Con Spoilers Deluxe: El fenómeno 'Stranger Things'.
Aspectos socioculturalesAhora que terminó 'Stranger Things' (2016-2025), podemos hablar un poco más a profundidad de esta serie, que realmente marcó un antes y un después en la televisión y en el streaming, para bien y para mal, convirtiéndose en un verdadero fenómeno.

'Stranger Things' es una de las series más importantes de la última década, es la serie que catapultó a Netflix a ser la plataforma de streaming más grande del mundo. Su trama y desarrollo atraparon a una generación, calando de gran forma en la cultura pop.

Su éxito se basó en una historia que combinaba ciencia ficción, misterio, terror sobrenatural y drama, creada por los hermanos Duffer y planteando elementos originales, inspirados en las obras de Steven Spielberg, David Lynch, John Carpenter, Stephen King, Wes Craven y H.P. Lovecraft, entre otros.



Al estar ambientada en los años 80, despertó ese sentimiento de nostalgia en las audiencias, por una muy buena caracterización, diseño de producción, escenografía, vestuarios, banda sonora y atmósfera. Era inmersiva en sus inicios, no faltaba ningún detalle. Hay que destacar la dirección de los Duffer y Shawn Levy, muy acertada.




Además, estaba protagonizada por niños. Con el apoyo de otros actores, jóvenes y adultos, siendo Winona Ryder el mayor atractivo de la misma. Coincidió en el tiempo con las películas de 'It' (2017-2019) y con 'Dark' (2017-2020), aunque esta última estaba protagonizada por adolescentes. Todas con tramas similares.



La primera temporada nos planteó una historia muy interesante: Un niño, Will, que desaparece una noche, una niña, Eleven, que aparece de la nada y posee habilidades telequinéticas, una organización del gobierno haciendo experimentos y una criatura misteriosa que atraviesa las paredes, saliendo de una dimensión paralela.


El desarrollo de la misma, con momentos épicos y escenas icónicas, junto a unas muy buenas actuaciones por parte del elenco, llevaron a una segunda temporada igual de emocionante, un poco más complicada, pero con un final aún más satisfactorio. Para muchos, la serie se terminó ahí.


Porque realmente si hubiera terminado en ese baile entre Mike y Eleven, o incluso, un poco antes, con la primera temporada, hubiera quedado como una de las mejores series de la historia, sin dudas. Alargarla y expandir su historia la fue desmejorando.


La tercera temporada la dejó al borde del desastre, ya que exageraron la historia al máximo, rompiendo sus propias reglas y el sentido de la misma. Acá juegan varios elementos clave: El evidente cambio físico de los protagonistas niños y la suma constante de nuevos personajes.


Porque 'Stranger Things' ha tomado mucho tiempo entre sus temporadas, ha costado mucho producirla y llevarla a cabo, por eso hemos visto crecer a sus protagonistas, pasando de la niñez a la adolescencia. La tercera temporada falla porque seguía planteando una historia infantil.



Para la cuarta temporada, los Duffer cambiaron el tono y la fórmula completamente. Ahora era una historia de verdadero terror, con un villano consciente y espeluznante, Vecna. Se exploró su origen, el origen de Eleven también. Dejó el que considero el mejor momento de la serie y ya es historia de la televisión y el streaming: Max flotando en el cementerio.



Aquí es donde esta serie va marcando una tendencia no positiva: Temporadas con mucho tiempo entre una y otra, y divididas en capítulos. Esto resulta negativo porque va matando el hype y la expectativa, como no pasó con las dos primeras, ya que se estrenaron en años consecutivos.


Hay otras series de Netflix que han seguido su ejemplo. Pero, sin desviarnos, hay que hablar de la pérdida de identidad de la serie. Todo empezó con cuatro amigos, Mike, Lucas, Dustin y Will, que jugaban Dungeons & Dragons y buscaban resolver el misterio en torno a Eleven.

Todo cambió con la ya mencionada suma de nuevos personajes y enfoque en las historias paralelas de cada uno. Los que debían ser un apoyo importante para los protagonistas se convirtieron en protagonistas también. Y los Duffer no saben deshacerse de personajes.


Las muertes más relevantes de la serie fueron las de Bob, en la segunda temporada, Billy y Alexei, en la tercera, y Eddie en la cuarta. Hopper se creyó muerto y volvió. Mientras tanto, había que gestionar el tiempo en pantalla de un elenco de seis niños/adolescentes, cuatro jóvenes, dos o más adultos. Tarea muy difícil.




Hablando de muertes, hay un cambio importante a partir de la tercera temporada, en este aspecto, y es que a los personajes cada vez les cuesta menos matar y cada vez matan más. Bien sean soldados rusos, científicos y soldados americanos. Mucha sangre fría, es algo impresionante.


Volviendo al tema principal, la serie no solo perdió identidad a partir de la tercera temporada, si no que se rapidifurizó. Es decir, pasaron de aventuras a pequeña escala a batallas a grandísima escala, básicamente ejército contra ejército. Algo de eso vimos en la última temporada.


Pasando a la quinta temporada, acá cambia el tono nuevamente, ya no es una historia de terror, es una aventura constante con mucha acción y movimiento. Pero también muchos agujeros de guión y situaciones forzadas, más preguntas que respuestas. Parece que los Duffer pensaron más en los spin-off que en la conclusión, ya que han complementado muchos detalles en entrevistas.




También es importante resaltar que es muy difícil ver una serie con tantos personajes principales y de apoyo, presentes en casi todas sus temporadas y que, básicamente, todos hayan sobrevivido en la última temporada. Abusaron del Deus ex machina y no me gustó el final de Eleven, pero soy de los que cree fuertemente que sobrevivió. Es que está clarísimo.




Y bueno, hay que hablar necesariamente del "Conformity Gate", un movimiento espontáneo internacional en redes, que surgió de unir los puntos que dejaron sueltos los Duffer, al final de la serie, y derivó en la teoría de un capítulo secreto, que nunca existió. Hasta colapsaron la página de Netflix, de tanto revisar a ver si subían dicho capítulo. Para bien o para mal, es algo inesperado e increíble.

Sin embargo, no deja de ser una buena conclusión para una serie que, sin dudas, es importantísima para la cultura pop de los últimos 10 años. Sin dudas, también pudo desarrollarse mucho mejor. Netflix puede abrir la puerta a una franquicia, y los fans podemos siempre recordar al grupo de niños que vivían (y sufrían) aventuras paranormales en su pueblo de Indiana.

























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