Michael Mann y Heat

Reseñas generales

Cuando pienso en Michael Mann pienso en su claridad a la hora de hacer cine, siempre sus peliculas me transmitieron el sentimiento de la decision ya sea en dialogos, planos, en su famosa relación con el azul neon, las luces en el afuera y dentro de todos esos personajes contradictorios, eléctricos y humanos. Creo que todas sus obras son grandes defensoras de su esencia pero en Heat, cuando veo la escena del bar entiendo todo, esa esencia se filtra. Siempre pone sobre la mesa la discusión sobre el trabajo, las profesiones, como ganarse la vida -más allá de la legalidad o no de ello- todo el tiempo y más en esta película vemos como es la base y el mayor problema en muchas ocasiones para las personas. Vincent Hanna (Al Pacino) tomándose un café con el tipo que puede darle el caso de su carrera y que tambien le costará todo lo que ama, pero no es ningún hecho secreto, en ese diálogo esto se discute, Neil (Robert de Niro) trata de ablandarlo un poco y le pregunta cómo hace para fingir que puede tener amor, una vida familiar un sentido de unidad y proyectos cuando todo el tiempo tiene que huir detrás de tipos como el, y alli es donde también Mann mantiene al margen pero visible que tipo de humanidad tiene dentro cada personaje, por qeé  hacen lo que hacen, que los lleva a ello, la necesidad, la maldad, el deseo de algo que nunca se lleno.

Por ejemplo Waingro, es un personaje perverso sin mucha salvación, lo vemos desde el comienzo por sus formas, su poca delicadeza al seguir el plan, el disparo a los policias que sirve narrativamente como detonante para darle espacio a esta historia, no hay un horizonte, es simplemente sobrevivir, y en el proceso llevarse a todos puesto. Sin necesidad de representar la realidad porque el cine tampoco es eso, pero se despliegan matices de vidas y roles que en el mundo existen también, sobre todo en esta escena y con ellos dos vemos lo contradictorio y lo humano, Neil dice que puede huir sin ningun apego y definitivamente lo hace, pero también intenta por un momento desafiar esa creencia, el deseo interno es tener a alguien al lado pero que queda totalmente enterrado ya que en cierto punto está asqueado de ese ritmo y huidas, cuando la posibilidad del amor se enciende las responsabilidades de criminal no se corren de el camino pero se igualan y lo interesante es ver como su soberbia y ego también lo llevan al fin. Las solemnes afirmaciones de cada uno, la visión para saber cuando y como accionar son fundamentales de mencionar porque les cobraran caro, pero ese prefacio de acción, ese encuentro convierte a esa escena en una de las joyas de Mann. Además juntar a dos figuras como ellos no significa que todo este resuelto de entrada, era necesario poder sostener el grado elevado de las actuaciones en algún lugar digno, saber desde su talento de dirección como mover en diferentes matices su talento, potenciarlos, desequilibrarlos, jugar con los diferentes roles que cada uno tiene, sacar lo más Vincent que Al Pacino podría tener dentro y lo más Neil de De Niro y lo hace de forma increible.

Comentarios 1

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Franchesca A. Herrera Piña13 de octubre de 2025
¡Bravo, Maaaarty! Elegiste la escena que es el Santo Grial del cine de los 90. Es el Everest de los duelos actorales. La primera vez que Pacino y De Niro comparten plano y, en lugar de un tiroteo, se toman un café y hablan de sus problemas de pareja y de lo difícil que es conciliar la vida laboral. ¡Es una sesión de terapia entre el gato y el ratón!😂😂 No son un policía y un ladrón, son dos CEO de empresas rivales en una convención. Dos profesionales en la cima de su juego que se respetan tanto que saben que uno de los dos va a tener que matar al otro. "No me gustas, pero te entiendo", es el subtexto de toda la conversación. Y como bien dices, es puro Mann. Ese azul neón no es decoración, es el color de la soledad de Los Ángeles. Todo es frío, profesional... hasta que deja de serlo. Es el ojo del huracán, la charla tranquila antes de que la ciudad se convierta en una zona de guerra. Un análisis perfecto para una escena perfecta.

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