Dino Dino
Reseñas generalesUna vez, hace un millón de siglos, la Tierra era un delirio verde lleno de bichos imposibles. No había humanos, ni wifi, ni tráfico en la Panamericana un viernes a las seis. Solo selvas que respiraban y volcanes como latidos. Y en el medio de todo eso: los dinosaurios. Los verdaderos rockstars del planeta.
Pero este cuento no va de un T-Rex todo violento que grita y rompe cosas (aunque obvio que eso también pasaba), sino de uno más chico, con plumitas raras, que se llamaba Milo. Nadie lo tomaba muy en serio porque no medía diez metros ni tenía dientes de navaja. Milo solo quería correr, saltar y mirar el cielo.
Un día, mientras los demás se peleaban por un charco o por quién rugía más fuerte, Milo descubrió una roca con marcas. Como si alguien —algo— hubiera escrito algo ahí. No entendía qué decía, pero sintió que lo llamaba. Desde entonces, empezó a visitar ese lugar todas las noches. Se acostaba mirando las estrellas y soñaba con cosas que ni existían todavía: ciudades flotantes, canciones con sintetizadores, criaturas con mochilas en la espalda y pantallas que los conectaban desde cualquier parte del mundo. Casi como si ya supiera que algún día vendríamos nosotros.
Los otros dinosaurios se burlaban. “¡Milo está loco! Cree que hay algo más allá del bosque, que el cielo no es solo fondo de pantalla”. Pero él seguía volviendo, cada vez con más preguntas, más sueños, más ganas de entender.
Hasta que un día, el cielo no fue solo cielo. Una luz enorme, como si el universo le guiñara un ojo, cruzó el firmamento. Algunos corrieron, otros se escondieron. Milo, en cambio, se quedó mirando. Sonrió. No porque supiera que todo iba a cambiar, sino porque, por primera vez, alguien —algo— le contestaba desde allá arriba.
Nadie sabe qué pasó con Milo después. Pero a veces, cuando miramos el cielo y sentimos algo extraño en el pecho, como si tuviéramos alas que todavía no aprendimos a usar, dicen que es él, recordándonos que no estamos solos, y que incluso antes de nosotros, ya había alguien soñando con lo que vendría.
Fin… o principio. Depende desde dónde lo mires.


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