Sr. Caballo

Conocimiento cinematográfico

Sr. Caballo


Acabé de ver Bojack Horseman.

Me resuena esta frase: “A veces ser egoísta, es ser considerado.”

Alerto que en estas palabras no existe ninguna intención por sabotear mis pensamientos más intrínsecos. 

Mi verdad saldrá a la luz. No te asustes.

 

Princess Carolyn, la etapa ineludible. Cuando escogemos desde la carencia, nunca lo hacemos bien. Si te falta atención, la buscas; si te falta cariño, lo compras; si te falta autoestima, también lo pones en el carrito. Es increíble: cuando no haces una lista del mercado, cualquier opción te parece un buen menú.

Esta gata lila, aunque quería, no podía dejar de brillar. Buscaba en todo momento la aprobación de los demás, hasta de un caballo que lo único que sabía era que no la quería. Era tan impetuosa que le daba miedo reconocerse a sí misma. ¿Se puede asustar uno de sí mismo? Sí. Cuando estás en el entorno equivocado, te incomodas hasta de tu propia sombra. Esta princesa sale de ese lugar y pone VIM, su propia agencia de representación. Lógico: cuando el mundo que quieres no existe, tal vez te esté diciendo que tienes que crearlo tú mismo.

 

Todd Chávez, este character es un tipo ligero. ¿Será cómodo dormir muchos meses en un sofá? Creo que Todd no es un tipo sabio, tampoco tan tonto. Solo es Todd. Mira lo que pasa alrededor, se cuestiona un par de cosas. Es el único que se atreve a decirle a BJ lo egoísta que es. Y sigue, para él y por él.

Se descubre y como muchos intuíamos, es asexual. Intenta encajar, sin éxito. Intenta tener novia, fracasa. Pero como Judah dijo una vez, en estos momentos me pregunto: ¿Qué haría Todd? Simple: sigue intentándolo, porque ese es su estilo.

Se vuelve gerente, es rico, es niñero, es pobre, siempre se ve como un fracasado, pero es quien más envidia me da: hace realmente lo que quiere y, como él mismo dijo: “Nunca sé si puedo con algo, y eso es lo que hace mi vida tan emocionante.”

 

Sarah Lynn, es el recuerdo flotante, como si fuera una excusa para continuar viviendo. Inyecta una gran dosis de presión, ejerce una fuerza sobrenatural cuando quiere. Creo que nunca tuvo un amigo de verdad. Ya sabemos por qué. Quería diseñar, construir, proyectar… pero el escenario ni siquiera le permitió ser arquitecta de su propia vida.

 

Sr. Peanutbutter, ¿sabías que para fingir una sonrisa se utilizan aproximadamente 17 músculos faciales?

Su sonrisa me pareció inofensiva hasta que lo pinté en un lienzo. Me di cuenta de que mantener esa sonrisa por siempre no sería divertido. Ahora imagínenlo como representante de la lucha contra la depresión. ¡Una sátira del mundo real! Este labrador siempre está para todos, pero irónicamente nadie nunca está para él (o al menos, no por mucho tiempo). Lejos de parecerme egoísta, creo que esa sonrisa era un símbolo de resistencia; resistencia que nadie pedía, pero siempre necesitaban. Las personas más «felices» a veces parecen haber entendido mejor lo que se siente estar del otro lado.

 

Diane, ¿ser la chica rara dejó de ser cool? Un clásico de serie, es colocar a la feminista ofendida por todo y sin hacer nada. Sin embargo, Diane entra con miles de interrogantes del mundo a su propio mundo, hasta llegar a internalizar todo. Parece buscar darle la contra a todo, aun cuando no la tiene clara o al menos no logra convencer a los demás. Es el punto intermedio, acostumbrada a nunca raspar ni chocar. Pero un día se va donde BJ y se desconoce por semanas: resuelve conflictos, se permite quejarse de sí misma,se emborracha, dejar de creer, vuelve a hacerlo, se ahoga en cigarros, critica, se hunde y vuelve a salir. Eso sí fue icónico. ¿Alguna vez te perdiste para encontrarte?

Cuando vuelve en sí, vemos a una mujer más defectuosa, pero más real, más ella, más perfecta… claro, al estilo Diane. Entonces me imagino que fue la única manera de dejar ir, cerrar capítulos, terminar su obra (literalmente) y acabar en un techo con un silencio necesario. (Se escucha Mr. Blue de fondo).

 

Bojack Horseman, me suenas, te he visto. Seguro es difícil aceptar que alguna vez fuimos un caballo triste, solo con ganas de lanzarse a la piscina. Sí pues, la vida no está firmada ni por Pixar ni por Disney; quien tenga los créditos, estoy segura ha estado más cerca de BJ que de cuentos con final feliz.

Entonces, así de imperfecto es este caballo: adolorido por el pasado, con moretones que parecían formar la silueta de sus padres, con heridas frescas que nunca quería curar por miedo al dolor. Así que cada agente del espacio que fue pasando por su vida no lo tenía a él; tenía migajas de él, los residuos reciclables de una aclamada ex estrella juvenil.

Raro, ¿solo cuando esbozas una sonrisa aparecen esos que llaman amigos? BJ vive para él, por él… y aunque parezca egoísta, no lo es. Llegamos solos, con asuntos que resolver. Somos dueños de lo bueno, pero también de lo malo, lo asqueroso, eso que nadie quiere compartir. Entonces se cumple: Ser egoísta a veces es ser considerado.

¿Cómo pedirle amistad a alguien que no se reconoce aún en el mundo?
¿Siempre debemos estar bien?
¿Está mal no poder sostener relaciones sanas si aún no sabes siquiera quién eres?

Lógico, BJ es un adulto, odiando a su madre, odiando su fama, odiando a sus amigos, odiando el destino, odiando lo que no pudo elegir por su inestabilidad.

¿Cuándo caduca el plazo para madurar?

 

Se los dije: no se asusten. En el camino animado de la vida hay personas y personajes.

¿Cuál eres tú?


Marinés Ramírez

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