Mis ojos abiertos.
Narrativa
El miedo absurdo de dormir profundamente, recorre mi mente y mi cuerpo, mi consciencia intenta engañarse y evitar la noche, intenta espantar ese cansancio, se distrae en 1000 cosas, mientras mi cuerpo lucha contra la pesadez de mis párpados... Y de repente, la oscuridad se apodera de mis ojos, eso inevitable que causa mucho miedo, sucede...
Mi cuerpo entra en un sueño profundo, invadido por el cansancio de mis músculos y el inevitable pasar de la noche, en un reposo total.
Entre recuerdos del día e historias fantasiosas, algo intranquiliza esos pensamientos. De pronto, repentinamente, mis ojos se abren, desorbitados y ansiosos buscan desesperadamente entre cada espacio de esa habitación algo, o más bien, están al pendiente de no ver “ESO”. En un segundo mi conciencia ya está despierta, el miedo impulsa a la adrenalina a recorrer cada musculo de mi cuerpo inerte que yace en esa cama, esa cama que, de un momento a otro, se convierte en una plancha de observación. Mi corazón empieza a latir aceleradamente, bombeando sangre sin cesar hacia cada uno de mis músculos dormidos, sin lograr despertar a ninguno de ellos.
El tiempo se hace largo y transcurre como si fuera una eternidad. Mi conciencia se distrae un instante, tratando de idear una manera para poder despertar mi cuerpo inmóvil. Gritos salen de mi conciencia, pero sin hacer ningún ruido en mi boca, tiró golpes con las manos y pies sin lograr que alguno de ellos se mueva. De pronto, mi mirada se centra en una esquina de esa habitación, una sombra alargada y vestida de negro está parada en esa esquina, me observa profundamente. Y cuando vuelvo la mirada, alrededor mío, ya hay varias más. Sus ojos, grandes, huecos y llenos de obscuridad me observan. Se notaba cómo les complacía el miedo que en ese momento sentía.
Por un largo tiempo, sus miradas estuvieron clavadas en mí y penetrando mis ojos con esa inquietante oscuridad que irradiaban. En un instante se vieron entre ellos, creo que era su manera de comunicarse. Mi cuerpo se erizó cuando una extraña sensación empezó a recorrer mi pierna, luego la otra y de un momento a otro, esa sensación estaba en todo mi cuerpo. Aterrorizada me hundí en un grito silencioso, en una pelea sin golpes. Solo quería que parara, que por fin mi cuerpo despertar.
Como si alguien hubiera escuchado mis suplicas, una luz se encendió. Por fin, mis manos pudieron limpiar esas lágrimas que salían de mis ojos y mi cuerpo podía sentir esas ropas húmedas del sudor que causó el miedo. Y mi mente consciente, trataba de explicarse por qué eso se sentía tan real y se reconfortaba con una idea científica para justificar esas marcas que se veían en algunas partes de mi cuerpo.
Y en el transcurrir del día, otra vez el sol se va y la noche oscura aparece de nuevo.
El agotamiento vuelve a apoderarse de mi cuerpo.
Duermo y la desesperación aparece de nuevo en mis ojos abiertos.
FIN!!!!!

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