Elio

Reseñas generales

         En mi vida me ha servido aplicar algo que aprendí del célebre William Shakespeare: “Siempre me siento feliz, ¿sabes por qué? Porque no espero nada de nadie, esperar siempre duele. Los problemas no son eternos, siempre tienen solución, lo único que no se resuelve es la muerte. La vida es corta, por eso ámala, se feliz y siempre sonríe, solo vive intensamente”. Aplico esta frase y le agrego algo que me ha servido mucho cuando lo aprendí en la universidad como lo es diseñar escenarios. Esto resulta útil, especialmente para una mente como la mía que se encuentra en el espectro autista, donde cada vez que algo no sale como uno quiere, la frustración se apodera de nosotros. Y en una etapa en la que me encuentro de lo mejor creando contenido para ustedes, me gusta saber que lo que se va consiguiendo acá se está ganando a pulso. Los aciertos, los errores, todo. Esto mismo se aplica cuando se trata de una película o un juego, no esperar nada cuando publiciten que viene de este director o es con este actor o que el juego venga de esta desarrolladora. O, en este caso, un estudio de animación con un nombre tan conocido en todo el mundo como lo es Pixar.

        Hemos sido maravillados con películas que le han dado el reconocimiento que tiene hasta el día de hoy, y sin que me quede nada por dentro, algunas de mis favoritas de esta casa de animación son “Ratatouille”, “Wall-E” (donde tocó mis fibras en cuanto a que me gusta participar en actividades de conservación del planeta como arborizaciones), “Up” (otro punto débil, el amor por mi país. Esa representación del Salto Ángel…) y la tercera de “Toy Story”, conmovedora hasta decir “basta”, divertida y con un maravilloso mensaje sobre soltar para no lastimarse uno. Sin embargo, hemos sido testigos del momento que han vivido desde hace unos años para acá pues muchas de sus películas no se han movido bien en los cines. Nombres como “Lightyear” son de los que se han estrellado tanto en público como en prensa (no la salvó ni que Chris Evans interpretara por voz al protagonista), y de las que más me han gustado en estos últimos 5 años nombro de inmediato a “Inside Out 2” (que ya revisamos, y cuya reseña está disponible en el canal de YouTube) y “Soul”, mi favorita.

    Después de meterse por muchos años al público en el bolsillo, las cintas han tropezado con decisiones de los creativos detrás de estas, provocando que no terminen de convencer. Sí, aún tienen el gancho de la parte gráfica, esa que se ha mantenido con el tiempo y que les permite alcanzar nuevos techos tecnológicos, pero esto no ha sido suficiente pues los personajes que han presentado en sus trabajos, así como las tramas, les pasa eso que dijimos hace un momento, que no terminan de enganchar al espectador. Con esto en mente, aún se le da el voto de confianza pues vienen, precisamente, del éxito que supuso el año pasado la secuela de “Inside Out”. Veamos a detalle el trabajo dirigido por Adrián Molina, Madeline Sharafian y Domee Shi, escrito por Julia Cho, Mark Hammer y Mike Jones, el cual está basado en una historia escrita por Cho, Molina, Shi y Sharafian.

 

        Tras el fallecimiento de sus padres, Elio Solís (Yonas Kibreab) queda huérfano y es enviado a vivir con su tía Olga (Zoe Saldaña), la cual ostenta el cargo de mayor de la Fuerza Aérea Estadounidense. Debido a este trágico suceso, Olga hace a un lado su sueño de convertirse en astronauta para enfocarse en el sobrino que ahora vive con ella. Una tarde, Elio descubre una sala que está cerrada y que está dedicada al viaje del Voyager 1 al espacio, y estando allí, activa por accidente una grabación que estaba en la nave. Al ocurrir esto, abraza con fuerza la idea de viajar a este.

        Unos años después, se le ocurre la idea de que sea llevado por extraterrestres y crea un club de radioaficionados con el que pueda conseguir alguna transmisión que provenga de algún lugar fuera de la Tierra día tras día, sin resultados. En una noche que estaba en la playa se le acercan Bryce (Dylan Gilmer) y Caleb (Jake Getman), quienes también quieren participar en el club. Pero se produce un altercado cuando alteran los controles del radio de Elio, haciendo que se produzca una pelea en la que Elio termina con el ojo izquierdo lastimado, y causando que utilice un parche por varias semanas. El niño después se mete “coleado” en una reunión de emergencia de su tía y escucha que Gunther Melmac (Brendan Hunt) le dice a Olga y al resto de oficiales que tiene evidencia de que una civilización fuera de la Tierra escuchó la grabación del Voyager y que respondieron a esta, al tiempo que sugiere que se les debería responder a estos con un aparato de su invención, pero es despedido por la mayor. Cuando todos salen de la sala, Elio utiliza el invento de Gunther y envía un mensaje de respuesta, pero esto hace que la base se quede sin electricidad, lo que casi le cuesta el trabajo a su tía, no quedándole otra que enviarlo a un campamento. Pero estando allí, y escapando de una golpiza que Bryce y Caleb estaban por propinarle, Elio es abducido por una nave marciana. Allí es llevado al Comuniverso, un lugar donde especies de marcianos comparten sus conocimientos de lo que han aprendido del universo. Un poco después aparecerán Lord Grigon (Brad Garrett) y su hijo Glordon (Remi Edgerly).

 

        Recuerdo que hace unos pocos años, cuando terminé de ver “Guillermo Del Toro’s Pinocchio”, me hice la pregunta “¿qué es esto que acabo de ver?”, pues había terminado de ver una joya del cine animado que es de mis favoritas de todos los tiempos (y una de las mejores de la década, eso es seguro). Pero aquí, cuando terminé de ver “Elio”, la pregunta volvió a salir a flote, mas no por el asombro que me produjo la adaptación del cuento de Carlo Collodi que realizara el director mexicano, sino porque dicho asombro fue porque no podía creer que esta cinta viniera del estudio que nos presentó grandes trabajos como los que mencionamos al inicio de la reseña. Y el asombro, para dejarlo claro, es para mal. No es un desastre completo, pero tampoco es una que pueda recomendar ampliamente. Y ello es porque el libreto quiere presentarnos a un personaje principal que se acompaña de varios personajes secundarios y todos van con la intención de hacer una aventura en el espacio exterior, hay varias ideas, pero ninguna termina de cuajar. Vamos por partes: Elio mantiene una fuerte convicción de que viajará al espacio a conocer otras formas de vida que lo reciben con beneplácito, pero resulta un personaje que, a pesar de que nos lo presentan con ese enfoque interesante, se ve desde lejos que va presentando esas aristas que lo colocan como uno más del montón. Y ¾ de lo mismo van para la tía Olga, cuya presencia luce más como un personaje cliché del típico que no le cree nada al niño que muestra la película. Esto también aplica para los abusadores que golpean a Elio, los miembros del Comuniverso y Lord Grigon, todos muy convencionales. Y en el caso de Lord Grigon, sin los matices que presentaron con antagonistas como Lotso de “Toy Story 3” o Auto de “Wall-E”. Es que ni siquiera algo que resulta tan familiar en las películas del estudio como lo son los chistes se destaca, y es doloroso para mí decirlo: la mayoría de estos tienen poca o nula gracia. Nunca había pasado tanto tiempo tan serio en una película de animación como me ocurrió con “Elio”.

        La escritura de la película quiere presentarse como filosófica, que ponga a pensar a la audiencia y nos deje un bonito mensaje, pero falla en cómo hace llegar al público dicho mensaje. Y es que este tipo de situaciones ocurren cuando algo pasa por muchas manos o, peor aún, que traicionen la visión inicial que se tenía del proyecto. El ejemplo que se me viene a la mente cuando se trata de hablar de algo así es “Justice League” de 2017. El director Zack Snyder tenía todo filmado, listo para llevar a posproducción para que se editara y se añadieran los efectos visuales, pero el suicidio de su hija Autumn lo obligó a abandonar la posproducción, llevando a que el estudio Warner Bros. pusiera en la dirección a Joss Whedon, y haciendo que la casi totalidad de la película cambiara con reshoots, reescrituras (las cuales eliminaron al villano Darkseid de la versión de cines), haciéndola más colorida y que cambiaran hasta los efectos visuales (esa boca del Superman de Henry Cavill o el Steppenwolf…). Y lo mismo con los tonos y enfoques de los personajes, pero que, al final, no funcionó. Pues bien, esta “Elio” también se traspasó a otras manos. El proyecto estaba a cargo de Adrián Molina, quien estaba dando a la cinta un enfoque distinto al que veríamos hoy y que, al final, a pesar de que aparece en los créditos de dirección, quienes concluyeron la labor fueron Madeline Sharafian y Domee Shi después de que el director abandonara la producción estando el trabajo terminado en un 40%. Estas hicieron tantos cambios (y donde, incluso, el arte del logo y los posters de la cinta sufrieron también estos cambios) que, al final, cuando se observa todo el trabajo en su cómputo global es como ver un montón de retazos de tela de colores con los que se quiere confeccionar una camisa y al final es una fiesta de estos en dicha camisa. Vale destacar que el que hayan realizado en Pixar proyecciones de prueba con resultados negativos que devastaron al director fue lo que llevó a este a que se marchara y que, al hacerlo, metieran a las directoras y escritoras. Se dice también que mantuvo conversaciones vía Zoom con Sharafian y Shi para que le dieran información de los progresos, pero esto no resultó suficiente para que la cinta animada saliera con buena nota. Y algo más: en la visión inicial, el niño aparecía con una franela rosada, misma que hacía una alusión muy sutil a la orientación sexual de Molina pero que, tras las proyecciones de prueba mencionadas, esto cambió. ¿Qué importaba que el niño saliera con una franela de ese color? ¿Acaso iba a provocar que el público también agarrara por arte de magia la orientación sexual de su realizador original? Hay demasiadas decisiones absurdas en el mundo, y convertir la película en algo genérico (y con este tipo de cambios) no fue una de ellas.

 

        De lo poco rescatable está el elenco de voces. Y aquí hay que destacar también que el personaje de Olga lo estaba interpretando América Ferrera, pero que cuando se suscitaron estos cambios, esta se “bajó del barco” y su lugar fue tomado por, como dijimos, Zoe Saldaña, teniendo la primera un trabajo de voz bastante avanzado. Saldaña es, como se acaba de mencionar, de esos elementos que se pueden rescatar pues logra una buena interpretación de la tía Olga. Es rescatable, tanto como el del resto del elenco, empezando por Yonas Kibreab, quien también hace un buen trabajo, e incluso con todo y que sus personajes se sienten cliché, Dylan Gilmer, Brad Garrett y Jake Getman, todas ellas son destacables. Y donde también hay algo que se pueda rescatar es el aspecto artístico pues los diseños de personajes como Lord Grigon, el Comuniverso y varias de las razas de marcianos presentes están chéveres, así como Ooooo, una computadora de líquido gelatinoso. Y este punto del arte va también para los artes de los posters de la cinta.

 

        Es muy poco lo que se puede decir de bueno de esta “Elio”. El desvío de la visión original causó que terminara llegando a los cines una cinta genérica y que carece de personajes que enganchen al espectador como lo han hecho otros trabajos del estudio en el pasado. Las intromisiones se pagan caro, y esta cinta ni siquiera ha podido recuperar lo invertido. Por el bienestar de todos en Pixar, es mejor respetar la visión del director y no sacarlo por argumentos vacíos.

Comentarios 0

Todavía no hay comentarios.

De este autor