Si, ¿pero donde?.
Reseñas generalesCreo que es imprescindible cuando analizamos el cine pensar no solo cuando, sino también el donde.
No es lo mismo hablar del cine de terror de los setenta mexicano, plagado de brujerías, que el estadounidense mainstream invadido de Slayer. A mi me gusta todo el cine, pero creo que a la hora de difundir, prefiero darle visibilidad al que esta en mi idioma, el otro, no necesita mi ayuda.
Y si hablamos de evolución creo que es el genero terror es el que mejor mutó dentro del cine latinoamericano.
Quizás porque el “genero” ordena y ese orden viene bien para salir de lugares comunes de “cine de autor” de films que a la larga aburren de tanto y al contrario de lo que uno pensaría terminan siendo iguales.
Ahora si, que paso con el terror, bueno, la rompe toda en Latinoamérica, desde la forma de contar, hasta que cuenta, amo una buena fabula que me resulta conocida en paisajes familiares. Me encanta que las ciudades tengan las veredas rotas, como la mía y que la cana sea un poco tonta o corrupta.
Tenemos material para hacer miles de películas y no necesitamos robar fantasmas ajenos, y todo eso, encima trayendo esos antiguos mitos a las problemáticas locales.
Entonces Huesera:

Desde México, usando virgencitas antiguas y curanderas de barrios bajos nos trae casi como una cuestión ancestral, una problemática actual con perspectiva feminista. El terror mexicano tuvo épocas doradas y actualmente pasa un gran momento.
Cabe sumar que tiene una industria que invierte y ayuda al resto de los paises latinoamericanos con festivales de gran escala, tanto para la producción, laboratorios y distribución de films.
Huesera tuvo un recorrido superlativo, desde la idea hasta el final, nacio de un concurso y crecio hasta ser una referente del cine actual.
Cuando acecha la maldad:

Un terror rural argentino que se corre de le metrópolis para llevarnos a mitos campesinos, a embichados que demuestran como la sociedad se esta pudriendo metafórica y no metafóricamente.
Cuando acecha la maldad es el resultado de un monton de cine “que no la pegó”, la prueba viviente de que hay que creer y hacer. Las películas de Rugna ya eran buenas, acá se da algo que creo que se debe un poco a esa tal “evolucion”. Y además sumarle esa extraña coincidencia de estar en el lugar preciso en el momento adecuado.
Bueno, algunas veces pasa eso, otras se evoluciona y nadie lo ve.
Chile tuvo un cambio político drástico en los últimos tiempos y su cine hablo con La casa del lobo.

Un subgénero poco explotado, pero nos da una lección con el terror político. El caso chileno es muy particular, porque además se publico El Conde una parodia vampírica que evoca al dictador Pinochet y hace una lectura paralela subyacente sobre las nuevas derechas en Latinoamérica.
Solo por nombrar algunas, entre muchas mas y otras por venir, el cine latinoamericano evoluciono para bien, se hace maduro, dejo de hacer mímica para tener autonomía y amor propios.
Un cine con identidad y calidad.


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