El peor momento

Reseñas generales

Era una noche oscura y tormentosa, y decidí quedarme en casa para disfrutar de una película. Mientras la lluvia golpeaba las ventanas, me acomodé en el sofá con un tazón de palomitas. A medida que avanzaba la trama, empecé a escuchar un leve susurro, como si alguien hablara en la habitación contigua. Pensé que era solo mi imaginación, influenciada por la película de terror que estaba viendo.

Sin embargo, el susurro se volvió más claro y persistente. "Ayúdame", decía una voz débil. Mi corazón comenzó a latir más rápido. Apagué la tele y escuché con atención. El sonido provenía del pasillo. Con el estómago revuelto, decidí investigar. 

Al salir del sofá, la casa estaba en silencio, salvo el eco de mis pasos. Caminé hacia el pasillo, y ahí estaba, la sombra de una figura al final, apenas iluminada por un rayo de luz que se filtraba por la ventana. La figura pareció moverse, y el susurro se intensificó, "Ayúdame, por favor". Sin pensar, di un paso adelante, pero en ese instante, la luz se apagó y todo quedó en oscuridad.

El miedo me paralizó. Intenté retroceder, pero un frío intenso me envolvió. Sentí que algo me tocaba la espalda, y un escalofrío recorrió mi cuerpo. Grité, pero no salió ningún sonido. En ese momento, la figura se acercó, y antes de que pudiera reaccionar, todo se volvió negro. Desperté en el sofá, la película aún en pausa, y la casa en silencio. Pero algo había cambiado: la sensación de que no estaba solo, y el eco de un susurro que aún resonaba en mi mente, "Ayúdame".Me levanté del sofá de golpe, sintiendo el frío pegado a mi espalda como si aún estuviera allí. Revisé el pasillo frenéticamente, encendiendo todas las luces que encontré. No había nadie. Las ventanas estaban cerradas y el sonido de la lluvia había disminuido a un goteo suave.

Me convencí de que había sido un sueño vívido provocado por el cansancio y la película. Fui a la cocina por un vaso de agua, tratando de normalizar mi respiración. Mientras servía el agua, noté algo extraño en la encimera: mis llaves del coche, que siempre guardo en un cuenco cerca de la entrada, ahora estaban justo al lado del fregadero.

Me acerqué lentamente. Junto a las llaves, había una pequeña mancha húmeda, como si alguien hubiera dejado caer una gota de agua sucia. Al inclinarme para verla mejor, noté que no era agua; era una marca oscura, espesa, que olía vagamente a tierra mojada y algo más... algo dulzón y rancio.

En ese instante, escuché un sonido muy débil que venía del fondo del pasillo, justo donde había visto la sombra. Era un *rasguño*, lento y deliberado, como si uñas muy largas estuvieran raspando la madera del suelo, acercándose muy, muy despacio hacia la cocina. No me atreví a mirar. Dejé el vaso a medio llenar y corrí hacia la puerta principal, sin importarme si llovía o si olvidaba mis llaves. Lo único que quería era salir de esa casa.

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