Baby blues
Reseñas generalesVi está peculiar película con solo 9 o 10 años, ya no lo recuerdo bien.
Vi el miedo reflejado en los ojos de esos niños, la crueldad con la que su madre por depresión post parto los cazaba como si de animales se tratarán.
Al principio solo pensé que era una película de terror más, una que me causaría un par de pesadillas y ya, igual que Jackson o Freddy Krueger pero no estoy fue más allá.
Y me sentí sin aire atrapada, encerrada, me vi ahí, como si fuera yo la que huia por mi vida.
Pero porqué una simple película me afectaría tanto, por que esa mujer esa madre que mató y masacró a esos niños se parecía tanto a la mía.
Y no no hablo físicamente, hablo de su crueldad, el odio que se filtraba por cada uno de sus poros a ver a sus hijos y como ese mismo odio era capaz de traspasar la pantalla.
Mi madre no me mató, no me atravesó con un atril pero me ha hecho vivir 28 años como si viviera en esa película, cómo si hacerme daño fuera su fuente de placer infinito.
Ella no me mató pero me ha destrozado en cada oportunidad, me ha hecho arrodillarme ante mi agresor solo para ella tener una relación feliz, hoy la comparo con baby blues porque desde que la vi siento que debo huir para poder sobrevivir de ella pero a veces me veo en el espejo y veo también una precious rota y muy dañada.

A ella su madre tampoco la defendió, la mía solo me enseñó a huir a correr a vivir con el instinto de supervivencia a mil, me enseñó a aferrarme a cualquier cosa que me den simplemente para no volver con ella.
Aprendí que solo con su presencia puedo sentirme enferma físicamente, aprendi a vivir con la culpa de desear que se muera, aprendí a quedarme solo para no volver con ella.
Que los monstruos de las películas no dan tanto miedo como los que se esconden bajo la piel de quien se disfraza de buena persona.
Pero lo más valioso ahora que soy madre es que aprendí lo que no quiero ser.
Aprendí a defender a mis hijos con uñas y dientes, incluso de ella, incluso de quienes dicen quererlos.
Viví mi propia depresión post parto pero a pesar de eso nada fue más fuerte que mi deseo por proteger a mis hijos.
Ya no vivo en baby blues por qué ya no soy la niña que necesitaba huir de tí, ahora solo puedo borrarte y alejarme sin que la culpa me arrastre y me condené.
Quizás sigo siendo precious pero se que no puedo rendir me, ahora en vez de dejarme cazar y huir para sobrevivir, uso sus abrazos como armaduras y busco no caer de nuevo.
Mi única mete es enseñarles a irse, que cortar todo para estar bien contigo mismo también está bien.
Que el árbol familiar también se corta, que no deben vivir en el modo de supervivencia, por qué aquí estaré yo para ellos.
Para luchar y si es necesario morir por ellos, aún tengo cosas que aprender pero al menos aprendí a vivir un día a la vez.




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