Vecna Demediado

Reseñas generales
  • Max está en un sueño como en la canción de The Cure-Lullaby. No puede moverse está atrapada en el universo de Vecna. Es su propio infierno, es su eterna prisión. Estuvo intentando escapar sin éxito, la música ya no alcanza para salir corriendo y volver a la realidad. Le quitaron los monitores cardíacos, algunas enfermeras le cambiaron la ropa de cama, pero ella no decide por si misma. Hay algo diferente esta vez, es que ese infierno tiene arcoiris, arroyos, lagos y comida rápida. ¿Cómo es posible? Bueno Vecna creó un mundo paralelo, un mundo donde todo es más fácil de obtener, de palpar. 

Esa tarde había intentado escapar y salió al recorrer el río. Sabía que él estaba lejos porque le cielo no estaba rojo, sino más naranja. No tenía el infierno en su cabeza. 

Max se encontró reflejada en el agua del río, y con sus dedos tocó la superficie del agua. Ella sabía no estaba sola, era observada por alguien o algo. 

Y al verse tan sola, se había puesto a llorar. La música ya no alcanzaba para escapar de ese sueño lúcido. Sí, lúcido porque ella sentía, quizás mucho más de lo que creía. Y sentir mucho es muy contradictorio. 

El mundo de Vecna estaba ante su pies, no era tan complicado sino más bien un oasis de reflexión. Pero ella no quería eso, extrañaba a sus amigos y quería sentirse real. Ahí se sentía muerta como una planta. Y ella sabía cómo llegar al corazón de Vecna. 

Y las respuestas vinieron de un recuerdo de la clase de literatura.

Ella recordó aquella historia que les contó la maestra de Italo Calvino, que se llamaba el Viszconde demediado. Quien fue partido en dos por un cañozado de los Turcos y sus mitades vivían por separado.

Si ella miraba a su alrededor cada vez que Vecna andaba las frutas se partían por la mitad como un símbolo de mitades que viven separadas. Y lo mismo pasaba con los animales, que se partían en dos cuando el caminaba entre ellos. Si mundo ficticio era una representación de su desgarre. 

Y si ella unía esas partes desde lo mental y lo corpóreo solo habría un individuo y así le sería más fácil derrotarlo. 

Vecna era igual al Vizconde demediado: la suma de sus mitades.

Y el portal se abrió nuevamente, ella tenía en frente su imagen sobre la cama, mientras que el cielo se ponía rojo, y el agua le quemó los dedos y ahí supo que él había llegado. 

Pudo sentir sus pasos en el pasto, eran pasos fuertes, firmes y muy pesados. Max se dio vuelta y se encontró cara a cara con Vecna. 

El cielo era rojo y el agua ya era un río de lava. Max también se acordó del final del Quijote de la Mancha, que cuando el supo que si vida de caballerías era una mentira y que Dulcinea era una idea suya (nunca existió) el Quijote se murió de tristeza. 

A Vecna lo iba a matar la tristeza, porque en ese mundo imaginario solo había caos, y algo de comida, pero las gente aún seguía colgada esperando ser liberada.

—¿Hoy no vas a correr‽— dijo Vecna apretando los nudillos de sus dedos. 

Max negó con la cabeza, le dedicó una sonrisa. 

—El cielo se pone celeste de nuevo. 

Vecna no entendió, pero Max volvió a repetir.

—El cielo se pone celeste de nuevo.

Y ella golpeó las manos tres veces. Y así fue el cielo se fue abriendo, pero él se enojó con ella y la había lanzado al otro extremo del río con una fuerza desmedida que hizo que la chica se lastimara el hombro. Y Vecna sobrevoló el agua y extendió sus manos hacía Max que sangraba. 

—El cielo se pone celeste — gritó Max. Su voz era un estallido en la soledad del lugar. 

Y el cielo nuevamente se puso celeste. Vecna la levantó en el aire, y el árbol se abrió de par en par. Sus ramas 🪾 abrazaron a Max. 

—Este mundo es mío— expresó Vecna. 

Y Max le escupió en la cara.

—Y esa saliva es mía — dijo sonriendo.

—El árbol me suelta, y me deja libre. 

Vecna se enojó al ver qué el árbol obedecía. Y ella tenía una rama a punto de taparle la boca. 

—Este mundo no existe— dijo con mucha dificultad y el árbol la soltó. 

En el hospital ella empezó a moverse, y la enfermera al acercarse vio que sus manos se movían hacia arriba y hacia abajo como palpando algo en el aire.

Salió apresurada a buscar al doctor. 

Max agarró una rama y le ordenó a Vecna que retroceda. 

—Una rama no me va a hacer daño.

—No, pero un revólver si lo hará. No te acerques o disparo.

Vecna parpadeó varias veces y vio que la rama se volvió en un revólver. Max se acercaba y apuntaba. Estaba seria, segura que esa rama era un arma. Y así era. 

—¡Es este mí mundo! 

—Es está mi arma… y la voy a usar … lo que tengo en mí mente se hace real.

Vecna intentó atacarla y ella le disparó y la bala salió, y le dio en el hombro. Max sonrió satisfecha…

—¡Estoy abriendo los ojos en el hospital! Vuelvo al mundo real.

Un viento 🌬️ hizo remolinos en el aire y Vecna se volvió el ser humano que ocultaba por temor a ser un miserable. 

—Mi mente es más fuerte de lo que te pensas— Max con una mano logró levantar a Vecna por los aires mientras que los animales salían disparados de ahí.

—Esto no es real— dijo él, no tienes la capacidad de hacerlo.

—¿Acaso no lo estás viendo? Ahora sos un triste humano… pero la palabra humano te queda grande porque no sos nada. Solo sos esto un mundo ficticio de dolor, y yo Max te estoy levantando. 

A lo lejos 11 observaba la escena atónita. Y Max estaba en un estado de trance con los ojos en blanco. Max iba a destrozar a Vecna lo iba a partir en dos, pero eso sería el fin de Max porque jamás iba a poder volver.  Y cuando la carne, y los huesos de Vecna empezaban a crujir como para romperse, 11 saltó sobre Max. Y Vecna cayó al suelo gimiendo.

—No lo puedes matar, eso sería quedarte acá.

Max se despertó de trance como ida, y soltó la rama. Y el cielo se volvió un fuego rojo. Vecna se levantó del suelo y ambas lo miraron con odio.

—Supongo que aprenden rápido.

—Supongo que no lo sabías.

Vecna cerró la herida de su hombro con una mano. 11 lo hizo volar por el aire y nuevamente salió despedido al otro lado del río. 

Max y 11 empezaron a correr, el terreno se hacía muy difícil porque los árboles se cerraban ante sus pasos.

—No era tan difícil, 11— era cuestión de imponer algo en su mundo.

—No es eso Max, ya le perdiste el miedo. Es tu fuerza mental la que te está ayudando.

Una pared de concreto se dibujo frente a ellas. Y 11 sabía que Vecna lo había echo.

—Ahora, ¿qué? — dijo Max sulfurada.

11 miró a su alrededor, y cogió una piedra. Los pasos de Vecna se acercaban.

—Dibuja una puerta 🚪 

—¿Cómo?

—Si, ya hace una puerta… estamos en tu sueño lúcido… no lo puedo hacer yo.

Max trazó una línea en la pared y mientras lo hacía Vecna lanzó a eleven por el suelo, la chica perdió un momento la noción y al despertar vio a Vecna tomando del cuello a Max. Y el portal se abría detrás de ella.

En la enfermería Max tosía en la cama entre ahogos y los médicos y enfermeros ya buscaban el equipo de resucitación. 

—Tu cuello es como el de una gallina.

Max otra vez estaba siendo manipulada por Vecna, pero Eleven tomo una roca y se la lanzó en la cabeza. Vecna soltó a Max, y ella cayó al suelo.

El portal se abrió un poco más, y Vecna lo cerró con un ademán de manos. Max golpeó con un puñetazo la puerta y 11 se acercó con una nueva piedra.

—Hace otra puerta. Hoy mandas vos.

Eleven elevó las manos y hizo que Vecna sea atrapado por las ramas de un árbol mientras que Max dibujaba temblando.

En el hospital la luz iba y venía.  A Max le pusieron monitores sobre el pecho y ya iban a ponele un suero.

Max terminó de hacer la puerta y la luz entró por los marcos, y Vecna logró soltarse de una rama.

Pero esta vez, 11 no tuvo piedad le quebró un brazo. Lo que hizo que Vecna grite de dolor.

Y Max vio como la puerta de abrió, pero Vecna logró soltarse y 11 lo empujó con sus poderes haciendo que su cuerpo salga disparado entre los árboles. 

Max contemplaba su cuerpo en el portal de la puerta.

—Vamos, ya es hora.

Max abrió los ojos antes los médicos y enfermeros que estaban atónitos porque la chica estaba levitando. 

Y ella cayó a la cama y luego un enfermero al verla tan agitada intentó atarla y otro quiso ponerle un suero. Max gritaba y se ponía a llorar.

Entró 11 a la habitación con cara seria y le dijo a todos mientras movía los aparatos y las luces parpadeaban.

—Sueltenla, me la voy a llevar.

Y hizo explotar un florero. Max sentada sobre la cama la miró con la respiración agitada.

Fin de este capítulo.

”Tu verdadera fuerza proviene de tu mente. Ella es tu amiga o tu enemiga“

Vale. 

 

 

 

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