Hhyy
Reseñas generalesCuando tenía 13 años, vivía con mi familia en el segundo piso de una casa que estaba dividida en dos, la primera y la segunda planta. Era una época en que todavía mis hermanas mayores aún estaban en la universidad y mi hermano menor era muy pequeño. Al vivir en la planta alta no teníamos mucho espacio para todos, sin embargo, había un pequeño balcón que daba hacia la calle y nos las arreglábamos para cambiar de cuarto de vez en cuando.
Recuerdo que teníamos una vecina muy amable con todos, en especial con mi mamá, vivía justo enfrente de nosotros y atendía a su madre quien vivía con ella y su familia. Nunca la conocí personalmente, pero mi mamá decía que esta pobre señora era extremadamente obesa y no podía mantenerse en pie, además de tener otras enfermedades.
Un día, alrededor de las 3 de la madrugada, empezó a escucharse un extraño ruido procedente de la casa de enfrente. Cabe señalar que era muy frecuente que viésemos a los gatos pasear por el techo de la vecina y esa noche el ruido era causado por los gatos. Pero no eran los típicos aullidos de gatos peleando o apareándose, se escuchaban como verdaderos gritos y lamentos espeluznantes de varios gatos que duraron un par de horas.
He de confesar que, estando dormida y teniendo que levantarme temprano para llegar puntual a la secundaria, lejos de asustarme o alarmarme, me molesté mucho y solo me limité a cerrar la puerta del balcón, ya que hacía calor y estaba abierta, pero a pesar de eso, los horribles gritos y sollozos de los animales se continuaron escuchando…
Ya a las 5 de la mañana estaba alistándome para ir a la escuela con mi madre con suficiente tiempo de sobra para no llegar tarde y salir a las 6, pero nos sorprendió mucho ver una ambulancia estacionada justo en la puerta de la vecina de enfrente. Nos fuimos y mi sorpresa fue mayúscula cuando me enteré de que aquella pobre mujer que no podía salir de casa había fallecido alrededor de las 3 am…Cuando tenía 13 años, vivía con mi familia en el segundo piso de una casa que estaba dividida en dos, la primera y la segunda planta. Era una época en que todavía mis hermanas mayores aún estaban en la universidad y mi hermano menor era muy pequeño. Al vivir en la planta alta no teníamos mucho espacio para todos, sin embargo, había un pequeño balcón que daba hacia la calle y nos las arreglábamos para cambiar de cuarto de vez en cuando.
Recuerdo que teníamos una vecina muy amable con todos, en especial con mi mamá, vivía justo enfrente de nosotros y atendía a su madre quien vivía con ella y su familia. Nunca la conocí personalmente, pero mi mamá decía que esta pobre señora era extremadamente obesa y no podía mantenerse en pie, además de tener otras enfermedades.
Un día, alrededor de las 3 de la madrugada, empezó a escucharse un extraño ruido procedente de la casa de enfrente. Cabe señalar que era muy frecuente que viésemos a los gatos pasear por el techo de la vecina y esa noche el ruido era causado por los gatos. Pero no eran los típicos aullidos de gatos peleando o apareándose, se escuchaban como verdaderos gritos y lamentos espeluznantes de varios gatos que duraron un par de horas.
He de confesar que, estando dormida y teniendo que levantarme temprano para llegar puntual a la secundaria, lejos de asustarme o alarmarme, me molesté mucho y solo me limité a cerrar la puerta del balcón, ya que hacía calor y estaba abierta, pero a pesar de eso, los horribles gritos y sollozos de los animales se continuaron escuchando…
Ya a las 5 de la mañana estaba alistándome para ir a la escuela con mi madre con suficiente tiempo de sobra para no llegar tarde y salir a las 6, pero nos sorprendió mucho ver una ambulancia estacionada justo en la puerta de la vecina de enfrente. Nos fuimos y mi sorpresa fue mayúscula cuando me enteré de que aquella pobre mujer que no podía salir de casa había fallecido alrededor de las 3 am…

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