#Callarportemor
Reseñas generalesTal vez esperen queridos lectores, una historia paranormal con ruidos, apariciones a media noche, fantasmas en el ropero o por debajo de la cama. Tal vez algun espiritu melodeando en las madrugadas…
Pero aqui les traigo otro tipo de terror, el terror a hablar, si callar por temor..
Erase una vez una casa, una casa grande donde vivia una familia numerosa, familia tipica papá, mamá, y siete hijos de aquel matrimonio, junto al ñieto de aquella pareja. El señor de la casa, el padre de esas 6 mujeres y 1 varon, habia sufrido por su enfermedad la incapacidad de caminar por su cuenta o mejor dicho debia caminar con muletas, o estar 24 horas en una silla ruedas. Un tipo grande, robusto…
La mujer y sus hijas cocinaban cada fin de semana aquella epoca de pascuas. Vivian en un barrio lindo, de clase media.
Tenian una amiga muy querida por el tio y la tia, asi los llamaba ella la señora Isa.
La señora Isa era una mujer joven, de cabellos rizados y rojos. Habia conocido a la familia paredes hace muchos años, aun cuando ella era niña, adoptandolos asi como tio y tia de corazón.
El peor destino no iba a ser para ella, sino para su hijastra…
Isa iba cada finde semana a compartir con ellos, llevaba a sus hijos y a los de su pareja Roly.
Pero una tarde lo que tuvo que no haber pasado, paso. Y nadie hablo, ella no hablo.
Nina tenia diez años, hija de Roly de su ex matrimonio. Roly nunca presto atencion a lo que vivia su hija, siempre le habia advertido sobre los extraños, sobre los hombres malos. Pero nunca se imagino que pasaria aun en su presencia.
Todas las tardes en la casa de los Paredes nina le gustaba jugar, iba a la plaza sola, y le gustaba patinar, su padre siempre le daba libertad, una libertad sin cuidado.
Nina cada vez que iba a los de los paredes no se sentia comoda ahi. El señor de sillas ruedas la miraba fijo desde la otra esquina de la sala, cada finde semana, ella sentia ese terror, esa mirada perversa, ese miedo de lo que su padre alguna vez le habia hablado pero que ella muy bien no entendia que era. Pero sentia, lo veia, veia esa oscura mirada en el observando su pequeño cuerpo.
Una tarde Nina no pudo salir a la plaza, y su padre tampoco la vio salir.
Una tarde el señor de sillas de ruedas se paro solo sin que nadie lo vea, se dirigio a ella.
La tarde era gris, el sol se escondio, la niñez se apago, lo juegos dejaron de sonar, nadie la escucho, pues ella no grito, la sostenia el miedo, un miedo inocente, algo malo ocurria, las historias que le habian contado ya no eran historias. El miedo era real y no sucedia en su mente.
El solto sus muletas y marcho sobre ella, la agarro por detras tomando sus pechos y la solto.
Nina vivio el terror en su cuerpo, en sus ojos, en su garganta. Sus piernas temblaban, su corazon latia fuerte y no tuvo un lugar donde correr, solo se quedo en silencio. Y ese silencio se convirtio en este libro.

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