La manada

Reseñas generales

En un pequeño pueblo al norte de Venezuela llamado San Juan de Unares es rodeado de densos bosques y una gran extensión de playa, existía una leyenda sobre una manada de lobos que aparecía cada luna llena. Se decía que estos lobos no eran criaturas comunes; eran espíritus de aquellos que habían sido traicionados y estaban en busca de venganza, así recuperando su Honor y aferrándome a la población con esta leyenda.

Una noche, un grupo de amigos decidió acampar a orillas de la playa y muy cerca del bosque, ignorando las advertencias de los ancianos del pueblo. Al caer la noche una densa nube oculto toda iluminación natural dejandl al momento solo ver la luna como una luz empañda mientras contaban historias alrededor de la fogata, comenzaron a escuchar aullidos lejanos que resonaban en la noche. Al principio, pensaron que eran solo sonidos naturales, pero a medida que la luna se elevaba en el cielo, los aullidos se hacían más cercanos y escalofriantes.

De repente, uno de los amigos desapareció. Los demás lo llamaron gritando si nombre, pero no hubo respuesta. El pánico se apoderó del grupo y decidieron regresar al pueblo. Sin embargo, al intentar alejarse de la orilla de la playa y salir del bosque, se dieron cuenta de que el camino había cambiado. Estaban atrapados.

Los aullidos se convirtieron en gritos desgarradores que parecían provenir de todos lados. La manada de lobos apareció entre los árboles, sus ojos brillando con una luz sobrenatural. Uno de los amigos recordó la leyenda, siendo rodeados y llevándolos a que sus pieles en pusieran como gallinas "Los lobos no solo cazan por hambre; buscan almas para saciar su sed de venganza".

En ese momento, un viento helado recorrió el campamento, trayendo consigo un hedor a carne en descomposición. Los árboles parecían susurrar nombres olvidados mientras sombras danzaban alrededor del grupo. Desesperados, intentaron ocultarse detrás de la fogata, pero el fuego comenzó a parpadear y a morir lentamente.

Los lobos no eran solo bestias; sus formas se distorsionaban entre las sombras, mostrando rostros humanos desgarrados por el dolor y la traición. Uno a uno, comenzaron a acercarse, sus ojos fijos en los amigos con una mezcla de hambre y odio.

El primero fue atrapado por las garras afiladas de uno de los lobos. Su grito resonó como un eco aterrador en el aire frío. Los demás intentaron correr, pero el bosque parecía moverse, cerrando caminos y atrapándolos entre sus ramas retorcidas.

Mientras corrían desesperadamente, comenzaron a escuchar susurros en sus oídos: "No puedes escapar... somos parte de ti ahora". Era como si los lobos estuvieran jugando con ellos, disfrutando del terror que sembraban, cuando se propusieron a atacar los lobos se empezaron a bordear con el fin de llevarse uno a uno.

Al amanecer, solo quedó silencio en el bosque. Los habitantes del pueblo encontraron las pertenencias del grupo cerca del camino, pero nunca se volvió a ver a los jóvenes. Desde entonces, cada luna llena, los aullidos resuenan más fuerte en el aire. Se dice que si escuchas esos ecos desgarradores por la noche, es porque uno de ellos ha encontrado una nueva víctima para llevarse al bosque... donde las sombras nunca olvidan.

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