Los monstruos amigables

Reseñas generales


 

Todas las noches, una niña se abrazaba a su gato y, además, se disfrazaba de tigre, dragón o gigante. Y todo para protegerse de los temibles monstruos que se colaban en su cuarto. Hasta que decidió enfrentarlos y descubrió que no eran lo que parecían.

Cuando la pequeña llegó a la conclusión de que era mejor ser ella misma y plantar cara a los monstruos, se dio cuenta de que ellos, en realidad, eran adorables.

Y comprendió que ellos también se asustaban cuando la veían disfrazada. Así entablaron una estrecha amistad, convivieron, se divirtieron y empezaron a dormir todos juntos.

Un libro que habla sobre los miedos de los niños a la hora de dormir, cuando se quedan solos y a oscuras. Con un texto breve y desenfadado, el cuento desdramatiza ese temor, mostrando cómo esos seres amenazadores que pueblan las noches, pueden convertirse en una buena compañía.

Además, la historia plantea la importancia de ser uno mismo, de tener la valentía de no esconderse e incorporar los temores, porque tanto el miedo como el coraje, forman parte de la vida del ser humano.

Colores brillantes y trazos contundentes tierno y reparador.

Hasta el niño más remolón a la hora de dormir querrá acurrucarse con estos monstruos sin otro disfraz más que su pijama En un pequeño pueblo, donde las casas tenían techos de colores y las calles olían a pan recién horneado, vivía un grupo de monstruos muy especiales. No eran los monstruos clásicos con garras afiladas y colmillos grandes, sino criaturas amables y cariñosas, con corazones llenos de alegría y buenos propósitos.

 

En la comunidad de los monstruos buenos, cada uno tenía una habilidad única y especial. Había un monstruo llamado "Burbujitas" que podía crear las burbujas más grandes y coloridas que jamás se habían visto, llenando el cielo de magia y fantasía. También estaba "Piedritas", que era un monstruo muy pacífico y sabio, capaz de calmar cualquier tormenta con sus suaves palabras. Y por supuesto, no podía faltar "Sonrisitas", un monstruo muy divertido que siempre tenía una sonrisa para contagiar la alegría a todos.

 

Cada día, estos monstruos buenos se reunían en el parque central para jugar, cantar y compartir sus habilidades. Las burbujas de Burbujitas eran el punto de partida de juegos de persecución y acrobacias, mientras que las piedras de Piedritas creaban caminos mágicos a través del parque. Y las risas de Sonrisitas, siempre presentes, llenaban el aire de una atmósfera de alegría contagiosa.

 

Un día, un grupo de niños curiosos llegaron al pueblo, atraídos por las historias de los monstruos buenos. Al principio, se asustaron al ver las formas inusuales de los monstruos, pero luego, al ver su amabilidad y alegría, comenzaron a acercarse con timidez. Los monstruos, con su naturaleza acogedera, les recibieron con los brazos abiertos, compartiendo sus habilidades y risas. 

 

De esta manera, los niños y los monstruos se hicieron grandes amigos, aprendiendo a ver más allá de las apariencias y a valorar la amabilidad y la bondad de cada uno. El pueblo, antes conocido por sus monstruos, se convirtió en un lugar aún más especial, un lugar donde la magia y la alegría se mezclaban con la bondad y la amistad. Y los monstruos, a pesar de su apariencia, se convirtieron en héroes, demostrando que la verdadera belleza reside en el corazón y no en la forma


 

Comentarios 2

R
R.D.M.10 de junio de 2025
Muy dulce y con un final feliz; mounstro encantadores.
L
Luis Gómez Medina10 de junio de 2025
Creo que ojalá todos los monstros fueran tan empalagosos como los de esa historia, con sus travesuras y todas sus tonteras en general, en lugar de como son normalmente grotescos y hasta agresivos.