Mi amigo Frank
Reseñas generalesNo todos los amigos vienen con sonrisas amables. Algunos llegan envueltos en misterio, con apariencias aterradoras y mensajes imposibles de entender a la primera. Así es Frank, mi amigo el monstruo. Él no vive en este tiempo y nunca lo he visto caminando por las calles. Para mí, simplemente no pertenece a este mundo... o eso quiero creer. Porque desde que apareció en mi vida, nada volvió a ser igual.
Frank no llama a la puerta antes de venir a visitarme. Surge de la oscuridad, de los rincones del sueño. Viene envuelto en un disfraz de conejo gigante con un rostro metálico y mandíbula exagerada que parece estar listo para devorar mis pesadillas. Sus ojos son negros, como si miraran el interior de mí y eso es lo que más me desconcierta, esos ojos parecen predecir el futuro y cuando aparece una música enigmática y angustiante invade el ambiente, como si su sola presencia anunciara algo terrible. No sé si me está ayudando o me está condenando.
La primera vez que lo vi, se paró frente a mí y con voz hueca, distorsionada, me dijo que el mundo acabaría en exactamente 28 días, 6 horas, 42 minutos y 12 segundos. El miedo me paralizó y no se… ¿Por qué me decía eso? ¿Por qué a mí? ¿Quién era este ser con rostro de pesadilla?
Con el paso de los días, Frank me empezó a perturbar aún más. Aparecía como un mal presentimiento hecho conejo malévolo. Me hablaba siempre del destino y de muerte. Aunque su figura era la de un monstruo, su mensaje era claro: yo tenía un papel que cumplir. Algo grande estaba por suceder, y él me guiaba sin tacto, con crudeza.
Descubrí que Frank no era solo una visión o un invento de mi mente fragmentada. Él había sido real, porque cuando se quitó la máscara apareció un joven con nombre, rostro y vida, que murió trágicamente de un disparo en uno de sus ojos. Y ahora, de alguna forma, había obtenido el poder de aparecer ante mí, por medio de una forma oscura, distorsionada, para advertirme, para mostrarme lo que venía; para empujarme a tomar decisiones que cambiarían todo, mientras yo seguía pensando que moriría y que el mundo o mi mundo iba a acabarse.
Si ven a mi amigo Frank pensarían que él es villano de mi historia. Pero yo sé que no. Frank fue mi amigo. Un amigo que vino a confrontarme, no a consolarme… porque a veces, los monstruos no vienen a destruirnos, sino a guiarnos por caminos que nadie más se atrevería a mostrarnos.
Frank me enseñó que el miedo puede ser una brújula. Que a veces el fin es el comienzo. Y que las decisiones difíciles son las que abren portales a otros destinos. Aunque desapareció, su voz sigue viva en mí, que lo único venía era advertir, a ayudar, a prevenir o a encerrar a un poco de personas perturbadas, era evitar un futuro vidente, que yo mismo le disparé a él.



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