mi historia

Reseñas generales

Me llamo Leonella Tablante, tengo 26 años y soy estudiante de medicina en esta, mi querida pero convulsionada Venezuela. Algunos dirían que soy joven, pero siento el peso de una vida entera sobre mis hombros, una vida compartida, día a día, con mi madre. Ella es mi roca, mi razón para seguir adelante, aunque a veces, el país nos ahogue en su propia tormenta.

Recuerdo las mañanas, cuando el sol apenas se asoma por las ventanas y ya siento el nudo en el estómago. No es hambre, aunque la escasez sea una sombra constante. Es la ansiedad de saber si hoy habrá luz para estudiar, si el transporte público funcionará para llegar a la universidad, o si simplemente, encontraremos los medicamentos básicos que tanto necesitamos. Cada día es una batalla, un nudo que intento desatar con mis propias manos, mientras el sueño de ser médica, de aliviar el dolor de otros, se aferra a mí como un salvavidas.

Las noches son las peores. Cuando el silencio se impone, los pensamientos me asaltan. ¿Lo lograré? ¿Valdrá la pena tanto sacrificio? Mis compañeros se van, uno a uno, buscando futuros más estables en otras tierras. Y no los culpo. La tentación es fuerte, la voz de la desesperación a veces me susurra que abandone, que busque un camino más fácil. Pero miro a mi madre, con sus ojos cansados pero llenos de esperanza, y el impulso de rendirme se desvanece. Ella ha puesto todo en mí, cada lágrima, cada esfuerzo. ¿Cómo podría defraudarla?

Recuerdo el día en que tuve que vender el poco oro que heredé de mi abuela para poder pagar un semestre de la universidad. Fue un dolor punzante, una despedida a una parte de mi historia familiar. Pero la necesidad apremiaba. Ese día, al salir de la joyería, me sentí desnuda, vulnerable. Pero también sentí una fuerza extraña, la certeza de que cada paso que doy, por doloroso que sea, me acerca a mi meta.

A veces, la frustración me consume. Ver los hospitales sin insumos, los pacientes sufriendo por falta de atención adecuada, me rompe el alma. Y es entonces cuando la chispa en mi interior se aviva. No solo quiero ser médica, quiero ser parte de la solución. Quiero luchar por un futuro donde mis compatriotas no tengan que sufrir por la negligencia, donde la salud no sea un lujo, sino un derecho.

Sé que el camino es largo y empedrado. Sé que habrá más lágrimas, más noches en vela, más sacrificios. Pero aquí estoy, Leonella Tablante, de 26 años, venezolana, aferrada a mi sueño, con mi madre a mi lado, y la convicción de que, a pesar de todo, me graduaré. Por ella, por mí, por este país que tanto amo y que, a pesar de sus heridas, aún respira esperanza. Y cada día, con cada paso, escribo mi propia historia, una historia de resistencia, de amor y de fe inquebrantable.

Comentarios 1

D
Danny Varekai19 de febrero de 2026
Vaya narrativa de tu historia personal, te deseo todo el exito del mundo y comparto esa sensación de luchar todos los días por cumplir un sueño.

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