Borges cinéfilo
Reseñas generalesLa intención de este ensayo es ilustrar los múltiples paralelismos e influencias entre Borges y el cine. Para esto, es necesario comprender tres dimensiones, el rol que el cine ocupa en su obra, la utilización de dicha obra en el cine y la puesta en práctica de la hermenéutica en clave borgiana como método de análisis cinematográfico.
Cardemil Muchnik (2022) lleva a cabo un repaso de la historia de esa relación. Borges nació un 24 de agosto de 1899, cuatro años antes, el 28 de diciembre de 1895, los hermanos Lumière proyectaron públicamente la salida de obreros de una fábrica francesa en Lyon; la demolición de un muro; la llegada de un tren y un barco saliendo del puerto. Este último hecho es considerado por muchos como el nacimiento del cine, por lo que su desarrollo será contemporáneo a la vida de Borges.
Borges solo escribe sobre dos artes, la literatura y el cine (Borges, 1932). No solo se enorgullecía de los libros que había leído, sino también, de las películas que había visto. Lector y espectador son dos palabras para describir a alguien que aprecia una historia, una narración, el formato es importante, pero no esencial. Se consideraba un gran cinéfilo, yendo dos o tres veces por semana al cine, donde analizaba la idiosincrasia de las audiencias, pudiendo ver cómo reacciona la gente a las narraciones, algo imposible en la literatura.
En su opinión, el cine de Hollywood, especialmente de gánsteres y westerns, rescata las épicas olvidadas por la literatura del siglo XX. Ve en el séptimo arte valores por él apreciados y olvidados por sus contemporáneos: la valentía, el honor y el heroísmo.
En los años ‘30, cuando el cine era un entretenimiento de feria para la elite intelectual, Borges cita a Josef von Sternberg, aclamado director austriaco, como una de sus inspiraciones para la escritura de su primer libro de cuentos, Historia universal de la infamia. Lo nombra en conjunto con Chesterton y Stevenson, reconocimiento impensado para un director.
En una segunda etapa, estando la primera protagonizada por un Borges espectador, podemos apreciar su faceta como crítico. Esta etapa se inaugura con la fundación en 1931 de la Revista Sur por Victoria Ocampo, en la cual, Borges escribió reseñas y críticas de cine desde su primer número hasta 1944. Muchos de esos artículos pueden encontrarse en la obra Discusión (1932).
En la tercera etapa, Borges asume un rol activo en la producción de films. La génesis de este acercamiento puede situarse en 1954, cuando Leopoldo Torre Nilsson acude a él para adaptar su cuento Emma Zunz, el cual llegó a la pantalla grande bajo el título Días de odio. Si bien no recibe un crédito como guionista, figura al principio del film como uno de los encargados de adaptar el cuento, junto a Torre Nilson.
Luego de Días de odio, se realizaron otros films inspirados por sus cuentos, siendo los más notables: Strategia del ragno (Bertolucci, 1970) -basado en Tema del traidor y del héroe- y Hombre de la esquina rosada (Múgica, 1962) -basado en el cuento homónimo-.
Finalmente, Borges asume el manto de guionista. Junto a Adolfo Bioy Casares, escribe Los orilleros (1939) y El paraíso de los creyentes (1940). Ambas fueron publicadas en 1955 en un solo libro, pero solo la primera fue filmada (1975).
En 1968, escribe junto a Hugo Santiago y Bioy Casares el guion de Invasión, siendo la primera vez que trabajó en un guion que no estaba basado en un cuento suyo y efectivamente se iba a filmar y proyectar, lo que sucedió el año siguiente. Esta es, sin lugar a dudas, su magnum opus. Es una película con una historia, una estética y una forma de narración claramente borgianas. Es considerada por el teórico de cine Ángel Farreta como la obra cinematográfica más importante del cine de culto vanguardista argentino (Jiménez Jiménez, 2022). Alan Pauls plantea que es el equivalente argentino de Ciudadano Kane, considerada la mejor película de la historia, inaugurando el cine moderno nacional (Urzúa y Pinto Veas, 2012).
En 1972, escribe su segundo guion junto a Hugo Santiago y Bioy Casares, el cual se basará en una idea íntegramente suya, a diferencia de Invasión, basada en una idea de Hugo Santiago. Esta película se titula Les autres (Los otros).
Esa fue la historia de Borges con el cine, pero hay otra historia, la del cine con Borges. En la década de 1960, se empieza a citar a Borges, diversos directores vanguardistas usan al personaje de Borges o algunos de sus textos en sus películas. El mayor ejemplo de esto es Alphaville (1965) de Jean Luc-Godard, en la que se recita un fragmento del poema Historia de la eternidad. Otro ejemplo es Performance (1968), de Donald Cammell y Nicolas Roeges, en la que el protagonista lee un fragmento de El sur; aparecen sus libros y su imagen puede verse dentro de la cabeza del protagonista hacia el final del film (Valle, 2020). Esta suerte de cameos funcionan como easter eggs (mensajes ocultos) que no alteran el sentido de la película, sino que son un regalo para el espectador atento y conocedor. La película puede disfrutarse sin conocer a Borges, pero reconocer estos detalles, así como la inclusión de temas borgianos tales como la ilusión del yo, permiten un nivel de apreciación aún mayor.
Luis Bond (2021) presenta un exhaustivo análisis de la presencia de Borges en el cine de Christopher Nolan. Ambos relatores de historias coinciden en el tratamiento de la paradoja; la deconstrucción del tiempo; el cuestionamiento de la realidad; el uso de personajes “normales” que se ven envueltos en circunstancias extraordinarias; las facetas policial y fantástica; la repetición de símbolos, etc. El director reconoce al escritor como su inspiración para El origen (2010) y a Funes como “un primo extraño” del protagonista de Memento (2000), un hombre que sufre de amnesia.
Hasta aquí se repasó la forma en la que el cine impactó en la obra de Borges; su involucración en la crítica y producción cinematográfica; así como la utilización, explícita y sutil, de su mitología en ciertos films. Para finalizar este ensayo, quisiera hacer mención a un fenómeno que permite ver films en clave borgiana, incluso cuando sus creadores no hayan tenido esa intención. La hermenéutica borgiana permite interpretar películas, trazando paralelismos con la obra del escritor, reconociendo temas en común, sin que haya una alusión directa a la misma.
Si entramos a la página Ética y cine[1] y escribimos “Borges” en el buscador, nos saldrán decenas de artículos de análisis cinematográfico en los cuales se hace referencia al escritor y a las temáticas de sus textos. En Duelos (Michel Fariña, 2020), sobre la serie Gambito de dama, se hace referencia a dos sonetos de Borges en los que habla sobre el ajedrez. En La responsabilidad por la repetición (Laso, 2012), se utiliza el tema borgiano del infinito y la eternidad, la posibilidad de vivir todas las vidas. En Soñarse una muerte digna (Noailles y Piasek, 2017), los autores comparan lo acontecido en la serie Breaking Bad con la búsqueda onírica de una muerte digna en El sur. En Black Mirror con Byung-Chul Han (Reos, 2019), se menciona el temor borgiano de una memoria individual exacta. En You Must Remember This / Tú debes recordar esto (García Benegas y Scuseria, s/f), se menciona a Funes para entender el padecimiento de una paciente del Dr. House, cuyos recuerdos de detalles insignificantes le impiden concentrarse en las cuestiones importantes de la vida.
En una palabra, Borges tuvo la posibilidad en vida de contar historias que trascendieron las páginas de sus libros, dando vigencia y validez a todo tipo de narraciones, sin importar su formato. Asimismo, nos legó una lente especial para analizar todo tipo de relatos, una manera de mirar cine (series incluidas) en clave borgiana que complejiza el visionado y posibilita una intertextualidad tal que ir al cine se análoga a visitar la biblioteca de Babel, ya que si uno pretende entender un film de forma completa deberá entender las referencias allí expuestas, un camino que lo llevará a otras referencias ad infinitum.
Bibliografía
- Bond, L. (2021) La influencia de Borges en el cine de Christopher Nolan. Festival Borges.
- Borges, J. L. (1932) Discusión. Buenos Aires: Manuel Gleizer Editor.
- Cardemil Muchnik, S. (2022) El cine según Borges. Festival Borges.
- García Benegas, M. F. y Scuseria, R. (s/f) You Must Remember This / Tú debes recordar esto. Ética y cine.
- Itzkoff, D. (2010) Un hombre y sus sueños: Christopher Nolan y “El origen”. The New York Times.
- Laso, E. (2012) La responsabilidad por la repetición. Ética y cine.
- Michel Fariña, J. J. (2020) Duelos. Ética y cine.
- Noailles, G. y Piasek, S. (2017) Soñarse una muerte digna. Ética y cine.
- Urzúa, M. y Pinto Veas, I. (2012) Cine, literatura, Buenos Aires... y viceversa. laFuga.
- Valle, S. (2020) “Performance”, la película en la que Borges era un Rolling Stone. Página 12.
[1] Portal de la UBA; la Red Iberoamericana de Ecobioética; la Facultad de Medicina de la Universidad de Porto y la UNESCO en el cual se publican artículos de análisis cinematográfico en clave psicológica.




Comentarios 1