Segundos

Reseñas generales

—Se oyen pasos y se revela un rostro—


Mi nombre es AX1, y vengo del futuro.
No, no te confundas. No te quiero llevar a ninguna película apocalíptica... sí, las vi.
Soy una viajera del tiempo y he visitado distintas eras de la humanidad.
No soy de aquí, y he visto más de lo que unos ojos pueden imaginar.


Año 3010.
Años después del Gran Fraude a la humanidad, aquí estamos: en la nueva creación —o adquisición— de la especie humana.
Un planeta lleno de vida. Un nuevo parque, repleto de dinosaurios, listo para ser visitado como cualquier zoológico de la Tierra.
¡No les voy a negar que es emocionante!


Esta tierra fue descubierta en el siglo XX: un planeta apto para la vida.
Pero nadie se enteró, porque la humanidad se preparaba para el apocalipsis: pandemias, terremotos, inundaciones, guerras...
Y la vida tan polémica de los famosos en las redes sociales distraía los ojos de lo importante: este planeta.


Una tierra que no tenía ninguna forma de vida... aún.
¿Y cómo lo sabían? Bueno, la humanidad en el año 2000 fue capaz de reconocer los agujeros de gusano y llegar a distintos rincones del universo en cuestión de horas.
Así lograron lo inesperado: la conquista de nuevos mundos.


Una tecnología que pocos conocían.
Los ovnis, los avistamientos, las luces en el cielo, los “extraterrestres”... sí, era el hombre.
Pero no nos desviemos del tema.


Planeta X1
¡Qué emoción! Una gran emoción, para muchos. Pero para mí... es el comienzo de mi historia.


Mi primera visión consciente llegó luego de unos años de vida.
Empecé a estudiarlos y comprendí que, para poder ser libre, debía ganarme su confianza.


Año 2060.
Siempre me pareció muy cautivador este año… así que aquí estoy, viendo cómo todo se pone verdaderamente interesante.


En este tiempo, todos esperaban lo peor. Ya habían pasado por tanto, y creían que los científicos querían salvarlos.
Muchos donaron, otros pagaron membresías por un terreno en el nuevo mundo.

Estaba dicho: la Tierra entraría en apocalipsis en el año 2080.


La propaganda era tan creíble… y los dioses, jugando con el tiempo, lo hacían aún más convincente.
Es increíble lo fáciles que son: entrar en sus mentes, adiestrarlos...


Aunque, debo admitir, casi se cumple lo dicho por los científicos… en el 2090.
¿O acaso creen que la ira de los grandes titanes del mundo iba a quedarse inerte tras semejante burla?

Sus rostros al darse cuenta que los gobiernos usaron sus fondos para lo que años después sería una nueva atracción para los humanos y no para salvarlos… Esa ira y destrucción que los representa se hizo presente. 


Pero sigamos. A finales del año 2999
Lo interesante no fue dejar al mundo burlado, ni inventarse nuevas reglas burocráticas para limpiar todas las estafas. 
Lo fascinante fue este nuevo mundo del que les hablo, que planearon y lograron durante todos estos mil años: un planeta lleno de esas vidas pasadas, animales impresionantes que alguna vez habitaron la Tierra.


—Mi historia comienza con el sonido de una cáscara rota.
Mi primera visión de la vida fue un espacio blanco y una voz que no podía interpretar.


No sabía dónde estaba ni qué sería de mí.
Pero desde pequeña, las miradas estaban puestas sobre mí.
Vivía en una inocencia muda, sin comprender mucho de lo que pasaba, y crecía rápido.


Año 2050.
Llegamos. Quería ver esto… otra invención de la humanidad: el traspaso de mentes.
¡Wow! ¿No es un gran paso en la historia?
Claro, para muchos fue un logro para su comodidad. Para mí, fue una herramienta hacia la libertad.


—Yo crecía. Y un día lo entendí.
Era yo… un animal.
Adiestrado, pero salvaje.
Observado por miles de ojos.
Como una pieza de museo, en aquel 2025.


Y me gané su confianza.
Parecía dócil, como un perro.


—Hablando de museos…
Aquí estoy: en el Louvre.
Interesante cómo la humanidad no ha cambiado tanto.


—Entonces, yo era como un perro: manso, dócil…
Y llamé la atención. Demasiado.
Y comenzaron a experimentar conmigo.


Primero fueron inyecciones.
Luego cortes en mi cuerpo…
Así pasaron los años…
Hasta que llegó al laboratorio: la máquina.


—Ya me cansé de visitar el pasado.
Viajemos al futuro.


La máquina era aterradora.
Despertaba en mi cuerpo, pero mi cuerpo ya no era mío:
agotado, mordido, arañado…
Y yo no entendía por qué.


Un día, el perro dócil se hizo el dormido.
No lo revisaron.
Lo dejaron pasar, pensando que todo estaba bien.


Año 3100.
Esto es aterrador.
Los dinosaurios… son carne para humanos.
Una adquisición más, desplazando a leones y tigres como mascotas exóticas.
En las zonas más peligrosas, los usan para devorar a quienes no pagan a tiempo.


—Fingía ese estado cuando, de pronto, me colocaron un aparato en la cabeza…
Y al humano también.
Y ocurrió el cambio.
Desde ahí… lo entendí todo.


Año 3300.
Los dinosaurios son condenados a muerte, todos. Una ley que los crea a base de engaños, de inversiones ficticias… y otra ley que ahora los borra con facilidad.
Porque ya no son necesarios.


—Estuve fingiendo por mucho tiempo.
Y cuando vi la oportunidad… la tomé.
Ella —no sé su nombre— se quedó en mi cuerpo.
Yo, Deinonychus AX1, estoy en el suyo.


Luego lo entendí:


Se llama traspaso “intercambio neural prolongado”.


El reimplante de conciencia, cuando uno de los cuerpos permanece en constante conciencia durante el procedimiento, puede alterar la reversión del enlace cuando cada mente intenta regresar a su cuerpo.


Y la máquina era vieja, inestable…
pero ya había aprendido sus ritmos, sus errores, sus vacíos.


Pero eso no lo sabían.
Yo era el primer espécimen en experimentar este tipo de transferencia.


Así que cuando todo para mi estuvo en sincronía, tome la oportunidad.


Ahora soy una científica que viaja por el tiempo.
Y cada día, detesto a la humanidad.


Ahora vivo para comprenderla…
y para salvar, pronto, a los de mi especie.
O lograr que nunca nos creen de nuevo.


Así yo desaparezca…
Porque ningún ser vivo merece lo que nos hicieron o cargar con las decisiones que ningún segundo eligieron. 


Fin.

 

Gracias por leerme, cualquier aporte o crítica le agradezco mucho, es mi primera historia. 🙏

Comentarios 1

F
Federico Minchaca Sanjuan3 de julio de 2025
Yo soy de México, en el Norte dirían "está con madre", en el centro (CDMX) decimos "está chido" del lado de Veracruz dicen "'pa su mecha", un aplauso, fantástica imaginación, te has ganado mis puntos de luz, un abrazo Daylin