Spawn el mojigato ese
Reseñas generalesSilao de la Victoria Guanajuato, montaña de Cristo rey.
En dicha montaña existe una iglesia que es famosa para las peregrinaciones es famosa para los entrenamientos y era famosa por el sacerdote encargado de la misma, el padre Luis era un sujeto de 35 a 40 años, que desde que tuvo uso de la razón lógica eso de los 5 años se dedicó a la palabra del señor, y a darle a sus feligreses la mayor cantidad de palabras para llenarle su corazón de gozo y de fe.
Todos los días se levantaba entusiasmado a compartir un versículo de la Biblia que permitía a las personas ser mejores día a día.
Como toda iglesia que es visitada por muchas personas para sacarse fotografías, la iglesia del padre luis estaba llena de cuadros pinturas y llena de objetos de oro de mucho valor. A las personas les encanta fotografiarse con objetos de oro de 23.5 kilates para que no se deformen.
Cierto día, después de la misa de las 8 de la mañana, el padre de Luis cerró la iglesia y se fue a desayunar al comedor de la iglesia contenía una mesa de tres metros de madera de roble que tenía más de 100 años en la iglesia, una mesa que había sido donada por el hacendado más famoso de la zona Don justo González de la rosa.
Mientras tomaba sus sagrados alimentos después a ver los consagrado al señor, el padre Luis escuchó un ruido estratoso un ruido demasiado fuerte como para no prestarle atención, se levantó asustado de su silla y corrió hacia la entrada de la iglesia, dónde estupefacto vio como cuatro sujetos habían irrumpido destrozado la puerta principal e ingresado para romper las bancas grafitear los cuadros y llevárselas estatuillas de oro.
Cómo protector del santo recinto el padre Luis obtuvo una confianza y seguridad desde la fe para sacar desde el fondo de su pecho y la caja de resonancia nasal la voz más fuerte que subiera imaginado, les dijo "cuidad el templo del señor proteger vuestra fe y respetar vuestra salvación'
Los cuatro maleantes se rieron descaradamente de las palabras del padre Luis, el sujeto líder un tipo moreno con una cicatriz en la cara pelo corto que de púas que parecía puercoespín, después de reír lo miró fijamente y con voz grave les dijo a sus achichincles, agárrenlo, átenlo al atrio y le enseñaremos quién es el jefe aquí.
Sin dudar los achichincles, persiguieron al padre Luis lo golpearon y lo amarraron utilizando los cables de las lámparas que iluminaban al santísimo Cristo rey. Mientras metían en costales a las figuras de oro, el jefe golpeaba al padre Luis, le escupía y le repetía la frase “dónde está tu Dios, dónde está tu Cristo rey, por qué no baja y te desamarra y baja a defenderte, por qué no me detiene el puño y por qué no detendrá mi cuchillo?”
Tras decirle semejante frase burlesca, el líder decidió que también era prudente escribirla en el pecho del sacerdote, lo escribió a punta de cuchillo, y solamente hasta que terminó de escribirlo le encajó el cuchillo en la boca del estómago para darle muerte al padre Luis.
Cuando el padre reaccionó no sabía dónde estaba, esperaba encontrarse en su iglesia, pero donde estaba no había paredes no había una imagen que él conociera al revés, todo parecía sombrío oscuro y lleno de tristeza, no entendía ese sentimiento de miedo que lo cubría, no sentía por qué no recordaba nada de lo que le había pasado, pero sentía un dolor en el pecho como si lo estuviera sufriendo en ese momento.
De las sombras escuchó una voz que le dijo “sigues en la tierra, fuiste premiado por malebolgia para hacer su soldado del infierno, tu misión es crear miedo”
Espantado el padre Luis, no entendía eso de soldado del infierno, él era un soldado de Dios era un hombre de fe no debía ser un soldado del infierno.
Una vez más la sombra le dijo “estás a punto de recordar lo que te sucedió, estás a punto de recordar tu acuerdo y tu obligación, deja de pensar en las babosadas de que eres un soldado de Dios”
Como si fuera una bala entrando a la cabeza, su mente fue atacada por recuerdos borrosos de lo que le había sucedido, no comprendía que veía pero sentía gran pánico y dolor, se detuvo con lo primero que encontró, para poder mantenerse de pie y cuando reaccionó y abrió los ojos vio que se había detenido una lápida que decía:
“Aquí ya sé el padre Luis hombre devoto y de buena fe que las puertas del cielo lo se le abran para gozar de la vida eterna”
se quedó observando completamente asustado, y las imágenes empezaron a tomar forma, se recordó recibiendo el cuchillo de su asesino, se recordó viendo malebolgia, y se recordó recibiendo la instrucción de Dios supremo del octavo círculo del infierno.
“Te mandaré a la tierra para que hagas valer mis leyes, matarás a cuanto cristiano te encuentres y me traerás un sinfín de almas a las cuales dirigirás para destruir al cielo”
“No existe mejor asesino que aquel que fue abandonado por su Dios, no existe mejor asesino que aquel que pueda dar muerte utilizando los versículos más afables de la Biblia, no existe mejor asesino aquel que sea experto en la homilía, regresa a la tierra y haz lo que te digo"
Como no existe nada más coincidente que los designios de Dios, en ese momento que estaba en el cementerio, escuchó como un grupo de jóvenes atacaban y perseguían a una mujer indefensa, le gritaban y lo amenazaban de que no solamente la matarían sino que le harían lo peor del mundo, el padre sabía que tenía que hacer algo.
Corrió y les gritó y les pidió que se detuvieran, cuando no le hicieron caso le intentaron agredir, el padre como si fuera un experto se defendió, los derrotó y les dio muerte.
Se escuchaban solamente risas que nunca supo de dónde provenían.
La voz en la sombra le dijo:
“No, soldado del infierno, tu misión no es matarlos a ellos, es ayudarlos a acabar con la vida de ella, acaba con las vidas inocentes y consagramelas”
El padre Luis se rehusó a hacer eso, al percatarse que había matado a los agresores, se inco y le rezó a Dios, no tuvo respuesta alguna, y con lágrimas en los ojos repetía y repetía, Dios porque me has abandonado?
Con el paso del tiempo, ante la falta de respuesta de Dios en sus oraciones, el padre Luis empezó a aceptar que no podría cambiar su destino, pero, tomó la decisión de que no acabaría con vidas inocentes, y que utilizaría todo El poder del infierno para acabar con los maleantes.
Entonces inició su camino para encontrar a su asesino y sus tres achichincles. No le tomó mucho tiempo para darse cuenta que esos cuatro sujetos estaban en su iglesia viviendo, la habían utilizado como centro de comando y estaban destruyendo lo que alguna vez fue.
El padre Luis no pudo soportar la idea, y se dirigió inmediatamente a su iglesia, al ingresar los vio arriendos en el atrio o en lo que quedaba del atrio, con todo El poder del infierno fue y los doblegó, tomó a los tres achichincles y los destruyó con las cadenas de su traje.
Mientras que al líder, he entregado los trabajos lo tomó de los brazos lo levantó y le rompió casi todos los huesos, viéndolo fijamente tomó con sus manos el cuello lo empezó a apretar hasta que el mismo cedió, dándole muerte.
Al acabar con ellos, lleno de ira y con su cólera, le gritó a donde alguna vez se encontraba la imagen de Cristo rey “esto es acaso lo que quieres? Me dejaste de hablar y me convertiste en aquello que juré destruir, me impediste dar a conocer la palabra de Dios y me construiste en un asesino, olvidaste mi amor yo olvidaste el amor que me dabas”
Al terminar la frase, sintió que todo su cuerpo caía hacia el suelo pero no lograba tocar al mismo, fue cayendo y cayendo hasta llegar al infierno. De frente a malebolgia, le gritó que jamás sería un soldado de él, que no le había hecho caso y que no acabaría con las vidas inocentes aún y cuando Dios se olvidó de él.
Malebolgia con granded carcajadas le respondió:
“Pobre padre, pensabas que esa era tu misión? Tu misión es el general de mi ejército del infierno, que gracias a ti cada día es más grande, Gracias a ti he llegado a los números que requiero, has hecho exactamente lo que requería, y ahora deberás guiarlos, pero no Irán hacia el cielo, este ejército va dirigido al primer círculo gobernado por lucifer”
El padre Luis se quedó estupefacto, cinco y solamente escuchó:
“Ja-ja-ja”




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