La Última Funcion

Narrativa

La Última Función

En un viejo cine de barrio, las butacas crujían y las luces parpadeaban como si guardaran secretos. Don Ernesto, el proyeccionista, llevaba más de cuarenta años encendiendo la magia en aquella pantalla.

Una noche, mientras proyectaba una película clásica, notó que la sala estaba vacía. Sin embargo, al mirar con atención, vio sombras sentadas en silencio: eran los recuerdos de todos los que alguna vez habían reído, llorado o soñado allí.

Con una sonrisa, comprendió que el cine nunca muere; vive en cada historia que toca un corazón. Y así, con orgullo, proyectó la última función, sabiendo que la magia seguiría brillando más allá de las paredes del viejo teatro

Comentarios 0

Todavía no hay comentarios.