Cuando la risa hace click

Reseñas generales

La vida se encarga de enviarnos mensajes de las maneras más creativas posibles y hacernos reflexionar en momentos y situaciones inesperadas. Cuando pasa esto, el mensaje es mucho más contundente porque nos toma totalmente desprevenidos, con las defensas bajas, y es un Knock-out fulminante.

Si hay una comedia que logra este efecto es “Click, perdiendo el control” dirigida por Frank Coraci, con Adam Sandler como protagonista. Y es que conociendo sus películas anteriores, viendo el elenco y el trailer, uno se prepara para pasar hora y media de risas provocadas por situaciones disparatadas de los personajes en la pantalla. Y si bien esto se cumple en la primera media hora de película, conforme va avanzando las risas van menguando hasta hacer click con emociones sensibles y reflexiones profundas.

Ver como el protagonista va en caída libre, viendo su vida salirse totalmente de control, por causa de los efectos secundarios de un control remoto universal que afecta la vida real, va generando en el espectador una sensación de estrés y ansiedad hasta el punto que las risas del principio se convierten en lágrimas. Afecta mucho presenciar el sufrimiento que le genera al protagonista sentirse atrapado en un espiral descendente de relaciones familiares deshechas por estar enfocado únicamente en el trabajo ya que el control remoto pasa en aceleración máxima cualquier otro aspecto de su vida.

Esto de alguna manera pone en entredicho la fórmula usada para definir la comedia, según la cual la comedia es igual a drama más tiempo. Se entiende que esta definición se aplica cuando con el pasar del tiempo, eventos de la vida que se vivieron de manera dramática en el pasado, pierden su impacto dramático con el tiempo y hasta pueden provocar risa en el presente. Pero en “Click” estamos viendo a un personaje de comedia vivir un drama terrible, con lo cual no hay esa distancia temporal necesaria para que se cumpla la transición de drama a comedia. Todo lo contrario. Si algo no hay en esta película es tiempo para procesar nada, porque los saltos breves del principio para evitar una discusión o alguna situación que lo distrajera del trabajo, se convierten rápidamente en meses y años en los que el protagonista empieza a recibir las consecuencias de haber estado ausente para los demás, pero su experiencia la vive en el presente. De manera que él ama pero ya no es amado, quiere solucionar las cosas pero no lo consigue porque su experiencia temporal es totalmente distinta a la de los demás. Una verdadera pesadilla.

Por supuesto que “Click” es una ficción, pero es un claro ejemplo de cómo se pueden tocar temas fundamentales y profundos de la vida del ser humano desde la comedia. Queríamos pasar un rato de risas y terminamos preguntándonos ¿qué tan presente estoy para las cosas verdaderamente importantes de la vida? ¿priorizo el trabajo sobre mi familia? ¿cuándo este gesto se convirtió en un hábito negativo en mi vida? ¿vale la pena?

Lo dicho, el mensaje es más contundente cuando no lo ves venir. Así que no es de extrañar que películas como “Click” terminen siendo recomendadas por psicólogos en procesos terapéuticos, para tomar consciencia de realidades que están a simple vista y aún así pueden pasar desapercibidas.

Así como sucede con “Click”, la buena comedia no se trata de hacer reír gratuitamente por medio de chistes superficiales, sino aquella que entre risas nos dice la verdad. 

 

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