el quinto elemento

Reseñas generales

"El Quinto Elemento", dirigida por el francés Luc Besson y estrenada en 1997, es una anomalía cinematográfica deliciosamente extravagante; una ópera espacial que fusiona la acción de alto octanaje de Hollywood con una sensibilidad visual y un humor decididamente europeos, casi de cómic franco-belga (no en vano, los legendarios artistas Jean "Moebius" Giraud y Jean-Claude Mézières fueron diseñadores conceptuales). Lejos de ser un ejercicio de ciencia ficción sesudo, es un festín visual pop, ruidoso, colorido y con una energía contagiosa que, aún hoy, la hace singularmente memorable.

La Trama Desglosada: Una Misión Divina con Taxis Voladores y Diva Alienígena

En el siglo XXIII, la Tierra se enfrenta a la aniquilación total por una entidad cósmica conocida como el Gran Mal, una fuerza oscura que emerge cada 5,000 años. La única esperanza reside en la unión de cuatro piedras elementales (agua, fuego, tierra, aire) con un quinto elemento, un ser supremo de luz y vida.

La película arranca con un prólogo en Egipto, 1914, donde los alienígenas Mondoshawan, guardianes de los elementos, se llevan las piedras y el sarcófago del Quinto Elemento justo antes del estallido de la Primera Guerra Mundial, prometiendo regresar cuando el Mal aparezca. Avancemos a 2263: el Mal ha llegado. Los Mondoshawan intentan regresar, pero su nave es derribada por los mercenarios Mangalores, contratados por el sádico y excéntrico traficante de armas Jean-Baptiste Emanuel Zorg (un Gary Oldman desatado, con un peinado imposible y un acento sureño afectado).

De los restos de la nave Mondoshawan, los científicos logran reconstruir al Quinto Elemento: una mujer humanoide perfecta y de fuerza sobrehumana llamada Leeloo Minai Lekarariba-Laminai-Tchai Ekbat De Sebat (Milla Jovovich en su papel revelación). Asustada y desorientada, Leeloo escapa del laboratorio y, literalmente, cae a través del techo del taxi volador de Korben Dallas (Bruce Willis), un ex-mayor de las fuerzas especiales ahora taxista, cínico y hastiado, que vive en un apartamento modular minúsculo y cuya única compañía es un gato.

A partir de aquí, se desata una carrera contrarreloj: Korben, con la ayuda del sacerdote Vito Cornelius (Ian Holm), el último de una línea de custodios del secreto de los Elementos, debe proteger a Leeloo, recuperar las cuatro piedras (que los Mondoshawan confiaron a la Diva Plavalaguna, una cantante de ópera alienígena de piel azul y tentáculos en la cabeza) y llevarlas al templo egipcio para activar el arma antes de que el Gran Mal consuma la Tierra. Todo esto mientras son perseguidos por Zorg y sus Mangalores, y con la intervención caótica y estridente de Ruby Rhod (Chris Tucker), un presentador de radio intergaláctico andrógino, egocéntrico y con un guardarropa diseñado por Jean Paul Gaultier que desafía toda descripción.

Especificidades que la Hacen Única:

  • Estética Visual Inconfundible: La visión futurista de Besson es vibrante y táctil, pero también un tanto sucia y vivida, especialmente en la Nueva York del siglo XXIII con sus rascacielos imposibles y su tráfico aéreo congestionado. Los diseños de Gaultier para el vestuario son icónicos: desde el famoso "mono de tiras" de Leeloo hasta los uniformes de azafatas de McDonald's, pasando por los extravagantes atuendos de Ruby Rhod y la armadura dorada de los Mondoshawan. Cada encuadre está repleto de detalles visuales imaginativos.
  • Gary Oldman como Zorg: Su interpretación de Zorg es una clase magistral de villanía caricaturesca y amenazante a la vez. Su tic con la mandíbula de plástico, su obsesión con la "destrucción organizada" y su monólogo sobre el caos y la vida ("La vida, que tanto amas, viene de la destrucción, del desorden") son inolvidables. Zorg no es solo malvado, es un capitalista amoral con un sentido del estilo muy particular.
  • Ruby Rhod, el Huracán Cómico: La interpretación de Chris Tucker es, para muchos, el elemento más divisivo o el más genial de la película. Ruby Rhod es un torbellino de energía, gritos agudos y poses. Es un personaje tan exagerado y fuera de lugar en muchas escenas de acción que resulta hilarante y, para algunos, irritante. Su primera aparición, transmitiendo en vivo desde el aeropuerto espacial, es una explosión de comedia física y verbal.
  • La Secuencia de la Diva Plavalaguna: Este es quizás el corazón operístico y visual de la película. La interpretación de "Il dolce suono" (de la ópera Lucia di Lammermoor) por la alienígena Plavalaguna (voz de la soprano Inva Mula, cuerpo de la actriz Maïwenn Le Besco, entonces esposa de Besson) mientras Leeloo lucha contra los Mangalores en una coreografía de artes marciales perfectamente sincronizada con la música, es una pieza de cine espectacular y única. La revelación de que las piedras están dentro de la Diva añade un giro dramático.
  • El Humor Peculiar: La película está impregnada de un humor que va desde el slapstick (Leeloo aprendiendo el lenguaje humano a través de una computadora a velocidad vertiginosa, la interacción de Korben con su madre por teléfono) hasta la sátira social (la burocracia, los medios de comunicación sensacionalistas encarnados por Ruby Rhod).
  • El Mensaje Simple pero Efectivo: A pesar de toda su complejidad visual y narrativa, el mensaje central es sorprendentemente simple y humanista: el amor (encarnado en Leeloo y catalizado por Korben) es el quinto elemento, la fuerza que puede salvar al mundo. La escena final, donde Leeloo, desilusionada por la violencia de la humanidad, debe ser convencida por el amor de Korben para desatar su poder, es cursi pero conmovedora dentro del contexto de la película.
  • El Diseño Sonoro y la Música de Eric Serra: La banda sonora de Serra es ecléctica, mezclando temas orquestales, ritmos electrónicos, influencias étnicas e incluso reggae (en la escena de los Mangalores en Fhloston). El diseño sonoro de las armas, los vehículos y las criaturas alienígenas contribuye enormemente a la inmersión en este universo.

Puntos que Generan Debate Específico:

  • Tono Inconsistente para Algunos: La mezcla de acción seria, comedia estridente y romance a veces puede parecer un tanto desequilibrada para los espectadores que esperan un tono más uniforme.
  • Representación de Género: Mientras Leeloo es poderosa, su objetivación inicial y su eventual dependencia del amor de un hombre han sido puntos de discusión para algunos críticos.
  • La Lógica del Mundo: Aunque visualmente rico, algunos de los mecanismos del mundo y la trama pueden no resistir un escrutinio demasiado lógico, pero la película opera más en el terreno de la fantasía estilizada que en el de la ciencia ficción dura.

Conclusión Específica:

"El Quinto Elemento" es un triunfo de la imaginación y la audacia estilística. No se parece a casi nada que Hollywood produjera en esa época (ni después). Es una película que se disfruta no tanto por su coherencia argumental milimétrica, sino por su energía arrolladora, su deslumbrante diseño de producción, sus personajes memorables y exagerados, y su habilidad para mezclar lo épico con lo ridículo sin pedir disculpas. Es una obra de culto por una razón: es una explosión de creatividad que se atrevió a ser diferente, ruidosa y, en última instancia, encantadoramente optimista sobre el poder redentor del amor en medio de un universo caótico y espectacularmente diseñado. Una experiencia cinematográfica que se queda grabada en la retina y en el oído.

Comentarios 0

Todavía no hay comentarios.

De este autor