Crítica: Last Samurai Standing (2025). ¿Por qué nadie habla de esta serie?

Reseñas generales

Basada en la novela Ikusagami (2022) de Shogo Imamura, esta serie de genero chambara se ambienta diez años después de la caída del Shogun Tokugawa y el comienzo de la Era Meiji, una época de reestructuración social en que la casta de los samuráis fue abolida, obligando a los más humildes de entre esos guerreros y sirvientes del castillo Edo a aceptar trabajar para el gobierno, dedicarse al crimen, o llevar una vida normal, aunque carente de ese sentido del honor e hidalguía que les confería el ser samuráis, lo que ni siquiera les permitió ser ronins (un término igualmente peyorativo para los samuráis sin amo), ya que también se prohibió la portación de katanas, los duelos y las ejecuciones en la vía pública; lo que llevo a que muchos samuráis con antecedentes nobles se conviertan en shizoku, quienes mantenían su poder económico, pero estaban insatisfechos por haber perdido sus privilegios e influencias políticas; y ser vistos como ciudadanos comunes.

El samurái derrotado y la hija de la sacerdotisa

Es en ese contexto histórico de tensión política, donde se presenta a los protagonistas Shujiro Saga (Jun'ichi Okada) y Futaba Katsuki (Yumia Fujisaki). Shujiro es un antiguo samurái que llegó a ser conocido como el hitokiri “Kokushu” debido a su ferocidad en combate, tras sobrevivir a la guerra de Boshin, se entregó a una vida tranquila con su familia, aunque todavía aquejado por pesadillas y recuerdos de su derrota en batalla. Cuando su hija mayor muere a causa de la epidemia de cólera que afecta al país, Shujiro decide participar en un misterioso torneo, donde se promete un premio millonario al ganador, lo que le permitiría salvar a su familia y al resto de su aldea.
Futaba es una adolescente que vivía con su madre, la sacerdotisa de un templo que servía como clínica para los niños enfermos de cólera. Cuando su madre enferma, Futaba empieza a mendigar para poder comprar medicinas y comida, es entonces que se entera del torneo y decide participar.

La terrible revelación: Kodoku

Cuando Shujiro llega finalmente al lugar del torneo, un templo abandonado; ante los centenares de guerreros que asistieron aparece Enju (Kazunari Ninomiya), un representante del organizador del evento, que les informa a los presentes que participarán del Kodoku, un juego donde todos reciben una placa personal con un número que los identifica y que deben recorrer el camino desde Kyoto a Tokio alcanzando diferentes etapas con un número determinado de placas obtenidas tras asesinar a otros participantes, al llegar a su destino, deben presentar 30 placas, lo que plantea la posibilidad de que haya más de un ganador.
Intentar huir con vida es imposible, ya que cada participante es seguido y vigilado por las fuerzas uniformadas de los organizadores, que tienen la orden de ejecutar a quien trate de escapar o se quite su placa.
Cuando comienza la eliminación inicial, la juventud de Futaba despierta la piedad de Shujiro, quien la ve como una oportunidad de redimir el no haber podido salvar a su hija; y la rescata, prometiéndole proteger su vida. Pero en el camino a Tokio, aparecerán diferentes personas del pasado de Shujiro que también están participando del Kodoku, lo que llevará al samurái a enfrentar sus fantasmas, sus derrotas y su propia cobardía en su lucha por sobrevivir.

Las inspiraciones

Al ser una serie basada en una novela que rápidamente tuvo su propia adaptación a un manga seinen, se puede ver que la historia toma inspiraciones de novelas y mangas previos que, casualmente, también fueron convertidos en películas, como la premisa en la que varios personajes deben matarse entre sí para sobrevivir, al igual que se plantea en Battle Royale (2000).

O la existencia de un grupo de espadachines criados como hermanos y entrenados desde la infancia como asesinos, pero que se vieron forzados a matarse entre sí, al igual que como sucede en Azumi (2003).

O la mera ambientación de la historia, la cual transcurre una década después de la caída del régimen del Shogun Tokugawa, una época de supuesta paz, aunque plagada de conflictos políticos internos, como sucede en Rurouni Kenshin (2012).

Pero Last Samurai Standing logra ir un poco más allá y se abstrae de los elementos vistos en esas obras para usarlos solo para construir la personalidad e historia del protagonista y darle un contexto histórico. Eso no solo es un buen uso de tropos, también es un excelente trabajo por parte de sus guionistas Kento Yamaguchi y Michihito Fujii, quienes aprovecharon el éxito de las obras para darle a sus serie una identidad propia que, aunque suene familiar, no deja de ser original.

Significados ocultos

Como suele ocurrir con obras en un idioma extranjero, la serie cuenta con elementos y datos que se pierden en la traducción. Por ejemplo: Su título es el mismo que el de la novela original en que se basa: Ikusagami, un vocablo japones compuesto por los kanjis de “Guerra” y “Deidad”, por lo que se puede traducir como “Dios de la Guerra”, aunque también es una expresión idiomática que se utiliza para referirse al último guerrero que sobrevive a un enfrentamiento entre varios adversarios, en referencia a su destreza en combate o a las fuerzas del destino intercediendo por él. Por eso, la traducción Last Samurai Standing (El Último Samurái en pie), si bien carece de todo su trasfondo romántico y cultural, es bastante apropiada.
El nombre del juego: Kodoku, sigue esta misma tendencia, ya que es nombrado por un vocablo japones que significa “soledad”, aunque también (y dependiendo de la forma en que se escriba) tiene un significado mas profundo, basado a una creencia de la hechicería japonesa y china, en la que se colocan diferentes insectos venenosos en un recipiente para que se maten entre sí, hasta que solo quede uno, el más fuerte. Esto tiene dos posibles interpretaciones; por un lado, se cree que las muertes de los insectos son parte de un ritual mágico para derrotar a un enemigo muy poderoso; mientras que también se cree que, el veneno del insecto que sobrevivió, será utilizado para crear una sustancia tan toxica que es capaz de controlar o matar a un “dios”.
Todos estos elementos le dan un carácter propio a la serie y aumentan el suspenso y misterio que crece con cada capítulo.

Conclusión

Los seis episodios de la serie narran una historia de drama humano cargada de acción y tiene unas escenas de combate verdaderamente impecables. Aunque plagada de violencia explicita, la historia y sus protagonistas reniegan de ella, no es una celebración a la crueldad en tono satírico como sucede con Squid Game (2021), ni romantiza la imagen de los criminales, como sucede con La Casa de Papel (2017). Es un relato clásico con elementos de intriga, donde los héroes están en una situación desesperada y deben sobrevivir sin convertirse en aquello a lo que enfrentan. Altamente recomendable.

Gracias por leer. Te iluminaré si me iluminas. Te seguiré si me sigues.

Comentarios 2

L
Luisa C Moreno25 de noviembre de 2025
Cierto ¿por qué crees que no se está hablando de ella? De la Shogun de Disney sí se habló mucho y por eso en su momento traté de verla. Pero interesante y chévere que escribas sobre obras diferentes a las que está tratando la mayoría por aquí.
M
marisoledad25 de noviembre de 2025
¡Ni siquiera había oído hablar de esta serie! No me interesan mucho las historias de samuráis, pero la manera en que escribes sobre ella hace que quiera verla. Me pregunto si la razón por la que la gente no habla de ella es porque cada vez más personas recurren a la piratería, así que nunca la vieron recomendada. De cualquier manera, gracias por escribir sobre esta serie :)

De este autor