TERROR DE VERDAD

Reseñas generales

Octubre no empuja naturalmente al terror. Sustos, dulces, disfraces, Halloween. Y aunque la tradición no sea propia, la adoptamos, (¿o es impuesta?), como   nuestra porque tiene su encanto. En mi caso, me  parece divertida, pero mi nacionalismo extremo me llevó a buscarle una utilidad         (revanchismo quizás), más allá de lo conocido. Me pareció una buena oportunidad para traer a octubre una pelicula que tiene el terror más temido, todo lo que   podría tener cualquier película de terror, un grupo de jóvenes, torturas, sangre, muerte, pero lo más temido es, esa realidad espeluznante.
La noche de los lapices(1986) es una pelicula histórica y política dirigida por Héctor Olivera, basada en el libro de Maria Seoane y Hector Ruiz Nuñez, que hicieron un trabajo     de investigación más allá de los sucesos, adentrándose en recuerdos, papeles y cuadernos personales de cada una de las víctimas, y sobre todo en el testimonio de Pablo Diaz, el único sobreviviente .

La pelicula cuenta la historia real de siete       jóvenes estudiantes secundarios argentinos   que, fueron secuestrados, torturados, asesinados y otros desaparecidos entre el     9 y el 21 de septiembre de 1976 por la dictadura civico-militar argentina,(mas         terrorífico imposible). Y lo hace de una     manera muy cruda, pero también muy humana y genuina que creo es, lo que más     impacta al verla. 
Recuerdo que la primera vez que la vi, en  casa de unos amigos, elegida al azar, como una película más, tenía unos 17 años a principios de los noventa, no la había visto en la escuela ni en mi casa y pensando en retrospectiva, me doy cuenta lo lejos que estábamos muchos de una realidad tan cercana,(hecho que necesita ser cuestionado), pero eso es un capitulo     aparte. Y aunque había estudiado el tema   en la escuela, sin ninguna repercucion en   mi, la pelicula, me dio una cachetada de   realismo, fue así para todos los que estábamos ahí, pero lo que no puedo     olvidar es el sentimiento de desamparo y       el miedo profundo que me dejó por días.
 

¡ Ah, el cine, que poderoso y maravilloso ! 

La Noche de los Lapices se transformó con el tiempo en una referencia histórica y emocional, que muchas veces cuesta ver, por ese pensamiento mágico que aparece como intento de preservación, que cree que si no lo vemos, no  pasó, pero que en realidad nos juega en contra, porque     cuanto mas analizamos la historia, menos chances hay de repetirla.
Pero además nos recuerda algo por demás perturbador, que  los monstruos existen,     son de carne y hueso, y están entre   nosotros. 

Y ahora si, puedo celebrar este mes sin que algo me haga ruido en mi interior,   compartiendo esta pelicula  que, nos cuenta, nos atraviesa y por sobre todo nos identifica.
Los invito entonce a verla Ahora. En octubre. Aunque no es una pelicula de terror, da mucho miedo, un miedo que se queda grabado en nuestro ADN. 

Repasemos nuestra historia, que tanta falta nos hace en estos tiempos que se empeñan   (¿o es adrede?) en banalizar absolutamente todo.
Porque siempre es bueno volver a revisar    la historia, aunque sea dolorosa, para   reivindicar a  aquellos héroes anónimos    que perdieron su vida fantaseando un   mundo  mejor.    

   

      

      "La historia es la maestra 
          de la vida " —Cicerón 
                    



                    

 

Comentarios 6

C
Coronada22 de octubre de 2025
Muchas gracias por leer , tu análisis del texto me gratifica mucho .Es lo que intenté transmitir , esta bueno traer estas películas al ahora , creo que ayudan a reflexionar y por sobre todo, no olvidar ! 🤓
J
Jalil Palma Achach22 de octubre de 2025
Es un texto profundamente conmovedor y vitalmente necesario. Captura con una honestidad brutal y una pasión innegable la esencia de por qué la película "La Noche de los Lápices" sigue siendo imprescindible y dolorosamente relevante.</br></br>El uso del concepto del "pensamiento mágico" es brillante. Es una metáfora perfecta y lúcida para describir la negación colectiva, y el texto la desarma con una convicción poderosa: solo la confrontación directa con la historia nos inmuniza contra su repetición.</br></br>La frase: "Pero además nos recuerda algo por demás perturbador, que los monstruos existen, son de carne y hueso, y están entre nosotros" es un golpe directo y valiente. Evita el lenguaje evasivo y nombra el horror con una claridad escalofriante, elevando la película de simple relato histórico a una advertencia atemporal.
C
Cali O P18 de octubre de 2025
El sentimiento de desamparo como tú haces referencia es una de las herramientas clave para promover profundamente al espectador, tiene que venir de algo más profundo que el simple sentimiento de repugnancia al ver algo grotesco, es tal vez tan profundo como lo es un pensamiento arraigado. Es un sentimiento intrínseco en lo que significa lo que vemos, y no sólo en lo que vemos y en este caso me gusta mucho el análisis que haces para ver cómo se aplica con esta obra en concreto.
R
runrenatarun17 de octubre de 2025
Qué hermoso texto, y qué necesario también. Coincido totalmente, no hay nada más terrorífico que el horror real, el que no se inventa, el que nace de la violencia humana.
G
Guiño Guiño17 de octubre de 2025
La Noche de los Lápices es una película que marcó una época, donde el cine no callaba ni edulcoraba la realidad histórica con solvencia técnica o un cast relamido. </br>Es una gran película sobre el miedo mismo a ser perseguido por el hecho de ser una persona consciente. El horror vivido por los estudiantes desaparecidos resuena como uno de los grandes de los países latinoamericanos. Sigue siendo conmovedor uno de los mensajes en los créditos de la película donde indican que los familiares de los desaparecidos todavía siguen buscándolos.
J
Jeroo Casco15 de octubre de 2025
Nunca la vi. Quizás porque prefiero mirar para adelante. Quizás porque vi demasiadas cosas horribles y no siento que tan necesario es repetir lo mismo frente a mis ojos. Quizás porque se reconocer al mal. Esta peli puede que pegue le diferente a otras personas por una cuestión generacional. Sé lo que pasó, ahora bien, ¿necesito verlo en una película? Esa es mi filosofía, ¿estoy errado? No lo sé, pero creo en ella.

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