Resignación, conformismo y redención: un viaje hacia la esencia
Reseñas generalesEmpezar el año es como el acto de espejear al abordar un automóvil, habrá que coordinar los espejos laterales y, cual cliché, mirarse en el retrovisor esbozando una leve sonrisa antes de encender la marcha. Esa breve mirada es algo así como hurgar en el alma, caminos placenteros, curvas pronunciadas, vientos que removieron las vendas de los ojos y algunas veces las entrañas.
Recordar los reflejos cegadores de faros a contraluz, despampanantes, direccionales, como destellos que irrumpen en la memoria, olores costeros, olores de roble, tráfico, aglomeración, maldito smog. Y de pronto, como Frank Slade al volante del Ferrari, un ciego venido a menos, la vida se convierte en vértigo y libertad. Sin importar la ceguera ni el peligro, lo esencial es sentir el rugido del motor, la curva que se abre, el instante que arde.

Resignación y Conformismo
Al comienzo de Esencia de mujer se nos muestra a un hombre ciego, amargo y aislado, el Teniente Coronel Frank Slade (Al Pacino). Y en paralelo, Charlie Simms (Chris O'Donnell), un estudiante becado atrapado en la presión de una escuela de élite y obligado a elegir entre la verdad y la conveniencia. Desde la filosofía existencialista (Kierkegaard, Sartre), la resignación es la renuncia amarga a la libertad: aceptar lo inevitable como derrota, apagando la voluntad. El conformismo, en cambio, se acerca más a la crítica marxista y a la filosofía social: es la aceptación pasiva de lo dado, la adaptación a estructuras externas sin cuestionarlas. Mientras la resignación nace del dolor y la impotencia, el conformismo surge de la comodidad y el miedo al cambio.

Hoy, sin embargo, estas actitudes se han convertido en un mal moderno (descrito muy bien por Byung-Chul Han en La sociedad del cansancio). El sujeto ya no solo es oprimido por el poder, sino por la autoexplotación y la presión de mostrarse siempre productivo. La resignación aparece como agotamiento extremo, hasta tergiversar el concepto de placer y normalizando a la derrota, el cansancio y la apatía como inevitables.
Entonces, ¿la amargura surge como consecuencia de esa resignación?¿la culpa es el perfil psicológico del conformismo?
Karma police
Adentrándonos en el film y sin ánimos de hacer spoilers, por “azares el destino” ambos varones deben emprender un viaje que eligieron. Este los confronta con sus límites más íntimos, desde el abordamiento de Frank con el otrora joven protagonista —áspero, defensivo, cargado de cinismo— se convierte en la antesala de un giro inesperado. Y el acercamiento de Charlie —titubeante, cargado de dudas y silencios— es la antesala de su transformación. En el trayecto, la vulnerabilidad de Charlie se convierte en fuerza y el cinismo de Frank en redención y apertura.

El perfume de un jazmin
Martin Brest tomó la novela italiana Il buio e il miele y la primera adaptación fílmica (Profumo di donna, 1974) para transformarlas en una historia profundamente americana. Su versión amplió el arco narrativo al incluir el dilema moral de Charlie en la escuela de élite, lo que permitió que la trama no se redujera solo al cinismo del coronel Slade, sino que se convirtiera en un viaje compartido, en un reflejo o un reflujo.
El título Esencia de mujer encuentra su sentido pleno en la escena del tango. Allí, Slade, privado de la vista, se guía por la voz, el tacto y el ritmo, descubriendo que la verdadera “esencia” no es lo visible, sino lo que se percibe en el encuentro humano.
Porque el abordar a una dama no debería ser cansancio,
sino, dignidad, cortesía y masculinidad que se ofrece sin imponerse.
Debería ser un acto comparable con el acercarse a oler un jazmin.
Y donde el tango más triste pueda convertirse
en una metáfora de vulnerabilidad.

Destino
El destino, aunque parezca azaroso, siempre guarda la posibilidad de redención. Es por ello que Frank (el viejo amigo de “John” Daniels) reconoce que siempre supo cuál era el camino correcto, pero que tomarlo le resultó difícil. Esa confesión es el núcleo de su redención: la vida lo había preparado con heridas, con cinismo y con cansancio, pero también con la certeza íntima de que la dignidad no se negocia.
Puesto que: "En el tango no hay errores Donna. No es como en la vida. Es sencillo y eso es lo que hace que el tango sea genial. Si cometes un error, si te haces un lío, solo sigue bailando."
Si llegaste hasta aquí, te deseo un gran re-inicio de año y te pido puedas apoyar con lights mis artículos de los retos.









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