La profecía robótica.

Reseñas generales

Faltando un año para el nuevo milenio y basada en un libro de 1976, nace cinematográficamente “el hombre bicentenario” y lo primero que me pregunto es: ¿Cómo hacen algunos para ser una especie de profesora Trelawney? Es cierto, muchas películas tienen ese don de ser proféticas, pero también muchas de ellas han inspirado inventos revolucionarios. 

Lo segundo que pienso, es que gran rol protagónico que realiza Robin Williams, como siempre te planta una sonrisa en el corazón, fiel a su estilo con ese humor sencillo y extremadamente enternecedor. 

Un articulo domestico así empieza la historia y durante todo ese trayecto, se realiza una deconstrucción a la humanidad, como el gran Descartes y su dualismo cartesiano, se nos presenta un ser inanimado que necesita ser encendido y de alguna manera, se nos presenta el primer esclavo del siglo XXI. Ojo esto no lo entendí a la primera, es la razón por la que repetimos ver una película, para desglosar cada detalle en ella.

Advertencia, si los próximos hechos tiene mucha connotación en el contexto actual, es pura coincidencia. Cogito, algoritmos y complejas redes neuronales artificiales, así emerge el “SER”, en este caso Andrew Martin; su primer objetivo es estar al servicio de una familia y como objetivo tácito es aprender, este tal vez sea el motor para poder descubrir mayores objetivos y personales.  

Miles de años evolutivos le tardo a la humanidad para llegar aprender, hoy a la inteligencia artificial y con el apoyo de internet le es mucho mas fácil. A la película, no le toma tanto tiempo para mostrarnos las diferentes facetas esenciales que atraviesa Andrew, sentir, crear, razonar son solo algunos de los paso que debe dar esta entidad para llegar a su máxima expresión.

El planteamiento también tiene que ver con la res extensa, la transformación del cuerpo de un robot, primero detalles como la expresión del rostro, luego usar ropa, porque que horror ver a un robot desnudo. Pero el salto mas cualitativo es el convertirse en androide, robot sintético, humanoide, es decir la conjunción de mecánica electrónica y biología humana. 

A esta altura ya me perdí, no se si estoy describiendo este contexto actual, cuando debería estar escribiendo sobre ciencia ficción, lo digo porque hace poco leí una noticia donde comenzaron a cultivar carne, cada cierto tiempo surgen noticias de esta índole, asombrándome y viendo como se crea el futuro. 

Mi tercer pensamiento tiene que ver con la lucha intensa de Andrew para convertirse en SER HUMANO, todo impulsado por la fuerza de AMOR, ese sentimiento tan complejo que solo los humanos podemos sentir. Frente a todo los representantes de la ONU, logra dar un discurso muy emotiva al punto que le brota una lagrima, reflejando su mas poderoso deseo de ser humano. Con doscientos años de vida, logra ser el hombre mas viejo del mundo y la historia, junto a Matusalén.

Es un placer ver esta película, pero al momento de escribir este articulo, me surgió una incomodidad. Hoy en día surgen noticias de como la inteligencia artificial crean videos, fotos y audios, incluso este mismo texto podría estar escrito por un algoritmo. Lo mas preocupante es el remplazo de trabajos realizados por personas, el abaratamiento de los costos y el surgimiento de una crisis económica que se asoma.

Ahora ya estoy preocupado y si en algún momento tenemos muchos Andrew Martin en nuestra sociedad, si los robot llegan a convertirse en un especie superior a la humana, habrá lugar para los dos. Porque el siguiente paso es la guerra, la historia de ese robot que se convirtió en humano pierde su encanto y de alguna manera emerge el miedo. 

Comentarios 2

I
Icemoon14 de agosto de 2025
Vamos a extrañar mucho a Robbie Williams por muuuucho tiempo.
J
Jeroo Casco6 de agosto de 2025
Que hermosa película que es El Hombre Bicentenario, la vi en en la tv cuando era muy joven y me pegó fuerte aun cuando no entendía mucho de lo que sucedía. Probablemente haya sido Robin Williams, que con películas como Patch Adams y Jumanji siempre me sacaba una sonrisa y un par de lágrimas también. Si frenamos el avance todavía estamos a tiempo de seguir siendo un poco más humanos y no tan robóticos. Hay tiempo, pero es ya. Todo escala tan rápido que da miedo

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