Esto está pasando?

Reseñas generales


¿Te ha pasado alguna vez que dudas de la realidad? No en el sentido filosófico, sino de verdad, como si el mundo que te rodea fuera una simulación mal hecha. A mí me pasó, y no fue en cualquier momento: fue durante la pandemia. Esa época que todos vivimos, pero que cada uno sintió de forma distinta. Para mí, fue como estar atrapado en una película de ciencia ficción sin saber si era el protagonista o simplemente un extra que no entiende el guion.

Todo comenzó cuando nos encerraron. De un día para otro, el mundo se apagó. Las calles vacías, los rostros cubiertos, las noticias repitiendo cifras como si fueran parte de una cuenta regresiva. Yo estaba en casa, tratando de inventar cada día desde cero. No había rutina, no había certezas. Solo el miedo, la incertidumbre y ese silencio que se colaba por las ventanas.

Recuerdo especialmente una semana en la que tuve que aislarme completamente. Me dijeron que podía estar contagiado, así que me quedé solo en una casa, esperando que los síntomas no aparecieran, que el virus no decidiera instalarse en mí. Fue ahí cuando la realidad empezó a tambalear. Cada rincón de la casa parecía ajeno, como si lo estuviera viendo por primera vez. El tiempo se volvió elástico, los días se mezclaban, y yo me sentía como un personaje atrapado en un videojuego sin mapa ni misión clara.

Encendía la televisión y lo que veía era aún más surrealista. Noticias que parecían sacadas de Resident Evil, titulares que hablaban de nuevas variantes, de confinamientos, de vacunas que llegaban como promesas de salvación. Era como vivir en una película de contagio alienígena, donde el enemigo era invisible y omnipresente. ¿Cómo no dudar de la realidad cuando lo que te rodea parece ficción?

Pero lo más extraño fue lo que pasó con las relaciones humanas. La pandemia nos obligó a mirarnos de nuevo, a redescubrirnos. Lo bueno y lo malo salieron a flote. Algunos vínculos se fortalecieron, otros se rompieron sin remedio. Aprendí a valorar una videollamada como si fuera un abrazo, a leer entre líneas los mensajes, a entender que la distancia también revela verdades que antes estaban ocultas por la rutina.

Cada día era un experimento emocional. Me preguntaba si la gente que conocía seguía siendo la misma. Si yo seguía siendo el mismo. A veces me miraba al espejo y no me reconocía del todo. No por el aspecto físico, sino por la mirada. Había algo distinto, como si una parte de mí se hubiera quedado atrapada en ese limbo entre lo real y lo imaginario.

Y ahora, aquí contigo, tomando este café, puedo hablar de todo eso como si fuera una historia pasada. Pero la duda persiste. ¿Fue todo real? ¿O fue una especie de sueño colectivo del que aún no hemos despertado del todo? No lo sé. Lo que sí sé es que, en medio de esa incertidumbre, aprendí a vivir con la pregunta. Y quizás, solo quizás, eso sea lo más real que tengo.
 

Comentarios 1

R
runrenatarun26 de noviembre de 2025
Qué fuerte leer esto… a veces también siento que esos meses fueron como un glitch colectivo. Todo parecía real pero no del todo, como si viviéramos una versión beta del mundo. A veces me pregunto si ya volvimos al original… o si simplemente aprendimos a convivir con el bug.

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