Invierno
Narrativa- (sonido de respiración) Dios no puedo entender cómo es que hace tanto frío, viendo la penumbra de la noche, solo pienso cómo termine en medio de la nada solo con una idea en la mente.
Apenas empezaba el invierno, se pronosticaba una tormenta, recuerdo que estaba con mi padre recogiendo leña y recolectado provisiones, los inviernos no siempre eran tan fuertes pero, este se avecinaba con ferocidad, a mitad de la jornada nos encontró la tormenta, avanzamos para refugiarnos y llegar a la cabaña.
El solo estar en mi hogar, se sentía la calidez de la chimenea, mi madre me había tejido un suéter a juego con el de mi hermana, era agradable y cómodo, mi entras acomodaba las provisiones recolectadas, observe a mi hermana jugando el pie de la chimenea y a mi padre sentando se en su sillón de siempre.
Al pasar los días, notamos que la tormenta no cesaba, se estaba prolongando más de lo acostumbrado, nos estábamos quedando sin reserva, mi padre aunque no lo decía se notaba preocupado, al pasar otros días, mi padre decidió que se acercaría al pueblo, a buscar mas reservas, pero primero pasaría por casa del vecino, en temporada normal el pueblo quedaba a 4 horas a pie, y el vecino a 2 horas de nuestra cabaña, pero con la tormenta encima era difícil de pronosticar, el salió, quedando me, con mi madre, hermana y manteniendo la llama de la chimenea viva, al rato a mi madre y hermana subieron a la alcoba a descansar.
Yo quede vigilando el fuego para que usted no se apagara, mucho tiempo después viendo la tardanza padre, me empecé a preocupar, mi madre quien también se preocupaba, me sugirió que iría por mi padre, pero le dije que yo iría, dado que la tormenta cubría los caminos y se podía perder, cogí una lámparas y una vieja escopeta, por si me encontraba con animales salvajes.
Avance hasta donde podía ver, con mucho cuidado y en medio de la nieve pude dar con la casa del vecino vislumbré que la chimenea seguía encendida toqué, toque y toque más fuerte que pude hasta que el vecino me abrió y me recibió preguntándome el por qué me había expuesto a esta tormenta, le dije que nos estábamos quedando sin reservas puesto que la tormenta se había prolongado más de lo debido y le dije que mi padre se dirigía hasta acá, más el vecino me dijo que él no estaba ahí, me dijo que esperara y que descansara, me dio una bebida caliente, no pude esperar mucho, hasta que la preocupación por mi padre empezó a crecer dentro de mi, tomé lo que tenía, las guarniciones que me dio el vecino y partí nuevamente.
Lo primero que me vino a la mente fue seguir el rastro de mi padre hacia el pueblo, la magnitud de la tormenta puede que lo haya desorientado, pudo haber tomado el camino más largo o el atajo o simplemente desviarse, caminé, caminé y mi camino se volvió más oscuro de repente sentí, que algo me seguía pude deslumbrar en lo alto de la montaña, una manada de lobos, al verlo sentí miedo, estos no se acercaban, solo se quedaban viendo, de repente se esparcieron como si, algo mas venia, escuche un rugido enorme, me resguardé en una corteza de árbol, el rugido se escuchaba mas lejos, cuando no sentí menos peligro.
Al seguir mi camino pude observar restos de sangre, seguí el rastro y no lo podía creer ahí en medio de esa maldita tormenta, dejando una linea gruesa de sangre gélida, el cadáver de mi padre, mis piernas perdieron fuerza y caí de rodillas, le miré, toque, mis manos no dejaban de temblar, lo observé y pude notar que este tenia heridas donde su carne estaba desprendida, profundas como hechas por un animal con garras, la garganta destrozada incluso la sangre que se supone que debería brotar ya estaba haciendo consumida por la misma tormenta solo dejando restos de sangre, no podía esperar, no podía pensar en nada, que no fuera el por qué no se quedó a esperar que la tormenta bajara, vuelve a escuchar rugidos, trato de observar a mis alrededores y ahí vuelvo a ver a los lobos pero, no se me acercan, como esperando algo, escuche los mismos rugidos pero esta vez viene hacia mi, no logro visualizarlo, la tormenta se aprecia para cegarme trato de correr de correr correr hasta que consigue una cueva ahí trato de ocultarme de la tormenta y de mi persecución, tengo que volver a casa.
Al llegar a la cabaña, observo que la chimenea está apagada, me apresuro corro hasta la entrada de mi cabaña y solo escucha el sonido del silencio, mi corazón se empieza a acelerar trato de llamar a mi madre, la nombro no me contesta trato de buscar en cada rincón que tengo a mi vista y no la veo subo hacia las habitaciones empiezo a notar el desastre empiezo a notar las irregularidades la vuelvo a llamar no me contesta cuando miro su habitación notó, que la de mi hermana tiene la puerta abierta la llamó también y no me contesta cuando me voy acercando pensando lo peor, sólo sé que me acerque lentamente sin expectativa y observó que aquellas dos personas que dejé en la casa se hallaban destrozadas en la cama, restos de sangre, heridas similares a las de mi padre, me acerco más, mi madre abrazando a mi hermana sé que murió protegiéndola pero aquello que vino y destrozó a mi familia no fue un lobo fue algo más, en medio de las lágrimas de todo lo que se me avecinaba encima solo recuerda que me lanzaba a golpear la pared desesperado y queriendo que todo esto fueron una pesadilla no pude más; aquel, aquello que, en un día, en una noche me quitó todo, no puede estar lejos. Ya no tenia nada que perder, siguiendo los rastros de aquella bestia, siguiendo los rastros de aquello qué acabo con mi familia, no viviria mas.




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