IMPERIOS DE NEÓN
Reseñas generales
INT. TIMES SQUARE – NOCHE
El ruido de la ciudad es ensordecedor. Miles de pantallas iluminan la noche como si fueran estrellas artificiales. Turistas hacen fotos, taxis tocan la bocina, drones sobrevuelan como insectos mecánicos. Entre ese caos urbano, algo rompe el ritmo: tres figuras anacrónicas emergen de entre la multitud.
ALEJANDRO MAGNO, con su armadura pulida y capa roja ondeando al viento de los ventiladores del metro, observa fascinado los anuncios. Sus ojos azules se encienden con la misma intensidad con la que antaño miraba territorios por conquistar.
A su lado camina CLEOPATRA, majestuosa, con túnica blanca y joyas doradas que parecen no desentonar con los reflejos de los escaparates. En su mano sostiene un iPhone, que manipula con naturalidad sorprendente, como si siempre hubiera pertenecido a su mundo.
Cierra el grupo JULIO CÉSAR, trajeado como un ejecutivo moderno, pero con la misma postura solemne de un general. Lleva un maletín de cuero y cada paso suyo resuena como discurso ante el Senado.
ALEJANDRO
(asombrado, mirando las pantallas)
Cada imagen es un estandarte… un ejército de luces. Aquí no luchan con espadas, sino con visiones que invaden los ojos.
CLEOPATRA
(con media sonrisa, sin apartar la vista del celular)
Te equivocas. Aquí el poder está en la palma de la mano. Un dedo que se desliza decide quién reina y quién cae en el olvido.
CÉSAR
(ajustándose la corbata, con ironía)
Al final, siempre es lo mismo: alianzas, intrigas, traiciones. Solo que ahora se llaman mercados, campañas y tendencias.
Un DRON desciende frente a ellos, con un zumbido mecánico. Alejandro se tensa, desenvaina su espada y la alza con un gesto heroico.
ALEJANDRO
¡Un espía del enemigo! ¡Lo derribaré y lo tomaré como botín!
CLEOPATRA
(suavemente, deteniéndolo con la mano)
No, conquistador. Ese no es un enemigo, es un dios nuevo. Su mirada abarca más que cien vigías en una muralla. Aprende a rendirle culto.
La cámara asciende mostrando el grupo rodeado por multitudes que no les prestan atención, ocupadas en sus pantallas. Son gigantes históricos… convertidos en sombras dentro del presente.
En una de las pantallas principales aparece un tráiler de cine: “EL FIN DE LOS IMPERIOS”. Los tres se detienen. El título brilla sobre ellos como un presagio.
CÉSAR
(murmura con gravedad)
Quizá hemos venido aquí no para gobernar este siglo… sino para ser parte de su espectáculo.
CLEOPATRA
(alzando el celular, con ironía brillante)
Entonces actuemos, César. Si este mundo vive de espectáculos, hagamos que el nuestro sea eterno.
ALEJANDRO
(alzando la espada hacia las luces)
¡Entonces conquistaremos no territorios, sino miradas! Que nuestras hazañas sean filmadas y jamás olvidadas.
PLANO FINAL:
La cámara se eleva hasta perderlos entre el gentío de Times Square. Nadie los reconoce, nadie los teme. Son dioses antiguos, atrapados en un imperio moderno que no pueden conquistar: el de la imagen. Que además resaltan lo fundamental del enriquecer de los tiempos modernos, con figuras sumamente relevantes. Que ejercen la capacidad y la forma de entender cómo funciona el paralelismo de los tiempos modernos con lo que fuesen figuras antiguas.
FUNDIDO A NEGRO.

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