La imagen del héroe

Aspectos socioculturales

Las películas de superhéroes tuvieron su época dorada de 2008 hasta 2019. Durante estos años, coincidentemente, Estados Unidos - país de origen de estos personajes y sus historias - tuvieron una política internacional menos invasiva de lo usual. Durante los dos periodos de gobierno de Barack Obama se redujo la imagen armamentística gringa, a pesar de que mantuvieron conflictos en Medio Oriente. Ante esta ausencia en el mundo real, llegaron los superhéroes para cubrir este vacío. Sus ficciones salvando el mundo de amenazas superiores fueron sustituto en el imaginario estadounidense del “héroe mundano”, el soldado que iba a defender la libertad al otro lado del planeta. En años donde se cuestionó esa retórica, como la ejecución de Bin Laden, Gadafi, los bombardeos y el negocio detrás de la guerra, quienes cubrieron esa necesidad patriotera fueron los personajes de Marvel y DC, cuyas consecuencias de sus acciones casi nunca son juzgadas.

Esta cumbre llegó en 2019 con Avengers Endgame, durante el primer gobierno de Donald Trump, que pretendió retrotraer la presencia militar estadounidense en el mundo, agravando la crisis interna en Estados Unidos y el avance de otras potencias como Rusia o China.

Por ello en el segundo periodo de Trump, su gobierno ha optado por volver a las antiguas formas que tanto les han funcionado como nuevo colonizadores del mundo. La Doctrina Monroe y el Destino Manifiesto vuelven como dogmas de cabecera y con ello se replantea la imagen del superhéroe. Ya no es el antihéroe, ni el marginal ni el representante del statu quo, sino una entidad supranacional omnipresente en todo el mundo presto a ajusticiar a cualquiera que le haga oposición. 

Ya no es necesario el justiciero carismático y de buenas intenciones cuando existen figuras desde el establishment que irrumpen con impunidad y fake news a gusto del consumidor. El hartazgo de la sobreoferta en cartelera y la crudeza de la realidad han hecho perder el interés por las narrativas complacientes y en su lugar se asoma el relato negacionista y avasallador. 

No more heroes.

Comentarios 1

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Tinta en las rocas7 de enero de 2026
Gran reflexión amigo, me gustó tu premisa de que el cine de Súperhéroes llenó ese "vacio".

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