TU PROPIO HEROE

Reseñas generales

Le escuché a alguien, que muchas veces sacrificamos el alma queriendo ser salvadores, para luego terminar crucificados.

 

Ya van 365 días del calendario, desde el valiente momento en que decidí dejar de ser un cobarde.

 

365 días en los que me he estado recuperando después de haberme exiliado conmigo mismo.

 

Tantos años estuve perdido en el umbral de la histeria colectiva y los resabios ajenos, queriendo salvar mártires que se multiplican como el polvo cada día. Salvando en un lado a 100, cuando en otro lado estaban muriendo 500.

Y ahí estaba yo. Tan frustrado conmigo mismo.
Cargando la cruz de la culpa por no haber salvado almas inocentes.

Y afrontando las consecuencias y las críticas de los que me reprochaban cuando tenía que tomar decisiones difíciles.

Un edificio destruido. O víctimas de la mala puntería de un villano desesperado. Todo iba al odio hacia mi nombre.

Los diarios y la prensa que ahora se rasgan las vestiduras criticando mi absoluto retiro, son los mismos que incendiaban mi nombre cuando un edificio financiero o judicial quedaba destruido deteniendo a un malhechor.

 

Hay gente que espera comprensión y empatía hacia el que quiere dañar la integridad colectiva. El exceso de tolerancia los vuelve en personas sumergidas en el letargo e impotentes de defenderse ante quien los ataca o los burla de frente.

 

Queriendo ser salvador, perdí amores. Mujeres las cuales hoy me pregunto ¿dónde estarán?

¿A quien le estarán dando su tierno amor?
El cual en su momento la vida me puso como oportunidad tantas veces, pero mi afán de ser el salvador, el super hombre de muchos, me hizo ignorarlos. Desecharlos entre el abismo del absoluto olvido.

 

Hoy en mi retiro los recuerdo. Y aprieto mis puños ante la impotencia de al menos recuperar la confianza de alguna de esas mujeres que me hicieron sentir vivo tanto en lo carnal, pero más importante, en lo platónico.

Hoy no hay nadie. No hay amores. No hay amigos.

Solo El Silencio como único refugio.
Aquel gran maestro que me muestra hoy todo lo que había subestimado en mi.
Toda la sangre que había regado en mi alma queriendo ser el redentor de los muchos.
De los que no se responsabilizan con su propia existencia.

De los que le aseguran a su linaje venidero bienestar y felicidad absoluta.
Ignorando todos los buitres rapaces que saltan de repente a través del camino de la vida.

Hoy estoy hastiado de perseguir buitres.
Hoy a mi alma la abrazan la comprensión y la templanza.

 

¿Cuantas veces me ví exiliado de mi mismo?

 

Buscan de ti integridad absoluta sin importarles poco qué mérito guardes para ti ante el constante sacrificio.

 

Por eso tienes que volverte héroe de ti mismo. Saberte rescatar de aquel proceso que apunta a sumergirte en el prejuicio colectivo. 

A sobreponerte por encima de lo que intente arrebatarte la paz.

 

No hay felicidad absoluta. Es algo asimilable.

 

Pero entre los caminos del purgatorio si hay una amplia posibilidad de forjarnos en ciertos capítulos de nuestras vidas momentos espontáneos de dicha y quietud.

 

Solo tienes que preguntarte cada día….

¿De quien eres héroe?

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