la ambientación y hasta el contraste cromático entre escenas. 

Following está completamente en blanco y negro, por esa razón la cronología está marcada por la transformación física del Joven. Memento aprovecha el uso del color para mantener la apariencia de Lenny, jugando con las distintas inscripciones corporales, en vez de cambiarla para configurar una temporalidad. 

La ópera prima funciona como antecedente de lo que Memento podía llegar a ser años después. No es un ensayo ni un borrador, es un experimento de este recurso tan popular de Nolan que es manipular a la audiencia con un montaje rebuscado pero genial. 

Ambos filmes comparten una infinidad de primerísimos planos y primeros planos. Nolan trata de enfocarse específicamente en el sujeto principal, sus emociones, las distintas sensaciones que sienten. Trabajan con encuadres cerrados, transmitiendo una energía de encierro e incomodidad al espectador. Memento se enfoca más en Lenny, no explora tanto la ambientación ni cuenta con tantos planos generales. En Following las locaciones son clave; desde las calles caminadas por el Joven hasta las casas donde irrumpen con Cobb. En Memento nos adentramos a la psicología de Leonard, mientras que en Following exploramos la irrupción física, metáfora clave de las invasiones como territorio narrativo. 

Ambas películas manejan la fragmentación de distintas formas. En Following genera confusión, funciona como un estilo interesante de montaje y es más un juego por parte de Nolan. En cambio, en Memento la confusión es la trama. Repiten escenas para que nos sintamos igual que Lenny, el contenido mismo funciona gracias al montaje y aunque sea repetitivo nunca pierde sentido.

Following mezcla líneas temporales, Memento va hacia atrás. La cronología funciona en reversa, y usa como recurso principal (no sólo para Lenny sino para la audiencia) los tatuajes y las polaroids. Ambos funcionan como una “memoria externa” para nuestro protagonista, y la película juega con los distintos sentidos de Leonard para mantenerse en pie.

Lo increible y, lo que para mí personalmente es lo mejor de esta película, es que hasta el uso de estos recursos no lo ayudan para nada. Leonard elige qué creer y qué ver para seguir viviendo en una fantasía gracias a la negación. No sólo se engaña a sí mismo sino que a nosotros, la audiencia. Para el final sentimos que nosotros somos los que sufrimos de amnesia.

Así que tanto en Following como en Memento se construye una realidad donde el núcleo es la ruptura del tiempo, basado en recursos físicos que intentan explicar una verdad, una realidad, que a fin de cuentas es un engaño del propio protagonista para sí y para con nosotros. 

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