El empujón Increíble
Reseñas generales"El empujón invisible"
Nunca he sido fanático de las películas de terror. No es que no me gusten, es que simplemente me dan miedo. Así, sin pena. Pero esa noche, en La Victoria, estado Aragua, me dejé convencer por mis panas Yunior, Angely y Anlis para ir al cine a ver Actividad Paranormal 4. Yo, como buen valiente de ocasión, acepté… aunque por dentro ya estaba rezando tres credos y medio rosario.
Desde que entramos a la sala, sentí el ambiente raro. No sé si era el aire acondicionado muy frío o mi imaginación, pero algo me decía que esa noche no iba a ser normal. La película empezó, y yo ya estaba con los nervios de punta. Cada sombra, cada ruido, cada puerta que se abría sola en la pantalla me hacía brincar como si me estuvieran electrocutando. Mis amigos, claro, muertos de la risa con mis reacciones.
Cuando por fin terminó la película, salimos entre comentarios y carcajadas. Yo solo quería llegar a la calle, respirar aire fresco y dejar atrás esa atmósfera tenebrosa. Íbamos bajando las escaleras del cine, conversando sobre las escenas más locas, cuando de repente… ¡zas! Sentí un empujón seco en la espalda. No fue un tropezón, no fue un mal paso. ¡Fue un empujón! Y sin poder evitarlo, rodé por las escaleras como si estuviera en una escena extra de la película.
Al llegar al último escalón, medio aturdido, escuché las carcajadas de mis amigos. Yunior no podía ni hablar de la risa, Angely me preguntaba entre risas si estaba bien, y Anlis ya tenía lágrimas en los ojos de tanto reírse.
—¡Pero, Víctor! ¿Cómo te caíste así? —me preguntaron.
Yo, aún con el corazón acelerado, les dije:
—¡Sentí que alguien me empujó!
Se quedaron en silencio por un segundo. Luego Yunior miró hacia atrás y dijo:
—Pero… no había nadie detrás de ti.
Nos miramos todos. Yo tragué grueso. Angely se agarró el brazo. Anlis se puso seria por un instante… y luego, como buenos venezolanos, rompimos en carcajadas otra vez.
Desde ese día, cada vez que hablamos de esa salida al cine, alguien suelta:
—¡Cuidado con el espíritu del cine de La Victoria! No sé si le habrá pasados a otras personas pero la verdad es que esa noche jamás la.olvidare y la sensación que me hizo sentir donde lo que acabas de ver se te hace realidad sacando el miedo más profundo de mi ser y el frío del lugar que se sentía en esa hora para un pueblo que por lo general siempre hace calor ese frío era extraño como que indicaba sin duda que había algo más entre nosotros
Y yo, bueno… sigo sin ver películas de terror. Porque uno nunca sabe cuándo lo paranormal se vuelve personal.
Y ahora después de tanto tiempo ahora es que me río pero en aquel momento pase varias noches sin dormir bien y sintiendo esa sensación que me alguien me observa después de tanto tiempo no se me quita solo rezar y que Dios nos cuide


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