Una selección personal: historias que sigo recomendando

Dirección

He estado armando este artículo durante varios días, y por fin llegó el momento. Todos tenemos esa lista de películas que nos acompañan a lo largo del tiempo, esas que siempre recordamos y que, por alguna razón, siguen ocupando un lugar especial. Y lo más lindo de todo es poder compartirlas. Hablar de lo que te gusta siempre es emocionante, y es todavía mejor cuando la otra persona conecta con eso.

Hoy quiero hablarte de mis películas favoritas 🦋 por qué me marcaron, qué las hace tan especiales para mí y por qué siempre termino recomendándolas. No es una lista perfecta ni definitiva, es simplemente un pedacito de lo que soy como espectadora.

 

Bastardos sin gloria – Quentin Tarantino

Arranco fuerte, con la joyita que me abrió la puerta al cine de verdad. Antes veía películas, claro, pero Bastardos sin gloria fue el punto de quiebre, la primera vez que sentí esa chispa que te obliga a analizar, buscar, entender y obsesionarte.

Cuando la vi, fue un shock. Estaba acostumbrada a las típicas historias de guerra donde los nazis hacen sufrir a los judíos… pero ¿judíos matando nazis? Eso sí que fue nuevo, fresco e inesperado. Y ahí empezó todo, me puse a investigar cómo nació la idea, cómo se armó el guion, qué quería contar Tarantino. Y ahí fue cuando lo descubrí, me atrapó, y sí… también fue mi crush un buen tiempo, no lo voy a negar jeje.

Tarantino tiene ese toque único, te muestra tragedias, pero con humor negro, con estilo, con personajes que te quedan grabados. Bastardos sin gloria tiene exactamente todo lo que le pido a una película, por eso sigue firme en mi top 1.

Y siempre que la recomiendo, arranco igual:

“Judíos que matan nazis.”

Esa frase sola ya engancha, y después puedo contar todo lo que la hace tan brutal.

 

Cuestión de tiempo – Richard Curtis

Mi top 2 no podía ser otra. Si leen mis artículos, ya saben que soy fan declarada, incluso le dediqué un artículo entero, porque esta película se lo merece.

Me encanta porque no necesita ser empalagosa para decir algo enorme. Cuestión de tiempo te habla del verdadero sentido de la vida sin sermones, sin dramatismo barato. Te muestra cómo una vida común, sin giros locos, puede ser lo más maravilloso del mundo. Y eso pega fuerte.

Recomendarla siempre me cuesta, porque no es fácil explicar por qué funciona tan bien. Pero igual lo hago cada vez que puedo. Siento que todos la deberían ver al menos una vez, te recuerda que hay que caminar hacia adelante, no quedarse atrapado en lo que ya pasó. Que el futuro también se construye desde los momentos chiquitos.

En fin, Cuestión de tiempo es mi refugio, mi cable a tierra y mi recordatorio de que lo simple también puede ser extraordinario.

 

Tesis – Alejandro Amenábar

Mi puesto número 3 es, sin discusión, Tesis. Y sinceramente no entiendo cómo esta obra de arte no es muchísimo más famosa. Es de lo mejor que vi en mi vida (obvio, después de Bastardos sin gloria). Le tengo tanto cariño que también le dediqué un artículo entero, porque esta película fue la chispa que me hizo querer estudiar Licenciatura Audiovisual y Cine.

La historia, contada rápido, va así: una estudiante decide dedicar su tesis al cine gore. Cuando empieza a investigar, se encuentra con unas cintas donde aparecen chicas de su misma universidad… y ahí se acabó el proyecto académico. Su vida entera pasa a girar alrededor de descubrir quién es el psicópata detrás de esas grabaciones.

Tesis tiene TODO. Drama, acción, terror, suspenso, humor oscuro y un giro final que te deja helado. Amenábar no solo construyó un thriller perfecto, te mete en un ambiente incómodo, real y retorcido sin necesidad de mostrar gore explícito. Su poder está en la tensión, en lo que no ves, en lo que imaginás.

Para mí es un 10000/10. Una película que no solo disfruté, me marcó.

 

Memento — Christopher Nolan

Me declaro fanática de las películas que te dejan loca, de esas que te pegan un zarpazo en la cabeza con un final inesperado y te dejan en paro cardíaco. No soy muy fan de Nolan en general, pero Memento es otra cosa: una obra de arte que me voló la mente.

La primera vez que la vi me quedé procesando mi existencia entera. Salí en shock, pensando teorías por todos lados: “¿y si él mató a su esposa?”, “¿será Teddy?”, “¿qué está pasando?” un nudo de confusiones hasta que dije basta y la vi de nuevo para entenderlo mejor. Fue esa segunda función la que me terminó de cerrar todo (o al menos de dejarme con aún más ganas de debatir).

Consejo, véanla con los ojos bien despiertos. No se pierdan ningún detalle, todo cuenta, todo suma, y cada pequeño fragmento es una pieza del rompecabezas.

 

Tinta roja — Francisco J. Lombardi

En una ocasión ya hablé de esta película, pero cuando algo me gusta de verdad, no me canso de mencionarlo. Tinta roja, dirigida por Francisco J. Lombardi, es de esas obras que te sacuden sin siquiera gritar. Usa el periodismo policial como una metáfora brutal sobre la ambición humana, qué estamos dispuestos a hacer para encajar, para ascender, para no quedar fuera del juego.

Pero lo mejor es cómo te va mostrando, despacito y sin piedad, que detrás de cada titular sensacionalista hay una vida rota, y detrás de cada cronista hay un ser humano tratando de no romperse también. La película te deja esa mezcla incómoda entre admiración y culpa, como si te dijera al oído: “mirá bien… porque vos también formás parte de este circo”.

Es cruda, honesta y sin adornos. Y justamente por eso la recomiendo siempre.

 

Nueve reinas — Fabián Bielinsky

Peliculón. Recuerdo perfectamente la primera vez que la vi, no le tenía nada de fe, y qué equivocada estaba. Me terminó encantando tanto que literalmente obligué a todo mi círculo social a verla.

Nueve reinas tiene una de esas tramas que te amagan todo el tiempo pero no te revelan nada, y cuando llega el final… te pega de lleno. Cero indicios, cero piedad, solo un cierre brillante con ese suspenso mezclado con humor que te agarra desde el minuto uno y no te suelta.

Es una película que puedo ver mil veces sin cansarme. Si te gustan las historias de estafas bien hechas, con ritmo, tensión y un final inesperado que te deja sonriendo con bronca, Nueve reinas es para vos.

 

Dogman — Luc Besson

Dogman es una película dura, pero necesaria. Retrata la vida de un hombre drag con una discapacidad en las piernas que, aun así, logra sostenerse gracias al amor y la lealtad de sus perros. Y lejos de victimizarlo, la película te muestra su fuerza, su ingenio y esa dignidad que nadie alrededor parece ver.

Lo más potente de Dogman es cómo expone la crueldad de un mundo que no le da oportunidades a alguien solo por ser distinto. Pero también muestra lo contrario: que la resiliencia existe, que uno puede levantarse incluso cuando todos te empujan hacia abajo, y que la identidad (la auténtica) se defiende con uñas y dientes.

Es una historia que mezcla dolor, belleza y furia, y poder perruno.

Nuestro protagonista lo deja claro, lo imposible se intenta, y muchas veces se logra.

 

Judas and the Black Messiah — Shaka King

Judas y el mesías negro es una película que descubrí hace ya un tiempo, y me pegó tan fuerte que terminé armando un proyecto entero sobre ella para la escuela. No necesita efectos visuales exagerados para impactar, lo que la sostiene es la crudeza y la precisión con la que cuenta la historia.

La película sigue a los Panteras Negras, un movimiento afroamericano que pelea por derechos básicos que deberían haber tenido desde siempre. En medio de esa lucha aparece un infiltrado, alguien que se mueve entre ellos con una sonrisa por fuera y una lealtad rota por dentro. Y esa doble cara le da a la historia una tensión asfixiante que nunca te suelta.

Y por eso siempre la recomiendo, porque no es solo una película, es un golpe de realidad. Te muestra cómo la traición puede venir de la mano más cercana, y cómo incluso en medio del caos hay gente que sigue peleando por lo que cree.

No dormirás — Gustavo Hernández 

No dormirás es una película hispana muy poco reconocida. No tiene la mejor producción ni los efectos más llamativos, y aun así logra algo que muchas superproducciones no pueden, construir una atmósfera simple pero cargada de intensidad.

En un hospital psiquiátrico abandonado, un grupo de actores se somete a un método extremo para lograr la interpretación perfecta, permanecer sin dormir durante días. A medida que el insomnio los empuja al límite, la línea entre actuación, alucinación y realidad empieza a romperse. Voces, sombras y memorias ajenas se mezclan hasta convertir el lugar en un laberinto mental donde nadie sabe si está creando arte… o perdiendo la cordura para siempre.

Su historia es compleja, inquietante y a la vez profundamente sensible. Es macabra sin exagerar, triste sin volverse melodramática. Juega con la mente de los personajes… y también con la del espectador. De esas películas que te dejan incómodo, pero intrigado, como si hubieras visto algo que no deberías.

Es una de esas películas perfectas para un sábado a la noche. Y si llueve, mejor todavía, ese clima oscuro encaja tan bien con la película que casi te sentís dentro del escenario.

 

Y llegamos al final. Este recorrido reúne las películas que me han acompañado en distintos momentos de mi vida, algunas desde hace años, otras recién llegaron, pero todas dejaron una huella que sé que voy a llevar conmigo.

El cine tiene esa forma misteriosa de abrazarnos sin tocarnos, de hablar cuando no sabemos qué decir, de encender algo cuando todo parece apagado.

¿Y vos? ¿Qué películas te sostienen, te persiguen o simplemente te hacen sentir un poquito más viva/o?

Comentarios 1

J
Jeroo Casco26 de noviembre de 2025
Buena selección! Me quedo con Memento porque fue uno de los primeros WTF que vi, y que me hicieron fascinar por Nolan. Fui un Nolan Boy en mis veintes pero ahora estoy un poquito más reticente, vamos a ver que sale con La Odisea.¡Y Tesis! Que tremendo el debut de Amenabar, un enorme director que merece volver a las grandes ligas

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