Nemo y mis "Daddy Issues"
Reseñas generalesMi papá
La persona responsable de que me enamorara del cine es mi papá, y por ello, si tengo que hablar de la película que me remonta a mi infancia, no puedo evitar antes hablarles un poco sobre él. Aún tengo el recuerdo, aunque borroso, de la primera vez que me llevó al cine. Si mis cálculos no me fallan debió ser cuando tenía 5 años y fuimos a ver Cars, y aunque nos tocó en la primera fila porque la sala estaba llena, esto no impidió que me obsesionara con la película y me la pasara diciendo “Cuchau” los próximos meses.

Nostalgia
Y aunque no es mi película favorita de Pixar (eso lo discutimos otro día, pero spoiler ese premio se lo lleva Soul), Nemo tiene un lugar especial en mi corazón. Recuerdo que esa película en específico, mi papá la tenía en VHS (cuando aún existían), lo cual le agrega puntos por nostalgia. Además, no podemos no mencionar lo increíble de la banda sonora, del confort que me genera incluso a día de hoy la canción de Beyond the Sea, la cual cada vez que la escucho me transporta a mi niñez al igual que a Ego al probar el Ratatouille.

Desgarradora
Si pensamos en el “inicio perfecto” creo que muchos nos vamos por la secuencia inicial de Up, en menos de 10 minutos nos vendió la película y nos hizo encariñamos con Carl y Ellie. Pero no olvidemos que Nemo lo hizo mucho antes. La escena donde la barracuda ataca a la familia de niño asusta, pero verla como adulto aterra. En segundos Marlin no solo perdió a su pareja, sino también a casi toda su descendencia, dejando el preámbulo perfecto para entender y justificar porque se vuelve tan sobreprotector con Nemo. Pocas películas animadas hoy en día se atreven a arrancar de esta manera.

Dinámica
Como niño es imposible no identificarte con Nemo, con su deseo de hacer las cosas por si mismo, y sentir que su padre no confía en él. Mientras que como padre creo que es imposible no verse reflejado en el miedo que siente Marlin, especialmente en su deseo de proteger y encontrar a su hijo.
Afortunadamente yo nunca me perdí, bueno, solo una vez en el San Juan de Dios, pero a diferencia de Nemo yo decidí quedarme quieto hasta que me encontraran. Pero sí tengo muy claro el recuerdo de estar viendo la película con mi papa y decir “somos esos”, que cuando la vimos prometió protegerme y luchar por mí así como hizo Marlin, una promesa que tristemente no se cumplió…

Sentimientos
Volver a ver Nemo fue darme cuenta de dos cosas; la primera es que me parece increíble que aún con el paso de los años me sé casi todos los diálogos (un claro ejemplo de la enorme cantidad de veces que la vi de pequeño).
Y la segunda es que no importa cuanto tiempo pase, nunca dejaré de relacionarla con mi papá, con las promesas no cumplidas, con las risas y los llantos. Y creo que esa es la parte más mágica, porque si a menudo la nostalgia nubla nuestro juicio, pero no somos máquinas, aunque mi intención sea dar una reseña objetiva, no puedo ignorar aquello que la película evoca en mí, la parte íntima y personal que logra tocar.
Quizás eso es lo más valioso del cine de nuestra infancia, al final del día estas películas trascienden y dejan de ser solo historias, se vuelven semblanzas que nos recuerdan quiénes fuimos y aquellos que nos acompañaron. Tengo muy claro que algún día creceré para convertirme en Marlin (tanto porque quiero ser padre y soy un tanto ansioso), pero regresar a esta película siempre me hará sentir como un niño pequeño.


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