📼👹📺 V/H/S: la saga que me arrastró al sótano del found footage y me gustó quedarme ahí
Reseñas generalesHay una parte de mí que se siente cómoda en lo sucio. En lo roto. En lo que parece que se grabó con una cámara robada de una casa en ruinas. Y si hay una saga que entendió eso desde el primer minuto, es V/H/S. Esta no es una saga bonita, ni elegante, ni mucho menos coherente en un sentido clásico. Es una pinche coladera de gritos, sangre, monstruos y cámaras que tiemblan tanto que a veces te preguntas si no te estás volviendo loco. Y aún así... no puedo dejarla. Porque V/H/S no es solo una antología de terror. Es una cápsula cultural, un altar del caos, un manifiesto del horror DIY.

La saga comenzó en 2012 con la primera película: V/H/S. Le siguieron V/H/S/2 (2013), V/H/S: Viral (2014), y tras un descanso, regresó con fuerza la nueva era: V/H/S/94 (2021), V/H/S/99 (2022), V/H/S/85 (2023), y la más reciente V/H/S: Beyond (2024), una entrega que amplía el universo con nuevas ideas tan desquiciadas como inquietantes.
En total van siete entregas, cada una construida como un mixtape maldito de cortos conectados por una historia marco (algunas más logradas que otras), todas grabadas en formato found footage —ese subgénero que se siente más como una confesión que como una narración.
Lo que hace especial a V/H/S no es solo su formato, sino su espíritu. Aquí no hay grandes presupuestos ni actores de renombre. Lo que hay es libertad. Lo que hay es riesgo. Cada corto parece salido de una mente enferma encerrada en un sótano con una cámara y una bolsa de hongos. Y eso lo agradezco. Directores como Adam Wingard, David Bruckner, Timo Tjahjanto, Nacho Vigalondo, Chloe Okuno, Natasha Kermani, Johannes Roberts y Scott Derrickson han pasado por esta saga y han dejado huella. Gente con visiones muy distintas, pero que entienden el valor de perturbar.
La estética de V/H/S es puro ruido analógico. Cintas rayadas, glitches, interferencias. Nada está limpio. Todo se siente encontrado, como si alguien lo hubiera grabado sin querer, o peor, con toda la intención de que lo encontraras tú. Hay una violencia estética que se convierte en una forma de inmersión. No estás viendo una película, estás encontrando evidencia. Y esa diferencia es lo que hace que sientas miedo más allá del susto barato.
También es interesante cómo la saga ha ido mutando con el tiempo. La primera entrega era más bien un experimento sucio e irregular. V/H/S/2 afinó el tono y nos entregó algunas de las joyas más queridas del formato (como el segmento de la secta satánica dirigido por Tjahjanto y Gareth Evans). Luego vino Viral, la más floja quizá, pero no carente de momentos raros y caóticos.
Después vino la resurrección con 94, que revitalizó todo con una vibra muy de televisión underground noventera. Las últimas entregas han jugado con el retrofuturismo (99), el horror político ochentero (85) y ahora Beyond, que expande el concepto hacia territorios más meta, cósmicos y experimentales. La saga no solo evoluciona, muta como un organismo retorcido que se alimenta de nuestras pesadillas.
Y claro, tengo mis cortos favoritos. Pero más allá de enumerarlos al chingadazo, quiero detenerme un poco más en algunos de ellos, porque lo merecen. Porque son esas piezas las que mantienen a V/H/S palpitando en su rareza:
- Amateur Night (Dir. David Bruckner): Este corto abre la primera película con un estilo que combina horror corporal y sci-fi raro. Un chico que se mete en líos con una criatura que parece sacada de una pesadilla de vampiros extraterrestres, todo narrado desde el punto de vista tembloroso de una cámara casera, que te hace sentir atrapado en esa pesadilla.

- Safe Haven (Dir. Timo Tjahjanto & Gareth Evans): De V/H/S/2, este segmento es un viaje brutal a una secta satánica en Indonesia, donde lo religioso se vuelve violento y apocalíptico. La tensión crece de manera incesante hasta un clímax que no suelta nada. Brutal, perturbador y con un ritmo frenético.

- To Hell and Back (Dir. Vanessa & Joseph Winter): Dos camarógrafos se cuelan a un aquelarre de brujas para grabarlo como si fuera documental… pero terminan literalmente cayendo en el infierno. Así como lo lees. Con criaturas demoníacas, paisajes surrealistas y una atmósfera que mezcla humor macabro con puro delirio visual. De los segmentos más creativos y caóticos.

- Ozzy's Dungeon (Dir. Flying Lotus): Uno de los segmentos más extraños y grotescos de la saga, incluido en V/H/S/99. Presenta un programa infantil estilo noventero que termina convertido en una pesadilla ritual. Hay venganza, cuerpos rotos, y una criatura oculta que concede deseos a un precio terrible. Es un comentario oscuro sobre los medios, el deseo y el espectáculo. Incómodo, feo, y jodidamente fascinante.

- Raatma (Dir. Chloe Okuno): Este segmento nos lleva a las entrañas sucias de una ciudad donde una criatura grotesca habita las coladeras. La atmósfera sucia, claustrofóbica, y la criatura que se revela poco a poco hacen de este corto una pesadilla urbana memorable.

También están otros como el del terremoto del 85 en México —que, aunque no sea el más efectivo en ejecución, tiene valor por lo simbólico—, o aquel en el que una chica asesina a un grupo de amigos, pero el lago maldito revive a las víctimas que luego se vengan como zombis conscientes. Una locura.
Pero más allá de los cortos, lo que me engancha es la propuesta general. V/H/S es un laboratorio de horror. Es un campo de pruebas. Y eso la convierte en una saga que nunca sabes a dónde va, pero sabes que no será un lugar cómodo. Hay algo punk en su esencia. Algo de fanzine filmado con entrañas.
Y sí, tiene fans. Tiene culto. Tiene detractores también, claro, como toda cosa que se arriesga. Pero yo estoy del lado de los que agradecen su existencia. Porque en un mundo donde el terror cada vez es más producido, más limpio, más calculado, V/H/S sigue siendo esa herida que se niega a cerrar.
Podrías pasar de largo. Podrías seguir viendo el mismo cine de terror empaquetado que ya ni sustos da. Pero si eres de los míos, si te atrae lo prohibido, lo que huele a óxido y a cinta podrida... entonces ya sabes lo que tienes que hacer. Dale play a estas grabaciones malditas. Que el horror entre por tus ojos y no te deje dormir. Bienvenido al sótano del found footage. No hay salida fácil, pero sí muchas historias para perder la cabeza.








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