CONTRA LA CORRIENTE

Reseñas generales

Escena 1

EXT. CALLE CONCURRIDA - DÍA

 

El bullicio de una ciudad latinoamericana resuena. BOCINAS, VENDEDORES AMBULANTES, MÚSICA a todo volumen se mezclan en una cacofonía familiar. Entre la multitud, destaca SANTIAGO, de apariencia desaliñada, pero con una mirada intensa. Lleva una mochila gastada y hojea un cuaderno lleno de ideas garabateadas.

Santiago intenta pegar un pequeño cartel hecho a mano en un poste de luz, promocionando un servicio de reparación de computadoras a domicilio. Un POLICÍA corpulento se acerca y, sin mediar palabra, arranca el cartel.

 

 ¡Aquí no se pega nada, muchacho! ¿No ves las reglas?

Santiago lo mira, frustrado, pero sin atreverse a replicar. El policía lo fulmina con la mirada y sigue su camino. Santiago suspira, guarda el cartel arrugado y continúa caminando, la mochila pesándole en los hombros.

 

Escena 2

INT. PEQUEÑO APARTAMENTO DE SANTIAGO - NOCHE

 

Un espacio reducido y desordenado. Cables enredados, herramientas esparcidas, libros apilados. Santiago está sentado a una mesa improvisada, rodeado de partes de computadoras. Intenta concentrarse en un manual técnico, pero sus ojos se desvían constantemente a su teléfono.

 

Recibe una notificación de redes sociales. Un amigo está en una fiesta. Santiago mira la pantalla con anhelo, luego vuelve al manual, con dificultad.

 

Tengo que enfocarme. Esto es importante.

Pero al minuto siguiente, ya está revisando su feed de nuevo, perdiendo la concentración. Se golpea la frente con la mano, exasperado.

 

Escena 3

EXT. MERCADO LOCAL - DÍA

 

Santiago observa con atención a los vendedores, la forma en que interactúan con los clientes, cómo manejan su mercancía. Tiene una libreta en mano donde anota observaciones. Se detiene frente a un puesto de jugos naturales, donde una señora mayor, DOÑA ELENA (60s), atiende con una sonrisa

 

SANTIAGO: Buenos días, Doña Elena. ¿Cómo le va hoy?

 

DOÑA ELENA: ¡Mi Santiaguito! Aquí, luchando como siempre. ¿Y tú, muchacho? ¿En qué andas metido?

 

SANTIAGO: Tratando de entender cómo hacer que las cosas funcionen. Quiero tener mi propio negocio, algo que sea mío.

 

Doña Elena lo mira con cariño.

 

 DOÑA ELENA: Eso es bueno, mijo. Pero no es fácil. Requiere constancia, disciplina. ¿Tienes eso?

Santiago duda por un instante.

 

 SANTIAGO: Estoy... trabajando en eso.

 

Doña Elena sonríe con comprensión.

 

 DOÑA ELENA: Échale ganas. La inteligencia no lo es todo, la perseverancia vale oro. ¿Quieres un jugo? Te lo regalo.

 

 SANTIAGO: Gracias, Doña Elena.

 

Escena 4

INT. CAFÉ INTERNET - DÍA

 

Santiago está frente a una computadora, buscando información sobre cómo iniciar una empresa. Se frustra rápidamente al no entender algunos términos y la jerga legal. Cierra varias pestañas con fastidio.

Un joven con aspecto de estudiante, ANDRÉS (23), lo observa desde la mesa de al lado.

 

ANDRÉS: ¿Problemas?

 

Santiago se sobresalta.

 

SANTIAGO: Algo así. No entiendo nada de esto.

 

ANDRÉS: ¿Qué buscas? Tal vez te pueda ayudar.

 

Santiago duda, pero luego decide mostrarle la pantalla.

 

SANTIAGO: Quiero montar una empresa de reparación de computadoras, pero no sé por dónde empezar con todo esto de los permisos y esas cosas.

 

Andrés mira la pantalla y sonríe.

 

ANDRÉSA: ha, eso. No es tan complicado como parece. Yo estoy estudiando administración, tal vez te pueda dar una mano.

 

Escena 5

MONTAGE

 

  • Santiago y Andrés trabajando juntos en el pequeño apartamento de Santiago. Andrés explica conceptos de negocios, mientras Santiago muestra sus habilidades técnicas.
  • Santiago intentando seguir un horario de trabajo, a veces con éxito, otras sucumbiendo a la procrastinación.
  • Santiago pegando sus nuevos carteles, esta vez en lugares permitidos, con una sonrisa más confiada.
  • Una clienta llamando a Santiago para solicitar sus servicios.
  • Santiago atendiendo a un cliente en su casa, reparando una computadora con eficiencia.

 

Escena 6

EXT. PARQUE - ATARDECER

 

Santiago y Andrés están sentados en un banco.

 

ANDRÉS: Vas bien, Santiago. Tienes el conocimiento técnico y ahora estás aprendiendo la parte de la gestión. Solo necesitas ser más constante.

 

SANTIAGO: Lo sé. Es lo que más me cuesta. A veces siento que mi cabeza es un revoltijo y me distraigo con cualquier cosa.

 

ANDRÉS: Todos tenemos nuestras luchas. Lo importante es no rendirse. Y pedir ayuda cuando la necesitas. Para eso estamos los amigos.

 

Santiago sonríe, agradecido.

 

SANTIAGO: Gracias, Andrés. En serio.

 

Mira hacia el horizonte, donde el sol se está poniendo sobre la ciudad. Todavía hay un largo camino por recorrer, pero por primera vez, Santiago siente que no está solo en su lucha contra el sistema y contra sí mismo.

 

FIN.

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