Impresión @ Me
Reseñas generales𝙏í𝙩𝙪𝙡𝙤:
𝗜𝗠𝗣𝗥𝗘𝗦𝗜Ó𝗡 𝗔 𝗠𝗘
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🪝 𝙇𝙤𝙜𝙡𝙞𝙣𝙚:
Una estudiante universitaria compra una impresora usada a precio ridículo. Pero cuando la conecta, comienza a recibir impresiones… de cosas que aún no han ocurrido.
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📖 𝙎𝙞𝙣𝙤𝙥𝙨𝙞𝙨 (festival):
Marina, una estudiante de diseño gráfico, compra una impresora barata en un sitio de segunda mano. No parece gran cosa, hasta que empieza a imprimir documentos por sí sola, cada vez más personales, más oscuros... y más cercanos a su realidad. La línea entre tecnología y maldición se desdibuja cuando las impresiones comienzan a mostrar eventos futuros. Lo peor: todos involucran su muerte.
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🩸 𝘏𝘪𝘴𝘵𝘰𝘳𝘪𝘢 (916 palabras):
Marina encontró la impresora en un grupo de ventas por Facebook. “Impresora Canon antigua. Funciona. $200. Entrego en Metro Tacuba.” El perfil del vendedor no tenía foto, solo un nombre: ME.
Estaba apurada. Tenía que entregar un proyecto al día siguiente y las impresiones en la universidad eran una pesadilla. Así que lo tomó como una señal. Lo barato no siempre sale caro, pensó.
El vendedor era un señor delgado, ojos opacos, con voz más fría que el aire del andén. No aceptó propina ni conversación. Solo entregó la caja envuelta en cinta negra. “Ya imprime”, dijo. “Nomás no la dejes conectada en la noche.”
Marina sonrió. La conectó esa misma noche.
Funcionaba. Un poco lenta, pero nítida. Imprimió las portadas de su proyecto, unas gráficas, un par de hojas sueltas. Nada raro. Hasta la tercera noche.
A las 3:17 a.m., la impresora se encendió sola. El sonido la despertó. No había mandado nada a imprimir. Se acercó, somnolienta. La hoja salió lentamente. Estaba en blanco.
O casi.
En el margen inferior derecho, como garabateado por tinta defectuosa, decía:
HOY, 4:46 A.M. — HOMBRE SIN ROSTRO EN LA COCINA
Marina se rió nerviosa. Pensó que era una broma, una falla, una coincidencia. Tomó la hoja, la arrugó y volvió a la cama.
A las 4:46 en punto, la cafetera se encendió sola. El clic del botón la hizo abrir los ojos. El foco de la cocina parpadeaba. Y entonces lo vio.
Una silueta. Alta. Sin cara. Solo piel lisa donde deberían ir ojos y boca.
Corrió al cuarto. Cerró con seguro. Llamó a la policía. No encontraron a nadie.
La hoja impresa desapareció.
Al día siguiente, la impresora volvió a encenderse sola. Otra hoja.
MAÑANA, 12:03 P.M. — LLAMADA DE TU MADRE. YA NO LA ESCUCHES.
Marina tragó saliva. La ignoró. A mediodía su madre la llamó, llorando. Le dijo que había soñado que Marina estaba atrapada en una máquina. Que no dejaba de gritar. Que alguien la estaba imprimiendo desde adentro.
Colgó.
La siguiente hoja llegó esa noche:
HOY, 2:12 A.M. — GOLPEA TRES VECES SI ESTÁS DESPIERTA.
Marina no sabía si obedecer o desconectarla. Pero algo en ella —curiosidad, miedo, impulso— la hizo obedecer.
Tocó su buró tres veces.
El clic de impresión comenzó al instante. Otra hoja:
TÚ ME DESPERTASTE. AHORA TE TOCA.
La puerta de su cuarto se abrió sola.
Gritó. Se encerró en el baño. Esperó hasta el amanecer.
Decidió vender la impresora.
Pero al intentar publicarla, el grupo de ventas ya no existía. Su cuenta fue bloqueada sin razón aparente. Fue al mercado, la quiso tirar, pero siempre volvía. La encontraba en su cuarto, conectada, encendida.
Una noche, recibió varias hojas seguidas. Todas con fechas. Todas con horas. Todas con palabras cada vez más siniestras:
• JUEVES, 3:06 A.M. — ALGUIEN TE VERÁ A TRAVÉS DEL ESPEJO
• VIERNES, 1:00 A.M. — YA NO TENDRÁS REFLEJO
• SÁBADO, 4:00 A.M. — NO ERES TÚ. NUNCA FUISTE.
• DOMINGO, 3:33 A.M. — ÚLTIMA IMPRESIÓN
No durmió. No comió. Comenzó a escribirle a ME, el vendedor. Nadie respondía. Hasta que una noche, su pantalla mostró una notificación.
“Has recibido un mensaje de ME.”
Solo decía:
¿ME PUEDES OÍR DESDE ADENTRO?
Marina dejó de ir a clases. Se encerró. La impresora no se apagaba. Seguía sacando hojas. Cada vez más personales: fotos de su infancia, cartas que nunca escribió, dibujos con su rostro... desfigurado.
La última noche, a las 3:32 A.M., la impresora escupió una hoja con su propia foto, tomada desde dentro de su cuarto. Ella, dormida.
Debajo, una frase:
AHORA SÍ. IMPRESIÓN A ME.
La hoja siguiente estaba completamente negra.
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La policía entró días después, alertada por vecinos. No encontraron a Marina. Solo una impresora encendida.
En la bandeja de salida, una única hoja:
SOY LA NUEVA VENDEDORA.
ME.
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