Jurasic Parck

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Jurassic Park: La película que nos hizo soñar con dinosaurios y temerle a la ciencia

A ver, seamos honestos. ¿Quién no ha visto Jurassic Park? Y si no la has visto, ¿en qué clase de cueva prehistórica has estado viviendo? Recuerdo la primera vez que la vi, allá por los noventa. La mandíbula se me cayó al suelo. Ver a ese T-Rex salir de su encierro bajo la lluvia fue, y sigue siendo, una de las cosas más espectaculares que he visto en una pantalla de cine. Steven Spielberg es un genio, de eso no hay duda.

La película, para quien necesite un repaso, va de un millonario buena onda pero medio irresponsable, John Hammond, que se le ocurre la brillante idea de clonar dinosaurios para hacer un parque de diversiones en una isla perdida de Costa Rica. Obviamente, invita a un grupo de expertos para que le den el visto bueno antes de abrir al público: dos paleontólogos (el Dr. Grant y la Dra. Sattler), un matemático caótico y rockstar (el inolvidable Ian Malcolm) y un abogado que, bueno, digamos que no tiene el mejor de los días.

Lo que sigue es una montaña rusa de dos horas de pura adrenalina. Los efectos especiales, para ser de 1993, son una locura. Todavía hoy se ven mejor que muchas películas hechas con la última tecnología. La música de John Williams te pone la piel de gallina desde el primer momento en que ves a los braquiosaurios comiendo de los árboles. Es una aventura con todas las letras, de esas que te hacen sentir como un niño otra vez.

Pero aquí viene lo interesante, y lo que me hace pensar cada vez que la vuelvo a ver. Más allá de los sustos y los dinosaurios, la película nos metió en la cabeza una idea muy poderosa sobre la clonación. En ese entonces, para la mayoría de nosotros, la clonación sonaba a algo de extraterrestres o de futuros muy, muy lejanos. Jurassic Park nos lo puso en bandeja de plata: sacar ADN de un mosquito atrapado en ámbar, rellenar los huecos con ADN de rana y ¡listo!, un velociraptor en tu patio trasero.

Obviamente, hoy sabemos que no es tan "sencillo". La ciencia ha avanzado un montón, y aunque ya se ha clonado a la oveja Dolly y a otros animales, revivir a un dinosaurio sigue siendo cosa de ciencia ficción. El ADN se degrada demasiado con el tiempo y lo de rellenar los huecos con ADN de rana... pues parece que no es tan buena idea, sobre todo si empiezan a cambiar de sexo y a reproducirse sin control, como pasa en la película.

Y ahí es donde Jurassic Park se convirtió en una especie de profeta, no tanto en lo técnico, sino en lo ético. La famosa frase del Dr. Malcolm, "sus científicos estaban tan preocupados por si podían o no, que no se detuvieron a pensar si debían", es básicamente el resumen de todos los debates sobre clonación y modificación genética que han venido después. La película nos enseñó a desconfiar, a pensar en las consecuencias. Nos hizo preguntarnos: ¿tenemos derecho a jugar a ser Dios?

Cada vez que sale una noticia sobre avances en genética, es imposible no pensar en el desastre de la Isla Nublar. Jurassic Park sembró en nuestra cultura popular la idea de que "la vida se abre camino" y que intentar controlar la naturaleza a ese nivel es una receta para el desastre. Y aunque quizás fue un poco alarmista, nos obligó como sociedad a tener conversaciones que eran necesarias.

En resumen, Jurassic Park es mucho más que una película de monstruos. Es un clásico del cine de aventuras que te sigue emocionando como el primer día, pero también es una advertencia. Nos maravilló con la posibilidad de ver dinosaurios vivos, pero al mismo tiempo nos dio una lección sobre la soberbia humana y los límites de la ciencia. Y por eso, más de treinta años después, sigue siendo tan relevante. Una obra maestra que, sin quererlo, predijo nuestras pesadillas y debates del futuro.

Comentarios 1

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Alma Raquel Alonso Lucena25 de junio de 2025
No había pensado en el tema hasta ahora que lo tocas. Es verdad, hoy en día podemos ver que, están experimentando con animales, ejemplo la clonación, y wow te imaginas que en un futuro, realmente veamos dinosaurios. Uff como siempre digo, ojalá no nos pase, y sino, espero que estos estén en un hábitat natural. Saludos. Nos estamos checando.

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