¿Realidad?

Reseñas generales

Mi cuerpo paralizado tiembla de miedo y terror, helado sudor recorre mi frente mientras ojos abiertos observan perturbadoras sombras sin rostro ni forma rodearme en un ritual macabro amenazándome con reclamar mi mente que libra una constante batalla por despertar y recobrar el conocimiento en una lucha perpetua de voluntad que mengua con cada intento vano por despertar, atrapado en un cuerpo carente de vitalidad la pesadez del mundo en tinieblas cae sobre mis brazos volviéndose pesados troncos atados a la visión que se presenta, acompañada por la promesa de llevarse algo más que la tranquilidad de este hombre común y corriente a merced de los deseos caprichosos de algo o alguien que no acude para reclamar su trofeo y disfruta anónimo cobijado por la oscuridad del sufrimiento causado. 

 

Deidades del sueño rigen al hombre desde tiempos inmemorables desde el plano donde la vulnerabilidad de las almas es deleite para su existencia, juegan a placer con el delgado hilo plateado que mantiene atados a los que visitan el mundo onírico, atormentando y otras veces guiando las acciones de los visitantes. 

Mientras las piernas se anclan con fuerza a la realidad que pertenezco sin dejarme partir el deseo del espíritu mantiene su ímpetu intacto por luchar y no desistir, como si una fuerza mantuviera alejada aquellas sombras hambrientas por saborear mi alma desprotegida, respiración agitada se sofoca cada segundo que pasa en tanto un sinfín de preguntas llegan acompañadas por la ilusión de un universo ajeno a mi concepción del mundo que cae sobre el alma negándose a alejarse del cuerpo inmóvil, mientras mi recuerdo de la realidad llega fugaz y aterrador materializado por la hora en la pantalla del reloj digital que marcaba las 03:33 AM ¿Pero eso era la realidad? O un simple juego de mi mente que busca confundirme ¿Con que fin me hago esto? ¿Acaso fui yo quien creó este aterrador mundo que cubre mi vista? Preguntas que no fueron respondidas pero si escuchadas pues de pronto un abrupto golpe en el pecho me hizo recobrar los sentidos y despertar, ahora la oscuridad se había ido y una tensa calma plagada de incertidumbre acompaña mi dudosa razón que se acostumbra lentamente a estar de nuevo en mi realidad, por fin puedo moverme aunque con pesadez, me siento sobre la cama de finas maderas talladas con sumo detalle, mi esposa a un lado duerme plácidamente, su cuerpo perfecto atrae mi mirada por un instante, el piso de mármol blanco brilla por la luz de la luna que resplandece por el reflejo de aquella luna menguante escarlata como la sangre que brota de una herida, mis manos ya no pesan, las cicatrices de una vida de dolores y sufrimiento se han borrado de mi ser ahora inmaculado, marcas de una vida que padecí se esfumaron del cuerpo pero aun las siento en el alma mientras el cuerpo se trasforma en algo distinto, los pasos ahora firmes me llevan hasta un balcón donde la hermosa vista de las montañas maravilla mis ojos pero la pesadez y confusión no abandonan mi cuerpo, confusión y frio invaden la habitación mientras nuevamente miro el lecho tibio de una cama con colchas de satín plateadas, la hermosa mujer se revuelve sensualmente, todo es perfecto, aquella casa inmaculada es todo lo que alguna vez desee pero algo no se siente bien dentro de mí pues el vacío maximiza la incomodidad en el pecho que oprime de nuevo el alma, pronto la mirada se vuelve al balcón donde la luna ha ocultado su presencia y nuevamente sombras juegan en las tinieblas de la noche, corazón agitado late en el pecho por una extraña desesperación por ver una figura conocida traspasar la puerta, sus manos cortadas y brazos con tatuajes lo hacen ver imponente, el pecho descubierto y fornido refleja una vida de lucha, la barba cerrada mostraba un aura fuerte acompañada de ojos penetrantes y negros que pronto observaron mi presencia, nuestra presencia, una seña bastó para que ambos supiéramos que sucedía, ahí comprendí que lo único real era el silencio, ni un respiro, susurro o sonido se había escuchado desde que abrí los ojos, entonces el brazo de aquella presencia, mi presencia, apunto nuevamente al reloj digital que marcaba con letras rojas la misma hora que tiempo atrás se miraba, 03:33 AM nuevamente, el tiempo no había transcurrido y al entender tal mensaje mis ojos se cerraron para pronto sentir un apretón en la cintura que tiró con tal fuerza que el frio viento de la madrugada entumió mi nariz y de inmediato la mirada volvió, brazos y piernas se movieron con libertad, mis manos nuevamente dolían, ambos brazos envueltos por tatuajes de ángeles se movían con libertad, el pecho cubierto por la imagen del señor del Mictlán se agitaba, ya no había pisos relucientes ni una hermosa mujer a mi lado ahora la realidad caía sobre mí, al menos mi realidad, una de tantas que existe quizás, ahora la duda me atormenta pues no sé si esto que vivo realmente existe o es un simple juego de los señores del sueño, una experiencia que estoy condenado a repetir muchas más veces de lo que creen.

Una experiencia que se vuelve aterradora pues ciertas noches aquella parálisis del sueño no respeta mi presencia, simplemente aparece para hacer conmigo lo que le place.

Comentarios 4

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JHON JAIRO RAMIREZ RAMIREZ11 de noviembre de 2025
Que bien escribes, es como un terror impregnado de poesía. Si que sabes atenuar lo terrorífico y los envuelves en ese ambiente poético que te transporta.
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R.D.M.9 de octubre de 2025
Un artículo poético, parecido a El Cuervo de Edgar</br>Allan Poe. Duermes y tu amada ya no esta y descubres que es parálisis del sueño. Yo pienso que él que te perturba por las noches es un incubo, un ser del Inframundo. Nos leemos.
T
Tinta en las rocas9 de octubre de 2025
Qué buena cadencia manejas en esta prosa. Saludos.
F
Franchesca A. Herrera Piña9 de octubre de 2025
¡Qué viaje tan alucinante y aterrador! Esto no es una pesadilla, es una película dirigida por David Lynch en medio de una crisis existencial. La forma en que describes la parálisis del sueño me puso la piel de gallina. La confusión entre el mundo perfecto pero vacío y tu realidad "real" es puro Mulholland Drive. No sabes en qué plano estás, si eres el soñador o el soñado. Solo te faltó que el Mictlantecuíxcatl de tu pecho empezara a hablarte al revés. Y el reloj clavado a las 03:33 AM... esa es la hora en la que ni los fantasmas se atreven a salir. Es la hora oficial del "mejor me hago el dormido y rezo para que no me jalen los pies". El hecho de que sea recurrente lo convierte en el villano silencioso de la historia. El momento en que te ves a ti mismo, a tu "otro yo" tatuado y con la barba, es un giro de guion brutal. Es como si tu propia alma te estuviera diciendo... "Oye, despierta, que esta no es tu parada". Una historia que te deja con la misma duda que a ti ¿estoy leyendo esto o lo estoy soñando? ¡Brutal!

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