Y de pronto...
Reseñas generalesAbres tus ojos, enciendes el teléfono, y enseguida te activas en tus redes sociales. Mientras te cepillas, mientras usas el inodoro, mientras te duchas, se reproducen en la pantalla videos divertidos relacionados con otros videos divertidos que has visto los últimos días; una gran cantidad de ellos han sido creado con inteligencia artificial. O escuchas el podcast de tu influencer favorito. O te informas de las noticias que están ocurriendo en este mismo momento en cualquier parte del mundo. Porque la tecnología nos ha abierto las puertas y reducido las distancias, y ahora lo que ocurre China lo saben en Italia, en Perú, en Estambul, a tan solo minutos, segundos, de haber ocurrido.
O eso crees.
Y de pronto, ves como informan de un helicóptero que se ha estrellado en un aeropuerto en España. Imágenes captadas de un teléfono móvil, de un turista que estaba en el lugar y momento exacto. Sigues la noticia, hablan de algunos muertos, varios heridos. Buscas más información… y descubres que son imágenes hechas por inteligencia artificial. Un Fake News. Revisas fuentes que consideras fidedignas, y parece que ha sido todo una broma pesada que se salió de control. Sonríes, agradecido de que no hubo tragedia. Pero las imágenes… Tú mismo las viste. El movimiento de la cámara, el filtro era muy realista, la “reacción” de quien graba. Hubieras jurado que es real.
Quizás otras personas hayan visto lo mismo que tú, se hayan preocupado igual, se hayan enterado que era falso, y hayan seguido con sus vidas. Pero tú, mi querido amigo, sé que tú no. Sé que, como yo, te habrás quedado con esa insidiosa idea. Te habrás preguntado sobre qué cosas has dado como ciertas en los últimos tiempos. Verás entonces que, aunque inició como una moda, un juego, personas convirtiendo sus imágenes en versiones animadas, videos de famosos abrazándose a versiones más jóvenes de si mismos, perros y gatos reaccionando a como sus “humanos” cortan tartas similares a ello, todo ha comenzado a verse más… real. Tu teléfono y tu televisor inteligente responden a tus dudas con voces cada vez menos mecánicas, bromean contigo, usan un lenguaje cada vez más local.
Te das cuenta que todo lo que crees saber del mundo en la actualidad está basado en lo que “ves” a través de una pantalla. Las Fake News son más abundantes, los “avatares” creados con las múltiples aplicaciones de Inteligencia Artificial parecen personas que en realidad podrías conocer. La graciosa comprobación de algunas páginas sobre si “Eres un Robot” deja de parecer tan gracioso. Tienes más conversaciones con ChatGPT que con quienes te rodean, y las respuestas que te da la aplicación te parecen más coherentes incluso. Ves más vídeos, dónde filtros modifican la apariencia y hasta el género de una persona. Ya ni siquiera puedes estar seguro de si la persona con la que realizas una videollamada por Zoom es quien dice ser.
El 30 de Octubre de 1938, Orson Welles realizó una transmisión radial de una adaptación al libro “La Guerra de los Mundos”. Este libro ficcional cuenta sobre la llegada de marcianos al planeta Tierra, y el talentoso e inocente hombre quiso hacer que la transmisión fuera realista, como si se tratara de un noticiero nocturno comentando los eventos que se relatan en el libro; por supuesto, antes de empezar, avisó a la audiencia que se trataba tan solo de una dramatización, que no era algo real. Pero no todos sintonizaron a la hora. Muchos encendieron sus radios minutos después, cuando la “noticia” se estaba dando. El pánico invadió a las personas, quienes comenzaron a salir de sus casas intentando huir, o llamaban a la policía. Mientras que el cielo nocturno se mostraba libre de ataques espaciales, el caos se había extendido debido a que muchas personas habían creído que lo que escuchaban a través de la radio era “real”. Esto fue más de 80 años atrás.
Piensas entonces, si en este momento, alguien con más malicia y menos escrúpulos hiciera uso de toda la tecnología actual para anunciar un ataque de los habitantes de Marte, ¿cuántos lo creerían real? ¿Cuántos no saldrían a las calles a anunciar el fin del mundo? ¿Serías tú uno de ellos? Y luego, entre todo esto, te preguntas si ya no es algo que está pasando. Si las guerras y conflictos que se anuncian son como lo ves en tus “fuentes de confianza”. Si los brutales asesinatos o tragedias grabadas no son creaciones de personas que han aprendido a manipular la inteligencia artificial de forma experta. Si no hay en algún lugar un grupo muy reducido de personas, manejando los hilos para que el mundo crea lo que ellos quieren que crea.
Y de pronto, mi querido amigo… dudas.



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